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Hace 44 días, el kilómetro 18+600 de la vía Bogotá–Villavicencio está obstaculizando por una remoción en masa que invadió los cuatro carriles. Como alternativa, Coviandes, la concesión encargada del corredor, habilitó una variante en la zona para garantizar la conexión en la región; Sin embargo, viajeros y pobladores piden una solución estructural e integral.
Ante esto, María Fernanda Rojas, ministra de Transporteanunció la destinación de 9.150 millones de pesos para el manejo de ese punto crítico, por medio de trabajos que están adelantando desde el Invías y la ANI.
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Así las cosas, se espera que, a mediados de noviembre, se habilite un carril en el punto donde está el gradual, para optimizar los tiempos de traslado e ir saliendo de esta situación que ha generado afectaciones económicas en el centro del país.
“Me comprometí que en mes y medio lograríamos dar paso por el kilómetro 18 de la vía al Llano. ¿Qué logramos con esto? Que en la (vía) principal podamos mover los vehículos en un sentido y en la variante en el otro, y tener así un par vial que mejorará notoriamente la movilidad. Estamos haciendo, además, remoción de más de 9.000 metros cúbicos de material y trabajando en la parte inferior del talud”, explicó Rojas sobre el plan de acción adelantado en la vía.
El deslizado supera los seis metros de alto sobre la vía al Llano. Foto:Milton Díaz / El Tiempo
Además, la ministra señaló que para prevenir hechos similares en otros puntos cercanos, se adelantó un contrato de mantenimiento de la vía Cusiana por 16.000 millones de pesos y, recientemente, el Ministerio de Hacienda, como gobierno nacionalautorizó que en el proyecto de presupuesto del próximo año se incluya un cupo de 100.000 millones de pesos para la atención de puntos críticos en la vía al Llano.
“Dependemos de la decisión en la discusión presupuestal. 250.000 millones de pesos se han invertido en los últimos dos años en distintos puntos críticos. Yo quiero ser claro con eso: que la ciudadanía sepa que ha habido una inversión constante del Gobierno nacional”, agregó la funcionaria.
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Justamente por esta situación, este lunes se realizó el foro “Crisis de la vía al Llano y sus implicaciones para la ciudad”en el Concejo de Bogotá, con el fin de poner en evidencia las afectaciones colaterales de esa remoción en masa en el kilómetro 18+600, en inmediaciones de la vereda Caraza, en Chipaque (Cundinamarca).
En este espacio, en el que estuvieron presentes los concejales de Bogotá y diferentes autoridades en torno a la vía que conecta a la capital con el departamento del metaLizeth Marín, delegada del Ministerio de Transporte, reiteró la inversión que adelantará esta cartera y el compromiso de la misma para avanzar en las soluciones.
Esta es la variante que habilitaron para garantizar el paso. Foto:Milton Díaz / El Tiempo
Sin embargo, Rafaela Cortés Zambrano, gobernadora del Metaquien también participó en el foro, sugirió que este corredor vial demanda soluciones integrales para atender los más de 100 puntos en riesgo de gradual que se han identificado, cuyo costo es cercano a los 2 billones de pesos, un monto muy superior al que comprometió el Gobierno nacional.
“Esa región produce regalías por 55 billones de pesos anuales al país y no han tenido dinero para repararla. Dejen de llamarla la vía Bogotá–Villavicencio, es la vía que conecta a siete departamentos. Siempre con el cuento de que ‘vamos a invertir’. Hicimos una mesa técnica y dejaron de hablar con nosotros. Esa media Colombia ha sido abandonada por el Gobierno”, enfatizó Cortés Zambrano, a raíz de los continuos llamados que ha hecho al Gobierno.
La importancia que tiene esta vía para el país está demostrada en las afectaciones, más allá de la movilidad, que ha generado la remoción en masa. Sandra Forero, concejal de Bogotá por el Centro Democráticoexplicó que en los primeros 10 días de cierre se superaron los 500.000 millones de pesos en pérdidas.
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“Por día, el impacto es de más de 20.000 millones de pesos en comercio y hasta de 50.000 millones de pesos en la economía regional del departamento del Meta. En carga, circulan en promedio 4.000 vehículos que, debido a esto, acumulan millas de toneladas de mercancía estancadas. Ya en el mes de septiembre, las pérdidas acumuladas superaron los 55.000 millones de pesos, con riesgo de desabastecimiento de gasolina y ACPM en el Meta y aumentos en el costo del transporte rural”, precisó Forero.
Por esta situación, el cabildante le exigió al Gobierno “dejar los anuncios y tomar decisiones”además de un cronograma público con fechas y responsables, recursos para habilitar el corredor y redundancia de conectividad.
El Gobierno asegura que en el lugar adelantarán trabajos para recuperar el paso. Foto:Milton Díaz / El Tiempo
Sobre las afectaciones que ha generado en Bogotá la situación de la vía al Llano, María del Pilar López, secretaría Distrital de Desarrollo Económicoindicó que hubo un aumento del 12 por ciento en el costo de los alimentos que se consumen en la capital y vienen del Meta, entre ellos el plátano y la yuca.
“En temas de abastecimiento la ciudad está tranquila; sin embargo, los costos están aumentando, y eso se va a traducir en un aumento en los precios y en la inflación de alimentos de Bogotá”, explicó López.
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La remoción en masa
Recientemente, Alberto Mariño Samper, presidente de Proindesael holding de infraestructura del Grupo Aval que maneja, entre otras, la concesión Coviandina, encargada de la vía al Llano, explicó que la composición de los materiales de esa montaña donde se presentó el creciente son “coluviones (piedra y tierra) inmersos en matrices arcillosas”, lo que los hace susceptibles al movimiento cuando hay exceso de agua, fenómeno que se presentó donde ocurrió la remoción en masa.
Es por eso que, desde Proindesa, han señalado que el mal manejo del agua en temas agrícolas y el uso inadecuado del suelo serían las causas de que el material cayera e invadiera los cuatro carriles de la vía.
El gradualmente se presentó en la vereda Carazá, en cercanías a Chipaque. Foto:Milton Díaz / El Tiempo
Además, de acuerdo con el Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT) de Chipaqueel sector comprendido entre el kilómetro 16+200 y el 18+500 (a escasos metros de donde hubo la remoción) es una zona de amenaza alta y media en cuanto a movimientos en masa. Es decir, la situación ya estaría prevista.
“Esto, extraído del EOT de Chipaque, nos muestra cómo en el intervalo se supone que lo que hay son pastos y una plantación forestal. No está previsto que en esa zona haya cultivos. Eso es fundamental porque el tema del agua, el tema antrópico, juega un papel muy importante en el tramo”, explicó Mariño.
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A pesar de las advertencias del EOT, según un mapa presentado por el presidente de Proindesa, en las zonas aledañas al kilómetro 18 se evidencia que no habría solamente pastos o plantación forestal, sino que se permitiría la construcción de viviendas a gran escala, lo que, sumado al mal. manejo del agua, habría generado el desplazamiento.
Por ahora, se espera que los plazos establecidos por el Ministerio de Transporte se cumplan y, a más tardar, el próximo 15 de noviembre un carril de la vía quede habilitado; no obstante, sería necesario garantizar, primero, que la montaña no siga desprendiendo material, pues cada que retiren tierra de la vía, la montaña en la parte alta sigue deslizándose.
MIGUEL CASTELLANOS
EN X: @LOQUEOLVIDO
EL TIEMPO
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