Economia
Exportaciones mexicanas se mantienen firmes ante la presión de aranceles en acero y aluminio.

Según información del Banco de México (Banxico), las exportaciones correspondientes a las fracciones arancelarias 72, 73 y 76 —que abarcan fundición de hierro, acero, aluminio y sus productos manufacturados— alcanzaron un total de 16,078 millones de dólares ese mismo año.
De esa cantidad, aproximadamente 13,666 millones de dólares, que representan el 85% del total, fueron dirigidos a Estados Unidos. Aunque la proporción parece significativa, su peso relativo en el total de exportaciones mexicanas indica que el efecto no será devastador para la economía nacional.
Pese a los esfuerzos del gobierno mexicano por detener esta medida, las conversaciones no resultaron en un acuerdo satisfactorio. Dirigida por el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, la comitiva mexicana mantuvo diálogos con funcionarios comerciales de Estados Unidos durante un par de días.
México optó por una posición prudente, y la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que esperará hasta después del 2 de abril , fecha límite fijada para la implementación masiva de aranceles del 25%, la cual ha sido pospuesta en dos ocasiones, antes de determinar si tomará represalias contra estas medidas en relación al acero y aluminio.
Brasil, por su parte, también decidió mantener la serenidad y procurar una solución negociada. En contraposición, Canadá y la Unión Europea respondieron de inmediato , implementando medidas comerciales de aranceles en respuesta que superan los 20,000 millones de dólares y los 28,000 millones, respectivamente.
La repercusión anticipada
Las entidades financieras y agencias calificadoras coinciden en que el efecto de los aranceles del 25% sobre el acero y aluminio impuestos por Donald Trump será limitado para México.
Al tratarse de un arancel aplicado globalmente y sin distinción a todos los países, la competitividad relativa del país en relación a otras naciones no sufrirá compromisos, según el análisis de BBVA.
La experiencia anterior respalda esta proyección. Cuando Trump implementó aranceles similares en junio de 2018, los cuales se mantuvieron activos hasta mayo de 2019, las exportaciones mexicanas de estos bienes apenas se redujeron en un 1%, pasando de 11,964 millones de dólares en 2018 a 11,447 millones en 2019, de acuerdo a datos de Banxico.
Respecto a Estados Unidos, Standard & Poor’s señala que el impacto podría ser mayor si más países deciden reaccionar con respuestas de represalia. Aunque el incremento de 11,000 millones de dólares en los costos de importación podría parecer irrelevante en una economía valorada en 29 billones de dólares, la calificadora resalta que los efectos negativos no se limitarían únicamente a los precios del acero y aluminio importados.
Las industrias nacionales de estos metales podrían beneficiarse a corto plazo, pero el costo real recaerá sobre los consumidores finales: fabricantes de automóviles, maquinaria, latas, envases, electrodomésticos.y proyectos de edificación.
¿Qué opinan las industrias?
La proclamación de los impuestos llega en un momento difícil para la industria estadounidense, cuya producción y capacidad se encuentran en cifras bajas. De acuerdo con datos oficiales, en 2023 la industria del acero funcionaba al 75.3% de su capacidad, mientras que la industria del aluminio apenas lograba alcanzar el 55%.
Desde la Casa Blanca, Trump atribuye las excepciones comerciales con México, Canadá, Australia, Argentina, Brasil y Corea del Sur como la razón de la disminución en la producción nacional.
Canadá, México y Brasil se ubican como los principales suministradores de estos materiales a Estados Unidos, con una participación conjunta que sobrepasa el 50% del mercado.
La presión no solo emana del gobierno, sino también de grupos influyentes como el Instituto Americano del Hierro y el Acero (AISI), la Asociación de Fabricantes de Acero (SMA), la Industria de Aceros Especializados de Norteamérica (SSINA), el Instituto Americano de Construcción en Acero (AISC) y la Asociación de Productores de OCTG de los Estados Unidos (USOMA). Estas entidades respaldan completamente la medida proteccionista y piden su aplicación rigurosa.
Por otro lado, la industria mexicana y la Secretaría de Economía consideran la imposición de aranceles como injustificada, argumentando que México adquiere más acero y aluminio de Estados Unidos de lo que le vende. La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero) señala que el saldo comercial al cierre de 2024 muestra un superávit de 2.3 millones de toneladas a favor de Estados Unidos.
A partir de la firma de la orden ejecutiva por parte de Trump el 10 de febrero pasado, empresarios mexicanos solicitaron al gobierno de Sheinbaum que, si no se logra un acuerdo, se impongan represalias sobre productos siderúrgicos estadounidenses.
La sospecha sobre el acero chino
En el transcurso de este conflicto comercial, Estados Unidos ha expresado su inquietud por la supuesta triangulación de acero chino que ingresa a su territorio a través de México. Desde la administración de Joe Biden, se ha demandado a México implementar medidas urgentes y significativas para detener el incremento de sus exportaciones de acero y aluminio, además de exigir mayor transparencia en sus importaciones provenientes de terceros países.
No obstante, la Secretaría de Economía y el sector empresarial mexicano rechazan enérgicamente esta acusación. Según datos oficiales, México adquiere la mayor parte de su acero de Estados Unidos (45%), seguido por China (17.3%) y Alemania (10.3%).
Las autoridades aseguran que los datos evidencian que México no es la plataforma que China utiliza para acceder al mercado estadounidense.
Con el aumento de las tensiones, México enfrenta un dilema: mantener la serenidad y continuar negociando o, finalmente, responder con aranceles que provocarían un conflicto comercial de mayor magnitud.
El gobierno de Estados Unidos lleva a cabo su lucha comercial sin considerar el costo, mientras Wall Street experimenta días de alta volatilidad. Las jornadas recientes revelan un panorama complejo: dos días de descensos marcados seguidos de una tímida recuperación gracias a un dato positivo sobre la inflación.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, minimizó la incertidumbre financiera y defendió con firmeza la estrategia del presidente Donald Trump. Según él, las oscilaciones del mercado son un efecto secundario inevitable en un proceso de negociación necesario y postergado.
“Los mercados van a entender: dejen al negociador hacer sus acuerdos. Los medios y los demócratas están promoviendo una narrativa de caos, pero en realidad, este es un maestro en negociación trabajando para el pueblo estadounidense. El presidente Trump se enfrenta a países y empresas extranjeras que nos han estado engañando durante años”.






