Transferir fondos entre sus propias cuentas —del banco a Nequi, Daviplata o dale!, por citar un ejemplo— parece algo habitual y sin repercusiones. No obstante, cuando se acerca el momento de la declaración de renta, esas transacciones pueden desempeñar un papel más trascendental de lo que muchos suponen.
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Según un reporte de Noticias Caracol, las transferencias entre cuentas del mismo propietario sí se contabilizan como transacciones financieras y se suman al total de operaciones que la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) considera para establecer si una persona debe presentar declaración de renta.
Valeris Fuentes, cofundadora de Economía para la Pipol, mencionó que “cada transferencia se contabiliza como una transacción financiera y acumulas los límites”.
En términos prácticos, si un individuo transfiere dinero de manera habitual entre sus propias cuentas o billeteras digitales, puede alcanzar el umbral de transacciones brutas que la Dian considera como criterio para declarar, aunque no haya recibido nuevos ingresos.
Por su parte, un artículo de La República aclara que esto no implica que el contribuyente deba desembolsar impuestos por dichas transferencias.
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El exdirector de la Dian, Jairo Villabona, aclaró que “si son traslados en el mismo sujeto, no generan impuesto; ahí no hay aumento patrimonial”. En otras palabras, transferir dinero entre tus cuentas no se considera un ingreso, puesto que tu patrimonio total no se incrementa, sólo varía de ubicación.
El también exdirector Lisandro Junco añadió que la Dian coteja la información de todas las cuentas y solo requiere declarar cuando el total anual de transacciones —sean ingresos, gastos o transferencias— supera el límite en UVT establecido para el año.
En 2025, ese umbral oscila alrededor de $65,9 millones. Incluso desde el sistema financiero, Davivienda confirma que las transferencias internas entre depósitos del mismo cliente se excluyen del reporte como ingreso adicional, ya que solo reflejan el movimiento del mismo capital.
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En síntesis, trasladar su propio dinero no genera un impuesto directo, pero podría requerir que declare renta si la suma total de esas transacciones excede los límites establecidos.
Esto sucede porque la Dian emplea la información de entidades bancarias y billeteras para evaluar el volumen de operaciones, sin distinguir si son internas o externas: primero se contabiliza todo, luego se examina si corresponde a ingresos reales o simples movimientos.
Por eso, aunque no incurra en más costos al transferir entre sus cuentas, cada operación genera un registro que puede contribuir al umbral que determina si está en la obligación de declarar.
La clave no es evitar trasladar su capital, sino conocer cuánto está moviendo y cómo se evidencia en su actividad financiera anual.

