Las rentas cortas se están posicionando como una alternativa relevante dentro del ecosistema inmobiliario. Este fenómeno, impulsado por plataformas digitales como Airbnb, está transformando los patrones de inversión y uso de los inmuebles en las ciudades de todo el mundo.
De acuerdo con información publicada por Camacol, a nivel global hay 1,3 millones de inmuebles listados en Airbnb en los 100 principales mercados. Ciudades como Londres y París lideran el ranking con 60.306 y 55.855 inmuebles, respectivamente.
Relativo al tamaño de la población, en Londres (aglomeración) el indicador es equivalente a 6,48 inmuebles por cada 1.000 habitantes y en París, a 5,07 inmuebles, también por cada 1.000 habitantes. La mediana de los principales mercados se ubica en 4,24.
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Foto:Airbnb
Colombia hace parte de este mapa con tres mercados identificados dentro del top global de rentas cortas: Medellín, Bogotá y Cartagena.
En Medellín se presenta una incidencia de 4,07 inmuebles por cada 1.000 habitantes, inferior a la mediana a nivel global, aunque cercana a ciudades como Atenas, Estocolmo, San Diego o Madrid.
La incidencia más baja se presenta en Bogotá con 1,7 y la más alta en Cartagena con 8,89, similar a Dubái, Copenhague o Marsella.
La relevancia de estos tres mercados se refleja en que concentran el 46 por ciento del total de los hospedajes de rentas cortas al interior del país, según el portal AirDNA.
Panorámica de Medellín. Foto:iStock
De acuerdo con este portal, en abril de 2025 el país contaba con 116.685 inmuebles listados en 85 mercados analizados.
La incidencia al interior de estos mercados, relativo al stock de vivienda total, se ubicó en 12 inmuebles listados por cada 1.000 viviendas, es decir, cerca de un 1 por ciento del stock de vivienda se destinó a rentas cortas.
La tasa promedio de ocupación en el último año de estos inmuebles fue de 45 por ciento, el precio promedio por noche de 382.000 pesos, y la renta promedio por inmueble al año de 50 millones de pesos.
A nivel regional, la mayor incidencia de rentas cortas (inmuebles listados por cada 1.000 viviendas) se observa en San Andrés, Providencia y Santa Catalina (98,3), seguido de Magdalena (51,1), y Boyacá3 (28,1).
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Foto:Airbnb
Los mercados con mayores ingresos anuales son Cartagena, Islas del Rosario, Santa Fe de Antioquia y Ayapel, donde se superan los 100 millones de pesos promedio por inmueble al año.
Además, el mercado muestra signos de especialización, en departamentos como Risaralda, Meta, Córdoba y Tolima la capacidad de alojamiento es superior al promedio nacional, de cuatro huéspedes por inmueble.
Según indica Camacol, las rentas cortas pueden ser un canal para la internacionalización de la vivienda. Actualmente, el 8,8 por ciento de las ventas de vivienda nueva en Colombia se destinan a compradores no residentes: 2,4 por ciento a extranjeros y 6,4 por ciento a colombianos que viven en el exterior.
Panorámica de Bogotá Foto:Archivo Particular
Este tipo de demanda puede encontrar en las rentas cortas un modelo de uso intermedio entre turismo, inversión y tenencia. El auge de inmuebles de corta estancia no representa un reemplazo de la vivienda tradicional, sino una oportunidad para diversificar el mercado y responder a nuevos perfiles de usuarios.
Para Camacol, es indispensable que la planeación territorial y el desarrollo de nuevos modelos de negocio consideren esta tendencia y formulen soluciones que articulen la inversión, la propiedad residencial y el arriendo de largo plazo con la dinámica de las rentas temporales.
“La clave está en adaptarse a las nuevas formas de uso y aprovechar su potencial como motor de desarrollo urbano y económico”, agregó.
