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El Granada ha logrado sacudirse el mal inicio de competición y ante Las Palmas mostró una gran imagen, retando al conjunto canario en un partido con ritmo y un intercambio constante de golpes que finalizó con un reparto de puntos que hace justicia a los visto sobre el terreno de juego, donde ambos contrincantes se vaciaron, esgrimiendo sus armas para tratar de doblegar a su rival, en uno de esos extraños partidos sin goles pero que son todo un espectáculo para los aficionados. De este modo, los locales enlazan cuatro jornadas sumando, aunque no pueden lograr su tercer triunfo seguido, mientras los canarios pierden la oportunidad de dormir líderes aunque siguen invictos lejos de la isla.
Tras el buen rendimiento ofrecido en la anterior jornada, el Granada intentó interpretar la misma partitura de inicio, con una presión adelantada e intensidad en cada acción, lo que le llevó a generar la primera ocasión a los 30 segundos con un latigazo de Sola desde la frontal que Horkas desvió con apuros. La UD no se arrugó y respondió con carácter, saliendo desde atrás con el balón controlado para acercarse también con peligro a la portería de Iker García, portero del filial que debutaba ante la ausencia de Luca Zidande y Astralaga.
Después de sobrevivir al arreón inicial de los locales, el conjunto insular trató de pausar el partido, bajando las revoluciones y circulando el balón con precisión, desactivando por momentos la propuesta de los de Pacheta, que aún así seguían firmes, con un plan claro y transmitiendo sensación de peligro en cada acción ofensiva. El pulso se igualó con el paso de los minutos y el primer acto se cerró con todo por decidir.
Loiodice y Sergio Ruiz disputan un balón en el centro del campo
A pesar del desgaste, el Granada salió del vestuario tratando de poner sobre el terreno de juego los mismos argumentos que desplegó durante el arranque del duelo, una actitud valiente que casi tiene su recompensa con un taconazo cruzado de Sergio Ruiz a pase de sola que se marchó por muy poco. El partido se abrió, con ocasiones en ambas áreas, aunque no muy claras, y la sensación de que la victoria podía caer para cualquiera de los dos lados, pero finalmente los goles no llegaron y se llegó al final con un justo reparto de puntos.
Bouldini y Recoba comparten infortunio
Después de esperar su oportunidad en el banquillo, Bouldini y Recoba saltaron al césped en el segundo acto para tratar de ayudar a sus equipos pero la noche para ninguno de ellos iba a terminar como esperaban. El atacante marroquí del Granada se torcía el tobillo cuando apenas y en la siguiente acción era el delantero del cuadro canario el que caía lesionado. Una doble incidencia que suscitó un problema al haber una única camilla disponible, por lo que Recoba tuvo que abandonar el terreno de juego en volandas

