Claro, aquí tienes el texto modificado según tus instrucciones:
[ad_1]
El 13 de noviembre de 1985, a las 9 de la noche, una inmensa avalancha de barro y rocas, con un volumen calculado en 30 millones de metros cúbicos, cayó sobre Armero. De los 29.000 habitantes de la localidad, aproximadamente 23.000 perdieron la vida sepultados, constituyendo el mayor desastre natural en la historia del país. Un reducido grupo de individuos logró escapar y encontrar resguardo, mientras que algunos otros fueron salvados con vida. Médicos Sin Fronteras (MSF) arribó al país dos días tras la catástrofe, siendo una de muchas organizaciones internacionales que colaboran en las tareas de búsqueda y rescate. Pierre Marie Sarant, un francés de treinta y tantos, era el encargado de la logística. Aquella tragedia marcó su segunda visita a suelo colombiano.
LEA TAMBIÉN

El individuo nació en la comuna de Objat, en la localidad de Corrèze, en el centro de Francia. En su nación, consiguió un título profesional en Logística y Abastecimiento. Durante su formación, Colaboró con equipos en el conflicto de Libia, posteriormente se trasladó a El Salvador y luego estuvo en Guatemala y Etiopía. Antes de integrarse a MSF, laboró en la ONG francesa Acción de Emergencia Internacional.
Pierre Marie, primer responsable logístico de Médicos Sin Fronteras en Colombia. Foto:MSF
Un par de años antes de la avalancha, Sarant vendió su restaurante en Francia y se dirigió a Costa Rica y Colombia. En esa oportunidad, visitó Popayán, Santa Marta y Bogotá. Durante su estancia en la capital, paseó cerca del Museo del Oro y, al observar a niños desfavorecidos en las calles, se cuestionó qué podría hacer por ellos. Lo que no imagino es que años más tarde retornaría para asistir a niños, adultos y ancianos en otra región del país.
Para aquella semana de noviembre de 1985, Sarant se encontraba en la sede de MSF en París. “En ese momento, la organización contaba con escasos recursos, pero con un gran deseo de proporcionar ayuda médica en situaciones de emergencia”, comenta. Las primeras informaciones sobre Armero que llegaron a Francia fueron difundidas por los medios a la mañana siguiente de los eventos. Él relata que al escuchar lo ocurrido, MSF convocó a una reunión de emergencia y decidió enviar un equipo de evaluación para establecer qué tipo de apoyo ofrecer: “Nos informaron que el municipio de Armero había sido cubierto por la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Me impactó”.
Foto desde un helicóptero del avance tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Foto:MSF
En ese momento, el francés ya había respondido a emergencias como seísmos y catástrofes análogas y, además, era uno de los pocos que dominaba el español.motivos esenciales que llevaron a la organización a elegirlo para la misión en Armero. “Nuestro grupo estaba formado por un cirujano militar, una enfermera que conocía bien Colombia y yo, experto en logística con experiencia en situaciones de desastre. Estábamos dispuestos a adaptarnos, conscientes de que la sede en París nos escuchaba y enviaría la asistencia necesaria”, explica.
LEA TAMBIÉN

Primer vistazo a la catástrofe
Al arribar a Bogotá, Sarant fue llevado a un avión de la Fuerza Aérea Colombiana con rumbo a Mariquita. Mientras se acercaban al Nevado del Ruiz, el piloto le mostró la escalinata devastada por la avalancha. “Sobrevoló la área y fue mencionando los nombres de los poblados, permitiéndome así tener una visión amplia desde arriba para entender la magnitud de la tragedia en la zona”, comenta.
La organización aterrizó con 22 toneladas de recursos que incluían fármacos y materiales para refugio, lo cual les permitiría llevar a cabo su misión médica. Sin embargo, al observar a las personas atrapadas en el lodo, también se unieron a las labores de rescate. “Una de las situaciones más impactantes eran los armeritas atrapados, incluyendo niños, niñas, ancianos, muchos con gangrena, intentando salir del lodo”, añade.
Un avión de la Fuerza Aérea Colombiana con los recursos para la emergencia. Foto:cortesía
El francés recuerda que el equipo intentó auxiliar a muchas personas y solicitó apoyo a otras naciones para realizar los rescates con los equipos apropiados. Ellos pidieron aero-lanzadores, que eran máquinas pesadas para mover grandes cantidades de lodo. Llegaron dos, uno de Francia y otro de Inglaterra. Sin embargo, la temperatura de 38 grados complicó su funcionamiento. Con lo que pudieron, lograron ayudar a algunos atrapados, pero fue imposible liberar a todos.
“El descontrol era asombroso por la cantidad de personas desaparecidas, las que habían sido desplazadas y las que se encontraron heridas” narra.
Los equipos de Médicos Sin Fronteras arribaron con 22 toneladas de recursos. Foto:MSF
La gangrena arenosa: urgencia y traslado hospitalario
Además de los rescates, MSF facilitó el traslado de pacientes a los hospitales para que recibieran la atención médica necesaria. Uno de los casos que requería atención urgente
Era la gangrena arenosa, “una situación médica compleja que surge tras una herida profunda contaminada por lodo”, comenta.
Se contempló el uso de clorhexidina y alcohol para tratar esta afección, pero no estaban accesibles localmente en las cantidades requeridas. “Por ello, se organizó la entrega desde París en vuelos comerciales. Cada envío contaba con la presencia de un integrante de MSF en la aeronave para recogerlo y asegurar un paso ágil por la ONU”.
Médicos Sin Fronteras arribó a Armero el 15 de noviembre con 22 toneladas de insumos médicos. Foto:Jos van Noord
Simultáneamente, el equipo brindó apoyo a hospitales adyacentes, como el de Mariquita, y formó nuevos grupos de salud para laborar en la región. Sarant asegura que era esencial esa coordinación: “Resultó crucial poder distribuir los fármacos entre los distintos hospitales; apenas llegaron los aviones a Bogotá, ayudaron a salvar numerosas vidas”.
Un año tras la tragedia
Cientos de familias se vieron forzadas a desplazarse a municipios cercanos como Lérida o Mariquita. Foto:MSF
Durante un año, MSF cooperó en Armero junto a otras organizaciones. en localidades cercanas como Lérida y Mariquita, enfocándose en la comunidad impactada por la erupción. La labor de las entidades se centró en erigir puestos de salud, hospitales y en ofrecer condiciones dignas de albergue. Sarant respaldó varias de estas iniciativas a lo largo de nueve meses.
Una vez superada la etapa más crítica de la crisis, se llevaron a cabo diagnósticos de necesidades médicas en otros departamentos de Colombia, como Chocó. De hecho, Pierre-Marie Sarant participó en un proyecto en Alto Baudó donde permaneció durante tres años.
Imagen reciente de Pierre-Marie Sarant. Foto:archivos personales
A cuatro décadas de la tragedia, Sarant evoca a Armero y anhela que este aniversario permita que el país esté listo para futuras emergencias: “Con el paso del tiempo, los recuerdos se desvanecen. Parece que los seres humanos necesitan olvidar. Una de las razones fundamentales para las conmemoraciones podría ser revisar las enseñanzas obtenidas de las catástrofes y estar preparados”.
MARÍA PAULA AGUDELO CARRASQUILLA
ESCUALA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO
Más noticias
LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

[ad_2]
