Las exportaciones no relacionadas con minería y energía de Colombia hacia Estados Unidos aumentaron un 16 por ciento entre abril y agosto de 2025, a pesar del arancel recíproco del 10 por ciento establecido por esa nación desde el 5 de abril. Según estimaciones de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), basadas en datos del Dane, las exportaciones alcanzaron 3.505,3 millones de dólares, en comparación con los 3.025,2 millones de dólares del mismo lapso de 2024.
Este rendimiento demuestra que, para la mayor parte de la canasta exportadora, el “10 por ciento se ha convertido en el nuevo costo de acceso” a nivel internacional: aumenta los gastos, aunque no ha socavado la ventaja relativa que Colombia ha consolidado en calidad, cumplimiento y logística frente a competidores que enfrentan cargas similares o superiores.
La presidenta ejecutiva de AmCham Colombia, María Claudia Lacouture, indicó que los estudios de la organización revelan que el 82,7 por ciento de la canasta exportadora colombiana hacia Estados Unidos presenta un impacto reducido bajo el reciente marco arancelario. En este contexto, “el tejido empresarial no solo se mantuvo firme, sino que también aprovechó oportunidades donde Colombia compite debido a su proximidad, fiabilidad y valor añadido”, expresó Lacouture.
Calidad, proximidad geográfica y confiabilidad; elementos cruciales al participar en el mercado estadounidense. Foto:iStock
Entre los productos con mejor rendimiento en los primeros cinco meses de aplicación del arancel (abril-agosto) se destacan el café verde, que registró un incremento del 54 por ciento, alcanzando 803,9 millones de dólares; los extractos y esencias de café, que crecieron un 111 por ciento alcanzando 99,2 millones de dólares; el banano, con un aumento del 64 por ciento y ventas de 127,6 millones de dólares; las rosas, que crecieron 1 por ciento y sumaron 139,2 millones de dólares; así como las puertas y marcos de aluminio, que aumentaron 5 por ciento alcanzando 261,6 millones de dólares.
Otros productos agrícolas con avances notables fueron los crisantemos, que experimentaron una variación positiva del 10 por ciento y exportaciones de 62,5 millones de dólares, y los claveles, con un incremento del 8 por ciento, sumando 61,9 millones de dólares.
También se observaron aumentos significativos en los transformadores de dieléctrico líquido: los de potencia superior a 10.000 kVA crecieron un 45 por ciento, y los de potencia superior a 650 kVA, pero igual o inferior a 10.000 kVA, aumentaron un 83 por ciento.
En manufacturas y agroindustria, destacaron las frutas preparadas o en conserva (+21 %), el café tostado sin descafeinar (+16 %), la caña de azúcar (+14 %), los plátanos (+48 %), los codos, curvas y manguitos de hierro o acero (+20 %), el cacao crudo en grano, entero o partido (+2.161 %), los confites, incluido el chocolate blanco sin cacao (+25 %), las tarjetas inteligentes (+35 %), la mantequilla de cacao (+234 %), los acumuladores eléctricos (+14 %) y los aparatos eléctricos y de grabación, reproducción de sonido e imagen (+457 %), por mencionar algunos.
EE. UU. estableció un anexo “PTAAP”, que contempla reducciones del 10 % hasta el 0 % para los productos enlistados. Foto:iStock / EFE
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En lo que respecta a los productos clasificados como “sensibles”, el aguacate hass experimentó un aumento del 82 por ciento, sumando 68,7 millones de dólares, mientras que el limón Tahití (HS 0805) incrementó un 9 por ciento, alcanzando 42 millones de dólares. “Esto evidencia que la calidad, el cumplimiento, la proximidad geográfica y la confianza ganada por los exportadores colombianos siguen siendo cruciales para mantener las oportunidades y expandir nuestra cuota en el mercado estadounidense”, comentó Lacouture.
Es importante señalar que el total de exportaciones hacia Estados Unidos entre abril y agosto mostró una ligera reducción del 1,5 por ciento, alcanzando 6.292,4 millones de dólares. Esta variación se debe principalmente a la disminución del 17,1 por ciento en las ventas de productos mineros y de oro, valoradas en 2.787,1 millones de dólares, categorías que, aunque no están sujetas a los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos, han sentido los efectos de las políticas internas que han desincentivado su producción y exportación.
La entidad hizo hincapié en que la Orden Ejecutiva del 2 de abril de 2025 estableció un recargo adicional del 10 por ciento sobre la mayoría de los orígenes, además de las tarifas NMF o de tratados de libre comercio, y permitió tasas más elevadas para ciertos países. En el contexto colombiano, el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos mantenía arancel cero en la mayoría de productos no minero-energéticos, sin embargo, con la nueva disposición el país comenzó a abonar el 10 por ciento, al igual que gran parte de sus competidores.
El reto: preservar el crecimiento y garantizar ventaja competitiva frente a naciones que buscan alivios. Foto:iStock
En septiembre, la Casa Blanca estableció el anexo “PTAAP”, que contempla posibles disminuciones del 10 por ciento hasta incluso 0 por ciento para productos incluidos, condicionado a acuerdos recíprocos. En este marco, AmCham advirtió que el reto no radica solo en mantener el crecimiento, sino en garantizar las condiciones que puedan sostener la ventaja competitiva frente a otras naciones que ya buscan alivios arancelarios.
