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José Luis Castillo lleva 17 años buscando a su hija. El documental No me olviden falto yo narra la historia detrás

A inicios de 2026, el Instituto Nacional Electoral informó una cifra de 118,962 personas desaparecidas, un incremento de más de 24,000 personas respecto a las cifras reportadas en 2023. Incluso con esta inquietante realidad que es de conocimiento público, el principal obstáculo al que Nadia se ha enfrentado para que el documental vea la luz es el de los temas que aborda: feminismo, feminicidios, desapariciones en México, las fallas del sistema judicial para enfrentar esta problemática y la resiliencia de las familias buscadoras.
A pesar de las negativas que ha recibido de parte de posibles inversionistas, la cineasta tiene otro punto de vista: “El tema del documental es uno en el que yo confío plenamente y aseguro que se tiene que hablar y visibilizar aún más. Porque creo firmemente que el cine puede llegar a cambiar perspectivas y hacer empatizar al público y que incluso ese público se una la causa. Qué bueno que se hable mucho de esto, qué bueno que a la gente no se le olvide que esto sigue pasando y que sigue pasando cada vez más, ni siquiera es como que se haya reducido”.
No me olviden falto yo va más allá de la desaparición de Esmeralda. La directora exploró la forma en la que José Luis Castillo y sus familiares hicieron de su búsqueda en una lucha colectiva: “Esta familia, tanto José Luis, su esposa, sus hijos, sus nietos, sus sobrinos [decidieron], a pesar de todo el caos y el dolor por el cual pasaron, hacerse activistas y convertir su dolor en ayudar a los demás y en seguir exigiendo justicia […] Nunca se quedan parados sin hacer nada”.
Las demandas de José Luis se extienden ya a 17 años de seguir pistas, muchas de ellas falsas, exigir a las autoridades, asistir a manifestaciones en su natal Ciudad Juárez y también en la capital mexicana, enfrentarse directamente con funcionarios públicos, hacer que el rostro de su hija permanezca vigente. No obstante, en su convivencia, Nadia ha descubierto que las pesquisas de Esmeralda y su activismo ya son una misma causa. “Creo que su lucha ya no es nada más por Esmeralda, claro que es para saber dónde está ella, pero creo que ya lo hace también como una exigencia total hacia el gobierno”, explica, “siento que ese es su motor. Ya no es solo Esmeralda, sino todos los demás que faltan”.







