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Girmay, el ‘sandwich letal’ y un triunfo polémico en Almería para dar otra alegría a Iniesta
Biniam Girmay levantó los brazos en Almería. El eritreo del NSN Cycling Team fue el más rápido en la recta final de la Clásica y se llevó la victoria al esprint por delante de dos viejos conocidos de la prueba: Milan Fretin (Cofidis), segundo, y Matteo Moschetti (Pinarello Q36.5), tercero.
La carrera había empezado mucho antes de ese último golpe de riñón. Apenas en el kilómetro 6, cinco corredores se lanzaron a la aventura: Brem Deman, Javier Ibáñez, Ander Okamika, Márton Dina y Pablo Carrascosa. Un convoy de fugitivos que apostó por la resistencia desde el primer suspiro.
Deman e Ibáñez se repartieron los puntos en los primeros esprints intermedios. Okamika, mientras tanto, dejaba señales en las subidas. La diferencia creció hasta los cinco minutos en los puertos y la escapada coronó Celín, Río Chico y Berja con margen y convicción.
Un final emocionante
El pelotón no se inquietó, pero tampoco se durmió. La persecución fue constante, medida. Camino de Almerimar, la renta ya era de 1’26”. La cuerda se tensaba. A 21 kilómetros de meta, la fuga quedó neutralizada y la carrera volvió a empezar.
Con el grupo lanzado y los trenes de los velocistas tomando posiciones, Girmay encontró su sitio. Esperó su momento y arrancó con potencia. Nadie pudo seguir su estela en la recta de Almería. El eritreo abrochó la victoria con un esprint seco, dejando a Fretin y Moschetti mirando su rueda trasera.