La Cámara de Comercio Colombo Americana identificó cuatro amenazas que Colombia debe prever para proteger y expandir su participación en el mercado estadounidense.
1. Ventana competitiva de terceros
Diversos países de la región han progresado en negociaciones con Estados Unidos para reducir o eliminar el arancel del 10 por ciento. Chile ya ha completado tres rondas y está cerca del cierre; El Salvador se encuentra en la fase final; Ecuador ha llevado a cabo cinco rondas y espera cerrar en los próximos meses, mientras que Costa Rica y Bolivia también están avanzando en sus procesos.
Si estos acuerdos se concretan antes que el de Colombia, podrían alterar las adquisiciones estadounidenses y capturar parte de la cuota que actualmente ocupa el país en sectores agroindustriales y manufactureros. AmCham Colombia sugirió iniciar una negociación prioritaria por subpartidas con mayor potencial en el mercado estadounidense.
Las negociaciones deben ser de alta prioridad para el gobierno. Foto:Senado
2. ¿Quién cubre el arancel?
De acuerdo con estimaciones de Goldman Sachs, el 88 por ciento del costo ha recaído dentro de Estados Unidos: 51 por ciento por las empresas y 37 por ciento
por los consumidores. No obstante, los consumidores estadounidenses comienzan a solicitar descuentos a los proveedores internacionales sin compensaciones equivalentes, trasladando parte de los gastos a los exportadores. Si Colombia no establece un marco de compensación similar al de socios como el Reino Unido, Japón o Vietnam, podría terminar asumiendo el ajuste.
3. Factores de la Corte Suprema.
La resolución judicial que debe adoptar Estados Unidos definirá el alcance legal del arancel recíproco. El escenario más probable, de acuerdo a AmCham Colombia, es que se limite en el tiempo y en sectores, sin eliminarlo por completo. Para Colombia, esto representa un riesgo más focalizado en ciertos productos —como metales, agro o equipos—, lo que requiere un monitoreo detallado por subpartida arancelaria y planes de continuidad de negocios por sector.
4. Riesgo político-relacional.
AmCham Colombia advirtió sobre posibles medidas selectivas que podrían surgir de episodios de confrontación pública entre gobiernos. Tales acciones podrían incluir recargos específicos por país mediante mecanismos como la IEEPA (emergencia económica), la Sección 232 (seguridad nacional) o la exclusión de “listas de alivio”, instrumentos aplicados recientemente a países como Brasil.
Lacouture destacó que, a pesar de la incertidumbre arancelaria, Colombia ha mantenido su competitividad gracias a la diplomacia comercial que ha logrado separar los temas políticos de los comerciales y a la resiliencia de los emprendedores. Sin embargo, advirtió que el escenario podría transformarse en cualquier momento, por lo que instó a actuar con rapidez para consolidar los logros alcanzados.
La diplomacia permite que Colombia mantenga su competitividad, separando las materias políticas de las comerciales. Foto:Presidencia
AmCham Colombia sugirió diversas acciones estratégicas para proteger y aumentar los avances
El Gobierno nacional necesita acelerar una negociación centrada bajo el esquema PTAAP para reducir o eliminar el 10 por ciento en sectores estratégicos y habilitar mecanismos de facilitación comercial, como ventanilla única e inspección en origen. Los empresarios, por su parte, deben reforzar la gestión con compradores mediante planes conjuntos, cláusulas de ajuste y acuerdos de precios y volumen para retener clientes y evitar sustituciones que trasladen el arancel a nuevos proveedores.
El mercado debe diversificar su presencia en Estados Unidos, explorando nuevos estados y nichos como marcas privadas, productos étnicos, orgánicos, foodservice y comercio electrónico. En logística, es fundamental mejorar la eficiencia a través de la consolidación de carga, rutas hacia puertos más competitivos, cadenas de frío y homologación documental. Finalmente, la diplomacia comercial debe incluir a nuevos actores regionales y sectores estratégicos.
“Estados Unidos continúa siendo el socio comercial más significativo para Colombia, no solo por el volumen de intercambio, sino porque representa una vitrina de alto valor y exigencia que estimula la sofisticación de nuestro aparato productivo. Lo que estamos observando hoy es una prueba de que el empresariado colombiano ha sabido ajustarse, innovar y competir en medio de condiciones globales desafiantes”, subrayó la presidente de AmCham Colombia.
El empresariado colombiano ha demostrado adaptabilidad, innovación y competitividad en condiciones globales desafiantes. Foto:Pexels/Gobernación del Huila
“No obstante, este crecimiento no puede ser solo un reflejo temporal, debe consolidarse en una estrategia a largo plazo que potencie los sectores con mayor valor agregado, promueva la diversificación de nuestra oferta exportable y estimule la transformación productiva. Esta es una ocasión para posicionar a Colombia como un proveedor fiable, sostenible y de alta calidad para el mercado norteamericano, aprovechando las ventajas de cercanía, afinidad empresarial y complementariedad entre ambas economías”, concluyó.

