Me refiero al Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado (TDCNRM) contemplado en la Ley 1413 de 2010.

Melissa García, directora de Vanguardia, entrevistó en días pasados a una precandidata a la presidencia, quien habló brevemente sobre este tema.

Quiero retomarlo y aportar algunas ideas para enriquecer la conversación.

Para la ONU Mujeres, el TDCNRM comprende todas las actividades que se hacen en el hogar o en la comunidad para el bienestar de otros, sin recibir pago. Incluye cuidar personas, los oficios domésticos y gestionar el funcionamiento del hogar, entre otras.

Me atrevería a asegurar que este tema muy poco se trata en nuestras conversaciones diarias, aunque viene tomando relevancia en Colombia. No se trata única y exclusivamente de la mujer, el hombre también ejerce dichas labores.

Las mujeres dedican en promedio diario 7 horas y 44 minutos, mientras que los hombres dedican 3 horas y 6 minutos. Esta podría ser la principal barrera para que las mujeres accedan al mercado laboral. La incidencia varía acorde a la región y depende de factores socioeconómicos y culturales. En las zonas rurales, el machismo está profundamente arraigado.

El hombre, tradicionalmente, sale a trabajar fuera del hogar, mientras la mujer, por costumbre se queda en la casa criando y educando a sus hijos, y haciendo las labores domésticas. Labores, valga la ocasión reconocerlo, son de enorme importancia para el bienestar familiar. Sus vacaciones se aplazan año tras año, su nivel de ahorro es nulo, el reconocimiento es fantasmal y la seguridad social simplemente no existe.

La otra cara de la moneda (distinta en motivación, aunque no comparable en esfuerzo) es una tendencia que viene en aumento. Por conveniencia y consenso familiar, es el hombre quien se queda en casa ejerciendo dichas labores de crianza y del hogar. ¿Por qué? Porque las mujeres hoy tienen mejores oportunidades de trabajo, mejores ingresos y un futuro profesional más prometedor.

Igualmente, hay parejas que, al alcanzar cierta madurez laboral e independencia financiera, deciden hacer un alto en el camino y dedicarse de lleno a la familia y así cumplir algunos sueños aplazados, debido a su atareada y a veces asfixiante agenda. Viajar, aprender música o cocina u otro idioma, hacer yoga, “jardinear” y, no menos importante, recuperar el tiempo juntos como pareja y como seres humanos.

Si el TDCNRM se midiera formalmente en las cuentas nacionales, representaría el 20% del Producto Interno Bruto, que, en plata blanca, serían $230 billones, convirtiéndolo en el primer sector de la economía nacional. (DANE al 2021).

Reflexión: “Durante siglos, ‘Anónimo’ fue una mujer”. Virginia Woolf

Publicado por: Jorge Eduardo Silva Gómez