Colombia
es irreparable y su colapso mantiene aislado a La Guajira, advierte el gobernador
el puente de mendihuaca, ubicado sobre la Troncal del Caribe, se convirtió en el epicentro de una crisis que va mucho más allá de un problema de infraestructura. La fractura de esta estructura clave ha interrumpido la conexión terrestre entre Magdalena y La Guajira, dejando miles de personas incomunicadas y afectando de forma directa la economía, la movilidad y el acceso a servicios básicos.
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Lo que durante décadas fue una de las principales arterias viales del Caribe colombiano hoy es un punto crítico que evidencia la vulnerabilidad de la región. El paso vehicular quedó suspendido tras detectarse graves daños estructurales que, según las autoridades departamentales, hacen imposible cualquier intento de reparación parcial.
La situación ha generado una especie de cuello de botella regional, obligando a transportadores, turistas, comerciantes y habitantes a tomar rutas alternas largas y complejas, con consecuencias inmediatas para la vida cotidiana de la población.
Un puente al borde del colapso total
El puente de Mendihuaca quedó estructuralmente inservible. Foto:Gobernación Magdalena
el gobernador de La Guajira, Jairo Aguilar, Fue enfático al describir el estado actual del puente. Según explicó, la estructura no solo presenta una fractura severa, sino que se encuentra en un punto crítico que la hace inservible y peligrosa. La evaluación técnica indica que no es viable su recuperación y que la única salida es su demolición y posterior reconstrucción.
La preocupación central es el riesgo latente de un colapso total, que podría ocurrir en cualquier momento. Este escenario no solo agravaría el aislamiento de la región, sino que también representaría una amenaza directa para la seguridad de quienes transitan por el sector.
Para las autoridades locales, mantener el puente en pie en su estado actual es una bomba de tiempo. Por ello, el cierre total del paso se convirtió en una medida necesaria, aunque profundamente costosa para la región.
Viajes interminables y golpe a la economía local.
La fractura del puente mantiene interrumpido el paso vehicular entre el Magdalena y La Guajira. Foto:Gobernación Magdalena
El impacto más visible de la caída del puente se siente en la movilidad. Un trayecto que normalmente tomaba cerca de hora y media. entre Santa Marta y Riohacha ahora puede extenderse hasta ocho o incluso nueve horas, debido a los desvíos obligatorios por vías secundarias y otros departamentos.
Esta situación ha afectado de manera directa a millas de familias que dependen del comercio, el transporte y el turismo. En zonas como Palomino, uno de los destinos más visitados de la región, se han cancelado más de 900 reservas turísticas, y numerosos establecimientos han tenido que cerrar sus puertas ante la ausencia de visitantes.
El problema también alcanza al sector salud. Pacientes que requieren atención especializada deben recorrer largas distancias adicionales para llegar a clínicas de alta complejidad, lo que incrementa los riesgos y retrasa los tratamientos urgentes.
Lluvias, inundaciones y sensación de abandono
Las autoridades advierten que la estructura no puede repararse y que representa alto riesgo de colapso. Foto:redes sociales
A esta crisis vial se suma una emergencia por lluvias que ha golpeado con fuerza a La Guajira, un departamento que históricamente no registra precipitaciones intensas en esta época del año. Las lluvias persistentes provocaron inundaciones masivas, dejando a decenas de barrios bajo el agua.
De acuerdo con el gobernador, más de 45 barrios y cerca de 30.000 personas resultaron afectadas, muchas de ellas perdiendo enseres y medios de subsistencia. En varios sectores, el agua permaneció estancada durante más de 24 horas, y los trabajos de drenaje continúan.
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La preocupación de las autoridades locales se centra en la ausencia de apoyo nacional.
Según denunció Aguilar, hasta el momento no se ha recibido ayuda significativa para atender la magnitud de la emergencia, lo que ha incrementado la sensación de abandono entre las comunidades afectadas.
La urgencia de una solución provisional
El cierre del puente de Mendihuaca deja aisladas comunidades, afectadas el turismo y la economía. Foto:Gobernación Magdalena
Ante el cierre indefinido del puente, la prioridad inmediata es la instalación de una estructura provisional que permita restablecer, al menos parcialmente, la conexión vial. Para el gobierno departamental, la opción más viable es la implementación de un puente militar.
Sin embargo, la incertidumbre persiste. No hay claridad sobre los tiempos de instalación, ni sobre la presencia efectiva de entidades responsables como Invías o la concesión encargada del corredor vial. Esta falta de respuestas concretas aumenta la angustia de una región que depende casi por completo de esta vía.
Mientras tanto, Magdalena y La Guajira enfrentan una crisis que combina infraestructura colapsada, economía paralizada y emergencia humanitaria, ala espera de decisiones urgentes que permitan reconectar a la región y aliviar el impacto sobre millas de ciudadanos.
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