Desde hace algunas semanas, la inflación en Colombia entró en una fase distinta a la que marcó el inicio de 2025, ya que después de un arranque con señales claras de desinflación, los últimos reportes del Dane han mostrado que esa tendencia se frenó, dejando la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) anclada alrededor del 5%; con lo cual, ya muchos analistas descartaron que se vaya a alcanzar el rango meta.

Y no es para menos si se tiene en cuenta que el resultado de agosto confirmó que la caída en el costo de vida tocó fondo en junio y, desde entonces, se ha visto un estancamiento que plantea interrogantes sobre lo que vendrá en el cierre del año, como es el caso de Corficolombiana, que en su más reciente informe, advirtió que si bien la inflación ya no está en niveles de dos dígitos como en 2022 y 2023, tampoco avanza.

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Para estos analistas, por el contrario, los datos apuntan a que terminará 2025 en torno al 5%, una cifra que refleja tanto avances parciales como limitaciones estructurales para reducir el costo de vida.

Un cambio de tendencia

De las primeras cosas que se deben decir para entender lo que está pasando con el IPC es que registró en julio una variación mensual de 0,19%, por debajo de las expectativas de analistas y del propio mercado. Sin embargo, en términos anuales la inflación se aceleró a 5,1%, encadenando dos meses al alza, principalmente como respuesta al comportamiento de los alimentos y, en menor medida, de los bienes, que contrarrestaron la moderación de regulados y servicios.

El IPC es un indicador vital para el seguimiento a la economía en Colombia.

Imagen de ChatGPT

En otras palabras, aunque cerca del 60% de los rubros de la canasta de consumo mostraron incrementos controlados, fueron los productos más sensibles para los hogares los que empujaron al alza la cifra general, ya que el fenómeno se reflejó en alimentos perecederos como frutas frescas, carne de res y plátano, así como en productos farmacéuticos y de limpieza, que presionaron el grupo de bienes.

Los regulados, en contraste, tuvieron un comportamiento favorable en el que la electricidad cayó 1,6% y los combustibles retrocedieron levemente (-0,02%), lo que ayudó a que la inflación anual de este grupo descendiera a 4,96%; mientras que en servicios, la variación mensual fue de 0,26%, con una moderación en los arriendos, aunque el gasto en comidas fuera del hogar siguió tensionando.

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A esto se debe sumar que en agosto se dejó una señal clave y fue que el costo de vida ya no sigue cayendo y, de hecho, empieza a mostrar resistencia a ubicarse por debajo del 5%; por lo que el escenario previsto por Corficolombiana para septiembre es de estabilidad, pero no de mejora y apunta a una variación mensual del IPC de 0,25%, lo que mantendría la inflación anual en 5,1%.

La presión vendría de tres frentes, comenzando por los regulados, donde se anticipa un aumento de 0,39% mensual, impulsado por las tarifas de energía y los ajustes en educación. Aunque las tarifas de gas mostrarían descensos, no serían suficientes para compensar el alza y en este contexto, la inflación anual de los regulados se ubicaría en 5,3%.

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Los alimentos tendrían un comportamiento más moderado que en agosto y subirían 0,2%, con los perecederos beneficiados por menores costos de insumos y la normalización tras los bloqueos viales de mitad de año. Sin embargo, el componente procesado registraría una leve caída, reflejando el alivio en costos de producción y la apreciación del tipo de cambio. En total, la inflación anual de alimentos llegaría a 6,23%”, añade Corfi.

Presiones del consumo

Uno de los puntos que más llama la atención en estas proyecciones, es que los analistas de Corficolombiana señalan que los bienes mantendrían la tendencia alcista, con un aumento mensual de 0,16% y una inflación anual de 2,12%, destacándose nuevamente los productos de aseo y farmacéuticos, mientras que la apreciación reciente del peso colombiano empieza a reflejarse en transables como los vehículos, que muestran mayor estabilidad.

Inflación en Colombia

El IPC es un indicador vital para el seguimiento a la economía en Colombia.

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El único rubro con incidencia desinflacionaria sería el de los servicios, que crecería 0,25% mensual, por debajo del 0,47% observado hace un año y con ello, la inflación anual de este grupo bajaría a 5,7%.

Es por esto que el informe es claro en señalar que el 2025 cerrará con una inflación alrededor del 5% y en su escenario base, Corficolombiana estima que el índice se mantendrá en un rango de 5% a 5,2% en los próximos meses, con presiones alcistas de alimentos y bienes, un efecto neutro de regulados y una contribución a la baja de servicios.

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“Este diagnóstico implica que la inflación tocó su mínimo de ciclo en junio, cuando llegó a 4,82%, y que desde entonces se ha consolidado en un nivel estable, pero todavía alto frente a la meta del Banco de la República. De hecho, se proyecta que en octubre y noviembre se ubique por encima del 5,1%”, acotaron.

Implicaciones para la política monetaria

Todo lo mencionado anteriormente no es menor si se tiene en cuenta que el estancamiento en la desinflación limita las decisiones del Banco de la República y según Corficolombiana, la Junta mantendrá la Tasa de Política Monetaria en 9,25% en su reunión de septiembre.

Inflación en Colombia

El IPC es un indicador vital para el seguimiento a la economía en Colombia.

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“La razón es doble. Por un lado, el repunte de la inflación básica, en especial de la que excluye alimentos y regulados, muestra que las presiones no han desaparecido del núcleo de precios. Por otro, las expectativas de inflación en todos los plazos se han ajustado al alza, lo que reduce el margen para recortar tasas sin arriesgar la credibilidad del banco central”, indicaron.

A estos factores se suma la situación fiscal en la que el país enfrenta un déficit que eleva la prima de riesgo y obliga a una política monetaria prudente, por lo que en palabras simples, el BanRep no puede relajar su postura cuando la disciplina fiscal sigue siendo frágil y el mercado exige señales de responsabilidad.

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“El cuadro no es del todo negativo. El crecimiento económico mostró solidez en el segundo trimestre y que el mercado laboral sigue dando resultados históricos, con la tasa de desempleo en mínimos. Estos factores reducen la urgencia de aplicar estímulos adicionales en el corto plazo”, resaltaron.

Por último, contaron que el consumo se mantiene dinámico, respaldado por las ventas de automóviles, la confianza de los hogares y el buen desempeño del empleo y que hay señales positivas en inversión, con un repunte en licencias de construcción y ventas de vivienda, además de aumentos en importaciones de materias primas, transporte de carga y demanda de energía.

Inflación en Colombia

El IPC es un indicador vital para el seguimiento a la economía en Colombia.

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“Sin embargo, estas luces conviven con sombras: sectores como la industria manufacturera, la construcción y la intermediación financiera aún enfrentan caídas, lo que limita el ritmo de recuperación”, concluyeron.

De esta forma, el panorama para lo que queda de 2025 es el de una inflación controlada, pero sin espacio para seguir cayendo; aunque la meta de llegar al 3% parece lejana y los riesgos asociados a los alimentos, bienes y a la situación fiscal mantienen la presión.

DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO
Periodista de Portafolio