A seis meses de la implementación del arancel recíproco del 10 % por parte de Estados Unidos, las exportaciones no minero-energéticas de Colombia hacia este mercado aumentaron un 16 % entre abril y agosto en comparación con el mismo intervalo del 2024, alcanzando un total de US$3.505,3 millones en comparación con los US$3.025,2 millones del año previo, según cálculos de AmCham Colombia basados en datos del DANE.

Este rendimiento refuerza que, para la mayoría de la canasta, el “10 % se ha convertido en el nuevo costo de ingreso” a nivel global: incrementa gastos, pero no desmantela la ventaja relativa que Colombia ha establecido en calidad, cumplimiento y logística frente a competidores que enfrentan cargos equivalentes o mayores.

“Nuestros estudios sugieren que el 82,7 % de la canasta exportadora colombiana hacia EE. UU. tiene un efecto limitado bajo el nuevo sistema. En este marco, el sector empresarial no solo resistió, sino que aprovechó nichos donde Colombia compite por proximidad, confiabilidad y valor agregado”, afirmó María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia.

Productos más exportados a EE. UU.

Entre los bienes con mejor rendimiento en abril–agosto se encuentran: café verde, extractos y esencias de café, banano, rosas, puertas y marcos de aluminio, crisantemos y claveles.

Seguidos por artículos como transformadores de dieléctrico líquido de potencia superior a 10.000; transformadores de dieléctrico líquido de potencia superior a 650 kVA pero igual o menor a 10.000 kVA; frutas preparadas o conservadas; café tostado sin descafeinar; caña de azúcar; plátanos; codos, curvas, manguitos, roscados de fundición de hierro o acero; cacao crudo en grano, entero o partido; confites, incluyendo chocolate blanco sin cacao; tarjetas inteligentes; mantequilla de cacao; acumuladores eléctricos, incluidos sus separadores, sean cuadrados o rectangulares; aparatos y material eléctrico así como partes para grabación y reproducción de sonido e imagen, por mencionar algunos.

“En la canasta “sensible”, figuran aguacate hass y limón Tahití. Esto evidencia que la calidad, el cumplimiento, la cercanía geográfica y la confianza establecida por los exportadores colombianos siguen siendo factores cruciales para sostener las oportunidades y ampliar nuestra presencia en el mercado estadounidense”, analizó Lacouture.

El 10 % modificó las reglas, pero no la historia. La Orden Ejecutiva del 2 de abril implementó un recargo del 10 % a la mayoría de los orígenes, además de los aranceles No Minero-Energéticos y, NME, el TLC, y habilitó tasas superiores para algunas naciones. Gracias al TLC, Colombia no tenía un arancel base en la mayoría de los bienes NME y comenzó a pagar el 10 % adicional, al igual que buena parte de sus competidores.

En septiembre, la Casa Blanca estableció el anexo “PTAAP” para posibles reducciones del 10% a NMF, incluso 0%, en productos listados, sujeto a acuerdos recíprocos.

Sin embargo, la pregunta es, ¿Por qué el total hacia EE. UU. desciende ligeramente si el NME aumenta? Entre abril y agosto, el total hacia EE. UU. disminuyó un 1,5 % debido a la contracción de los sectores minero-energéticos y oro (-17,1 %), áreas afectadas por factores internos y el reacomodo global de flujos.

Este dato no contradice la solidez del NME: la canasta NME crece y gana territorio, mientras que el sector extractivo se ajusta.

Los cuatro riesgos que Colombia debe anticipar

Ventana competitiva de terceros.

Diversos países ya están avanzando para mitigar o anular el 10 % con EE. UU. (Chile con tres rondas y cerca de la conclusión; El Salvador en la etapa final; Ecuador con cinco rondas y expectativas de cierre en meses; Costa Rica y Bolivia con procesos en curso). Si firman primero, reconfiguran compras y capturan cuota que hoy corresponde a Colombia en el agro y manufacturas. Urgencia: activar negociaciones priorizadas por subpartidas.

con mayor reconocimiento en EE. UU.

