Aunque el café colombiano salió favorecido de los aranceles del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), Germán Bahamón, aseguró en entrevista con EL TIEMPO que no pueden capturar la demanda que podrían llegar a dejar otros países. Además, advirtió que las diferencias arancelarias podrían llevar a que exista triangulación y que otros productores envíen su mercancía a Estados Unidos por Colombia. “La triangulación se podría convertir en algo inmanejable”, aseguró.
Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros. Foto:Federación Nacional de Cafeteros
La producción de café de Colombia llegó a 1,37 millones de sacos en julio, la cifra más alta registrada para ese mes en los últimos 10 años. ¿Cuál es la razón y cómo proyecta cerrar este 2025?
El número de sacos registrados llegó a 1,37 millones en julio debido al régimen de lluvias, lo que representa la producción más alta de los últimos 10 años. Cuando llueve de esta manera se ralentiza el proceso de maduración, por lo que se generó un desfase del ciclo productivo. Sin embargo, ya se está viendo una caída. Por cuenta de esas mismas lluvias inclementes no se ha dado la floración y en total esperamos que la cosecha del segundo semestre sea de 7,1 millones de sacos, lo que representa un millón menos que en el mismo periodo del año anterior. Ya estamos empezando a ver las afectaciones. La producción de los últimos 12 meses fue de 14,6 millones de sacos, la más alta de Colombia desde 1992, y cuando una planta ha entregado lo mejor fisiológicamente queda exhausta.
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El precio de la carga de café se mantiene por encima de 2,8 millones de pesos y a lo largo del año alcanzó máximos. ¿A qué se debe?
En este momento, vemos que hay un balance perfecto entre la oferta y la demanda. El mundo consume 177 millones de sacos que son los mismos que producimos los países. Ese balance con inventarios muy reducidos o casi nulos está generando incertidumbre. Por ello ha venido creciendo el precio de la cotización en la Bolsa de Nueva York y tenemos una curva invertida en los mercados desde hace más de 18 meses. ¿Qué es lo que tenemos que celebrar los colombianos? Que al fin los precios son los justos. Siempre la industria pagaba lo que quería.
En el 2023 se hablaba de una “crisis cafetera” por los bajos precios, por debajo de 2 millones de pesos. ¿Los cafeteros sí están ahorrando e invirtiendo para momentos de “vacas flacas”?
Sí, la mejor inversión es la fertilización y eso es lo que les hemos venido diciendo a los cafeteros. En este momento lo que están haciendo las familias caficultoras es pagando deudas del pasado, poniendo a punto su plantación cafetera e invirtiendo. Cuando un cafetero toma la decisión de renovar su cafetal lo que está haciendo es una inversión porque ese porcentaje no producirá en los próximos 12 meses.
Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, en el 93 Congreso del gremio. Foto:Federación Nacional de Cafeteros
¿Y cuántas hectáreas de café van renovadas?
El año pasado logramos la cifra más alta de renovación de cafetales de los últimos 13 años al llegar a 94.800 hectáreas. Este año queremos llegar a las 100.000 y ya vamos en alrededor de 55.000 con corte a julio. Esto es gracias a los recursos de renovación que pone la federación.
¿Entonces es fundamental que los cafeteros se preparen?
Sí, lo que está ocurriendo es algo totalmente distinto a lo que pasó antes. En el pasado, los precios eran malos. La producción podía subir, pero de todos modos los costos eran altos y la rentabilidad baja. Sin embargo, hoy tenemos un negocio cafetero que se puede decir que tiene rentabilidad y que está generando prosperidad y reinversión. Muestra de ello es que en los últimos 18 meses el protagonista de la reactivación económica ha sido el café porque han llegado a las familias cafeteras 21,9 billones de pesos.
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Más del 60 por ciento de las exportaciones del sector agrícola en junio se explicaron por las ventas externas del café. ¿Dónde ven oportunidades?
En los últimos 12 meses, la exportación de café ha llegado a 5.400 millones de dólares. Nunca habíamos tenido un valor tan alto y eso se ha dado porque a la productividad se sumó un buen precio. Además, hemos sabido diversificar y llegamos a más de 100 países en el mundo. Solo como federación en este primer semestre respondemos por 2 millones de sacos, siendo el exportador número uno de Colombia.
Estamos entrando en Sudáfrica, un mercado que está requiriendo productos de café de especialidad. Igualmente, tenemos presencia en países como Arabia Saudita, pero sin lugar a dudas Estados Unidos ha sido, es y seguirá siendo el cliente número uno para el café de Colombia. Hoy en día, el 40 por ciento se va para este mercado. Debido a ello, la disrupción que generan las tarifas arancelarias nos tiene bien ocupados para hacer el trabajo adecuado.
Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros. Foto:Federación Nacional de Cafeteros
¿Colombia salió ganando con los aranceles que finalmente le puso Estados Unidos?
Sí, Colombia tiene un arancel de 10 por ciento, pero este es la base, el nuevo cero. Por ejemplo, Indonesia quedó con el 19 por ciento; Vietnam, con el 20 por ciento o Brasil, con el 50 por ciento. Por tanto, uno podría ver que hay una oportunidad porque tenemos una tarifa diferenciada; sin embargo, he pedido prudencia porque no tenemos en las bodegas 5 millones de sacos para ir a capturar esa demanda que está posiblemente dejando algún otro país.
En los últimos 12 meses exportamos 13,1 millones de sacos a todos los destinos y tenemos clientes con los cuales hemos trabajado toda la vida y seguiremos atendiendo sus necesidades. Estamos revisando cuáles pueden ser las oportunidades de las tarifas arancelarias a mediano plazo. No obstante, en el corto no hay posibilidad alguna de que tomemos partida o que vayamos a cantar victoria porque no tenemos inventarios para disponer ya y suplir demanda nueva en un mercado como el estadounidense.
¿Y qué hacer en el largo plazo para aprovechar las oportunidades?
Queremos seguir exportando a los grandes tostadores; sin embargo, hemos encontrado que hay un mercado de pequeños que está pidiendo cada vez más cafés de especialidad y con atributos diferenciados, por ejemplo, que tengan los perfiles de cada una de nuestras regiones. En el primer semestre ya vendimos 37.000 sacos de especialidad. Además, el 65 por ciento de la exportación colombiana se va con algún tipo de valor agregado.
Adicional a ello estamos llevando café transformado a Estados Unidos, y Juan Valdez se está consolidando en la Florida, donde tenemos cada vez más aperturas de tiendas. También tenemos un acuerdo con Green Coffee Company para entrar en los supermercados. Igualmente, Almacafé ha venido trabajando con la marca de Sofía Vergara, la cual está llegando a 1.700 puntos de venta del supermercado Walmart, y nuestra fábrica de Buencafé, de café soluble liofilizado, está teniendo récord en ventas y el 41 por ciento de todo lo que se produce se exporta a América del Norte.
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¿Cómo está siendo la estrategia de Juan Valdez?
El foco lo tenemos en Estados Unidos, México y Brasil. Queremos consolidar nuestra posición en estos tres mercados. No olvidemos que Estados Unidos es el consumidor más grande de café del mundo y Brasil el número dos. Eso no quiere decir que no estemos en otros países. Por ejemplo, en Turquía vamos a terminar el año con cerca de las 40 tiendas. Además, resaltan los recientes anuncios de España, donde con el Grupo Trinity estamos evaluando la posibilidad de llegar a todos los canales de tienda a tienda y de supermercados.
¿Qué desafíos ven con el Pacto Verde Europeo para la industria del café?
Los desafíos continúan y seguimos en conversaciones, pero como federación tenemos la posibilidad de consolidar las voces y eso es lo que hemos venido haciendo. La inmensa mayoría del café producido en Colombia no tiene indicios de deforestación. Ahora bien, lo que también estamos buscando con las autoridades europeas es revisar la debida diligencia en los temas laborales.
¿A cuánto están llegando las importaciones de café? ¿Se consideran un problema para la industria?
Las importaciones todavía están bajas pues en los últimos 12 meses no llegan a los 650.000 sacos de café, pero es importante advertirle al Gobierno, y ya lo he hecho a través de la ministra Martha Carvajalino, del riesgo que suponen las diferencias arancelarias entre países.
Considero que cuando existen este tipo de diferencias, inmediatamente se genera un incentivo perverso para buscar hacer triangulación. Si las autoridades no toman cartas en el asunto y no generan herramientas de control, lo que puede ocurrir en Colombia es que puede haber una triangulación de productos de otros orígenes pasando por Colombia para poder ir a Estados Unidos.
Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros. Foto:Federación Nacional de Cafeteros
Estas medidas pueden abrir la puerta para el que piensa mal y quiere hacer negocio, y ese negocio puede ir en detrimento de la calidad del café colombiano. Hay un riesgo inherente a esta distorsión del mercado. La triangulación se podría convertir en algo que sea inmanejable en Colombia. El país tiene acuerdos con otros países productores de café que permiten la importación de café con un arancel cero.
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¿Se debería poner un arancel, por ejemplo, a todo lo que entre de países como Brasil?
Yo lo único que debo hacer es advertirles al Gobierno y a las autoridades, tales como el ICA o la Dian, para que tomen las medidas que sean necesarias.
