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La jugadora con dislexia que es ya una de las más grandes de la historia

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A A’ja Wilson le costaba entender lo que leía aunque se tratara de un texto corto o sencillo. “Me confundía mucho. Podía leer las palabras, pero simplemente no estaban bien”, recuerda. A la pívot de las Aces, de 1,93 metros y 29 años, le diagnosticaron dislexia. Sus dificultades de aprendizaje le han lastrado durante toda su vida, pero no le han impedido convertirse en una de las mejores jugadoras de la historia. Se ha proclamado campeona de la WNBA por tercera vez y ha sido nombrada MVP de la final por segunda ocasión.

La pívot, que creó una fundación para ayudar a jóvenes que sufren dislexia y habla abiertamente de sus dificultades, quizás tenga problemas para leer su palmarés, pero también por la cantidad de líneas que tiene. Es una megaestrella en la pista, pero humana fuera de ella. “Cuando la gente ve mi currículum, piensa: ‘Esta chica es perfecta’. Pero saber que tengo una discapacidad de aprendizaje, que estoy luchando contra la depresión y la ansiedad, muestra que soy una persona normal que sufre cosas que le pasan a otros. Esto va mucho más allá de meter canastas”, sentencia.

A'ja Wilson celebra una canasta de las Aces.

A’ja Wilson celebra una canasta de las Aces.LAPRESSE

En el cuarto y definitivo partido ante las Mercury (86-97), Wilson hizo 31 puntos, nueve rebotes, cuatro asistencias y tres tapones. Una nueva muestra del dominio que ha mostrado a lo largo de la serie: promedios de 28,5 puntos, 11,8 rebotes, 4,0 asistencias y 2,0 tapones. Es lo que ha venido haciendo durante toda la temporada, que ha terminado siendo histórica para ella.

Cuando la gente ve mi currículum, piensa: ‘Esta chica es perfecta’. Pero tener una discapacidad de aprendizaje y luchar contra la depresión y la ansiedad muestra que soy una persona normal

A’ja Wilson, pívot de Las Vegas Aces

Por primera vez en la WNBA -y en la NBA-, alguien ha conseguido en un mismo curso el anillo, liderar la Liga en puntos (fue la primera en pasar de 1.000 en una sola campaña), ser MVP de la fase regular, repetir galardón en la final y ser la mejor defensora. Con su último éxito, Wilson suma tres anillos y tres MVP en cuatro temporadas, algo que en la historia sólo había conseguido Bill Russell, el hombre de los 11 títulos con los Celtics.

No jugó al baloncesto hasta los 11 años

La pívot nació en Columbia, capital de Carolina del Sur. No empezó a jugar al baloncesto hasta los 11 años. Su padre, que pisó canchas universitarias, y su hermano mayor guiaron sus primeros pasos. Pronto comenzó a destacar como una fuerza imparable y tras arrollar en el instituto fue reclutada por Dawn Staley, entrenadora de la Universidad de South Carolina, con la que ganó la NCAA en 2017.

A'ja Wilson intenta levantar el balón en uno de los partidos ante las Mercury.

A’ja Wilson intenta levantar el balón en uno de los partidos ante las Mercury.LAPRESSE

Staley fue una figura clave en la vida y en la carrera de Wilson. Antes de cada partido, le pedía que leyera en voz alta un pasaje bíblico a sus compañeras. Lo que al principio eran nervios y errores por culpa de la dislexia se transformaron en una mayor autoestima. En el palmarés de la pívot figuran dos oros olímpicos y dos Mundiales. Uno de cada los conquistó junto a la entrenadora, que también ejerció de seleccionadora de Estados Unidos.

A’ja está sola en lo alto del Everest. No tiene a nadie alrededor

Becky Hammon, entrenadora de Las Vegas Aces

Wilson fue elegida número 1 del draft de 2018 y en su primera temporada en la WNBA, advirtiendo la clase de jugadora en que se iba a convertir, fue nombrada mejor novata. Ahora no hay nadie mejor que ella en la competición. Fuera de la pista también triunfa: está representada por Klutch Sports, la misma agencia de LeBron James, y tiene un acuerdo multimillonario con Nike, que le creo una línea propia de zapatillas. En los Juegos de París comenzó un romance con Bam Adebayo, pívot de los Heat, que estuvo presente en el cuarto partido de la final. “Gracias por creer en mí”, le dijo.

Una reacción de campeonato

Había que tener mucha fe en este equipo, que a mitad de la temporada estuvo casi desahuciado para luchar por el título. Marchaba con un balance de 14-13 cuando recibió una paliza histórica en su casa: 58-111 ante las Minnesota Lynx. Después del partido, Wilson, ejerciendo de líder, mando un mensaje a sus compañeras: “Si no te dio vergüenza, no vengas a este gimnasio. No te necesitamos ni te queremos aquí. Necesitamos cambiar de mentalidad, porque eso fue vergonzoso”. Llegaron después 16 victorias seguidas y un crecimiento de la confianza hasta llegar al título. Una reacción de campeonato.

A'ja Wilson celebra la consecución del anillo con su entrenadora, Becky Hammon.

A’ja Wilson celebra la consecución del anillo con su entrenadora, Becky Hammon.LAPRESSE

“La grandeza es ser paciente, esperar tu turno, esperar tu momento. Tienes que ser excelente cuando no hay luces. Tienes que ser excelente cuando no hay nadie en el gimnasio contigo. Tienes que ser excelente cuando quizás no consigas nada al final. Para mí, eso es la grandeza, porque es constancia y hacer lo correcto porque es lo correcto”, aseguró tras una victoria que le asienta como una de las más grandes jugadoras de la historia. “Está sola en lo alto del Everest. No tiene a nadie alrededor”, considera su entrenadora, Becky Hammon.



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