¿Quién asume el arancel?

Según proyecciones de Goldman Sachs, el 88 % de la inversión ha recaído dentro de EE. UU.: 51 % corresponde a empresas y 37 % a consumidores. Con acuerdos más sólidos / estable para socios como el Reino Unido, Japón y Vietnam, los compradores estadounidenses comienzan a exigir precios reducidos a proveedores sin alivios equivalentes, transfiriendo el costo a exportadores internacionales. Si Colombia no establece un marco comparable, será el eslabón que soporte el ajuste.

Influencia de la Corte Suprema

La resolución judicial en EE. UU. determinará el alcance legal del arancel recíproco: el panorama previsto es limitarlo en duración y sectores, más que eliminarlo. Interpretación para Colombia: riesgo menos disperso y más concentrado (metales, agricultura, equipos, etc.), que requiere seguimiento por código arancelario y planes de continuidad empresarial por sector.

Riesgo político-relacional

Situaciones de tensión pública entre gobiernos pueden desencadenar recargos específicos por país mediante mecanismos como IEEPA (emergencia económica), Sección 232 (seguridad nacional) o exclusión de “listas de alivio”. Este tipo de instrumento fue aplicado recientemente a naciones como Brasil.

Colombia ha mostrado competitividad en medio de la incertidumbre arancelaria, gracias a la diplomacia comercial que ha conseguido separar lo político de lo comercial y a la capacidad de adaptación de sus empresarios. No obstante, el escenario puede variar en cualquier instante debido a los cuatro riesgos mencionados.

Para proteger y expandir lo alcanzado en nuestro mercado principal, es necesaria una acción coordinada y ágil que transforme el impulso en una ventaja estructural:

El Gobierno nacional: acelerar una negociación PTAAP centrada en reducir/eliminar el 10 % en líneas estratégicas; habilitar un proceso rápido sanitario/técnico y facilitar (ventanilla única, inspección en origen).

Los Empresarios: gestión proactiva con compradores (programas conjuntos, cláusulas de ajuste, acuerdos de precios/volumen) para mantener cuentas y evitar cambios que transfieran el arancel a nuevos proveedores.

El Mercado: diversificar dentro de EE. UU. para ampliar la base y equilibrar el riesgo.

La Logística: incrementar la eficiencia para absorber parte del costo sin comprometer el margen.

La Diplomacia comercial: incluir nuevos actores regionales y sectores.

“Estados Unidos sigue siendo el socio comercial más importante para Colombia, no solo por el volumen de intercambio, sino porque representa una plataforma de alto valor y exigencia que impulsa la sofisticación de nuestro aparato productivo. Lo que estamos observando hoy es un testimonio de que el empresariado colombiano ha sabido adaptarse, innovar y competir en medio de condiciones globales desafiantes”, destacó la presidenta de AmCham Colombia.

A continuación, indicó: “Sin embargo, este crecimiento no puede ser un fenómeno temporal, debe consolidarse en una estrategia a largo plazo que potencie los sectores con mayor valor añadido, promueva la diversificación de nuestra oferta exportable y fomente la transformación productiva. Esta es una oportunidad para posicionar a Colombia como un proveedor confiable, sostenible y de alta calidad para el mercado norteamericano, aprovechando las ventajas de cercanía, afinidad empresarial y complementariedad entre ambas economías.” Finalizó Lacouture.

Es importante mencionar que el total de las exportaciones hacia Estados Unidos entre abril y agosto mostró una leve reducción del 1,5 %, alcanzando los US$ 6.292,4 millones. Esta variación se debe principalmente a la disminución del 17,1 % en las ventas de productos minero-energéticos y de oro, por un valor de US$ 2.787,1 millones, categorías que, aunque no están sujetas a los nuevos aranceles impuestos por EE. UU., han sentido los efectos de las políticas internas que han desincentivado su producción y exportación.