Colombia
hoy está a carga del Invías y no hay avance

La variante de San Gil, concebida como una solución urgente a la alta accidentalidad en el corredor vial nacional que atraviesa este municipio santandereano, y conecta a Bucaramanga con Bogotá sigue siendo una promesa inconclusa.
A pesar de haber iniciado su ejecución en agosto de 2018, hoy, siete años después, apenas alcanza un 42% de avance, que se traduce a 4.1 kilómetros construidos de los 9.6 proyectados.
La obra tendrá 9,7 kilómetros de longitud. Foto:Invías
Aunque muchos atribuyen el origen de la variante a un accidente fatal que dejo cinco muertos ocurrido en enero de 2017, Marcela Guadrón Forero, veedora de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, aclara que esta es una obra que se ha pedido hace años, “permanentemente en ese sector que conocemos como el derrumbe, los carros se quedan sin frenos y ha habido muchísimos accidentes con víctimas fatales”.
La licitación fue lanzada por el Instituto Nacional de Vías (Invías) entre 2017 y 2018, pero con diseños de Fase 1 elaborados en 2002 por la Concesión Vial de los Comuneros.
Concretamente se debe entregar en el 2023, pero se alargó hasta el 2024, sin embargo, solo se entregó el 42% de la obra.
El contratista solicitó un plazo Foto:cámara de comercio de bucaramanga
El contratista debía llevars a la Fase 3, proceso que reveló más de 200 ítems no previstos, lo que determinó los tiempos y costos.
“Después de 54 meses de ejecuciónque es un 135% más del plazo inicial, Se terminaron los contratos porque se agotaron los recursos”, explicó Guadrón.
Una variante sin función ni conectividad.
Lo entregado hasta ahora no cumple con el propósito de desviar el tráfico pesado que atraviesa San Gil.
“Lo que nos entregaron fueron 4.1 kilómetros de los 9.6 que debían construirse. Y esos 4.1 no tienen conexión en el punto inicial, no conecta con la vía Cabrera, no conecta con la vía Baricharay no presta ningún servicio”, denunció la veedora.
Para completar la obrase requiere cerca de 200 mil millones de pesos adicionales. Invías, entidad actual a carga de la variante, ha anunciado dos nuevos contratos: uno por 80 milloness para empalmar con la vía Barichara, y otro por 120 mil millones para conectar nuevamente con la vía nacional.
Así avanza la construcción de la variante de San Gil, Foto:Invías
Estos recursos provendrían del Convenio Ruta de los Comuneros, firmado en diciembre en Curití, que compromete ingresos de tres pesos.
El gasto de dinero y poco avance del contratista: las sanciones
la empresa Concaí, encargada de la ejecución inicial, se encontró con serias dificultades. “Duró cerca de 40 meses ejecutando 200 millones de pesos mensuales, cuando debería haber ejecutado más o menos 2.400 millones mensuales. Le fue mal”, afirmó Guadrón.
Además, recibió dos multas significativas: una de 1.300 millones y otra de 2.500 millones de pesos.
Cinco personas fallecieron en San Gil, por eso se solicita la obra. Foto:Suministrada.
La variante de San Gil no es solo una obra de infraestructura; es una necesidad vital para la seguridad vial de millas de conductores.
“Todas las personas que usan la vía nacional y que saben la gran cantidad de accidentalidad que hay ahí, reconocen la necesidad de la variante y la prioridad de su ejecución”, concluyó Guadrón.
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EL TIEMPO realiza una transmisión histórica en Colombia. Foto:






