Colombia
Federico Gutiérrez explicó en qué se invertirán los recursos
A los pocos días de haber confirmado la venta de la participación accionaria de EPM en Tigo-UNE, El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, anunció lo que será el siguiente paso.
Gutiérrez, quien también preside la Junta Directiva de la empresa paisa, expresó su satisfacción de que el proceso de enajenación culminara con éxito, alcanzando una cifra de 2,3 billones de pesos (aproximadamente 2,2 billones tras el proceso de adjudicación y ajustes fiscales).
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Este monto supera significativamente el piso mínimo de 1,6 billones que se había trazado como meta basada en el valor en libros y las capitalizaciones recientes, pero no llega a la cifra que se había planteado durante la alcaldía de Daniel Quintero, cuando se hizo la propuesta, que oscilaba entre los 2,5 y 2,8 billones de pesos.
Según el mandatario local, este resultado es el fruto de un proceso manejado con “transparencia y rigor”, diferenciándose de los intentos fallidos de la administración anterior, la cual presentó el proyecto en cinco ocasiones sin éxito debido a la falta de claridad sobre el destino de los fondos y cuestionamientos sobre el manejo de los recursos públicos.
Educación y talento humano: el corazón de la inversión
Acciones de EPM en Tigo-UNE Foto:Archivo EL TIEMPO y EPM
El destino de estos recursos no será el presupuesto ordinario del Distrito, sino un fondo especial administrado directamente por EPMgarantizando que el dinero se mantenga bajo la estructura de la empresa matriz y se ejecute según lo prometido en los debates del Concejo. La prioridad absoluta, según detalló Gutiérrez, es el “activo más importante de la ciudad: el ser humano”.
Gran parte de los 2,3 billones de pesos se destinarán a programas de formación para el empleo y educación de ciclo corto. El objetivo es atacar de raíz el desempleo y la pobreza mediante la capacitación técnica y tecnológica con pertinencia laboral, permitiendo que jóvenes y adultos se integren rápidamente a la economía productiva.
“Es apostarle a la educación que genera oportunidades reales”, enfatizó el alcalde, señalando que esta es la vía más efectiva para la transformación social de Medellín.
Botadero de basura en Parque Ambiental La Pradera
Relleno sanitario La Pradera Foto:Empresas Públicas de Medellín
Otro eje fundamental de la inversión será la sostenibilidad y la gestión de residuos sólidos. La ciudad se encuentra actualmente al borde de una emergencia ambiental debido al agotamiento del vaso de disposición final en el relleno sanitario La Pradera..
Los recursos de la venta de Tigo-UNE permitirán ejecutar el ambicioso plan de transformar La Pradera en un ‘Parque Ambiental y Tecnológico’. El proyecto busca pasar de un modelo de enterramiento. a uno de economía circular, con la meta de reutilizar el 40% de los residuos sólidos.
Una de las innovaciones más destacadas será el aprovechamiento del biogás; en lugar de quedarse, se procesará para generar gas natural que beneficiará a cerca de 200.000 hogares, reduciendo costos energéticos y huella de carbono. Además, se financiará la construcción de una nueva estación de transferencia para optimizar la logística de recolección en la ciudad.
Innovación y el futuro de la zona norte
Corporación Ruta N Foto:Alcaldía de Medellín.
Finalmente, una parte de los fondos se inyectará en la estrategia de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTi). El proyecto contempla fortalecer el ecosistema del Distrito de Innovación en la zona norte, alrededor de Ruta N y el proyecto Futumed.
Con esto, Medellín busca consolidarse como un referente regional en economía del conocimiento, atrayendo inversión extranjera y fomentando el emprendimiento de base tecnológica.
El proceso de venta
Reunión de Millicom con el MinTIC Foto:Millicom, MinTIC
La venta de la participación de EPM en Tigo-UNE se concretó tras meses de intensos debates. El proyecto de acuerdo fue radicado por Gutiérrez ante el Concejo de Medellín con el argumento central de proteger el patrimonio público, dado que Tigo-UNE enfrentaba una situación financiera compleja que exigía capitalizaciones constantes por parte de EPM, lo que ponía en riesgo los recursos de la ciudad.
Millicom, el socio que ya operaba la compañía, fue quien finalmente adquirió el 100% de la propiedad. El proceso incluyó una cláusula de protección que permitió a EPM salir de un negocio donde ya no tenía el control operativo y donde el mercado de telecomunicaciones demandaba inversiones masivas que la empresa pública no podía seguir asumiendo sin comprometer su estabilidad.
