Economia
¿Cuánto costaría a Colombia erradicar la pobreza? Un análisis de inversión y retorno.

Una nación que presenta 7,1 millones de individuos en condiciones de pobreza extrema y 17 millones de habitantes en situación de pobreza monetaria es lo que ocurre en Colombia, a pesar de que, en teoría, las personas emiten su voto en las urnas por una propuesta que mejore las condiciones de sus conciudadanos.
La pobreza y la desigualdad continúan posicionando al país en los primeros lugares de los rankings sociales, mientras se discute sobre millonarias inversiones en programas destinados a la población.
Después de una grave crisis como la provocada por la pandemia de la covid-19, la situación de pobreza empeoró. Esto se debe en parte a que Colombia presenta un mercado laboral con una alta tasa de informalidad, lo que salió a la luz en un periodo de paralización de las actividades y confinamientos de la población, que dejó a aquellos que subsisten del rebusque en una miseria aún mayor.
Se alcanzaron tasas de pobreza del 39,7 % en 2021, cifra que, una vez que se comenzó a reactivar la economía, descendió a 36,6 % en 2022 y al 33 % en 2023. “Esa situación influye en diversos aspectos estructurales de la economía, abarcando el empleo, la situación fiscal y la presupuestaria”, indica el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, que llevó a cabo el ejercicio de cuantificar el costo de erradicar la pobreza mediante la entrega de una ayuda monetaria a todos los afectados.
De este modo, el informe sugiere tres escenarios para una posible erradicación de la pobreza extrema y la pobreza monetaria, lo que, no obstante, no se considera una propuesta, según explicó Mauricio Salazar, director del Observatorio. Es un ejercicio destinado a abrir el debate.
Por supuesto, cada uno de ellos tendría un costo diferente.
Mucha plata, pero…
Entonces, para eliminar la pobreza extrema, los montos estimados fluctúan entre 11 y 19 billones de pesos, dependiendo de si se entrega la totalidad del dinero que permitiría a las personas salir de esa línea en la que sus ingresos no cubren ni lo básico: alimentarse.
Para ser clasificado en pobreza extrema, el ingreso debe ser inferior a 218.846 pesos, de acuerdo a los cálculos de 2023.
Mientras tanto, para sacar a todos los colombianos que se encuentran en pobreza monetaria, que representan una cifra mayor, ya que en esta nación las personas tienen ingresos variables que dependen de lo que se logre durante el día, se necesitarían entre 41 y 87 billones de pesos. Nuevamente, la diferencia entre las cifras dependería del financiamiento elegido por el Gobierno.

El mecanismo
Como se tratade conseguir que las personas abandonen la clasificación que los categoriza como indigentes o en situación de pobreza extrema, pero al mismo tiempo, conllevaría un elevado costo para las finanzas estatales, Salazar indica dos alternativas. Imaginemos que se aplica el IVA del 19 % y que el 90 % de los gastos que realizan estas personas es en alimentos. Por lo tanto, el IVA se recauda para el Estado, lo cual permite prever un equilibrio fiscal, dado que de esa misma fuente se otorga la ayuda económica.
La otra opción consiste en brindarles únicamente una aportación para complementar los ingresos que reciben mensualmente, derivado de su actividad personal o búsqueda de ingresos.
Con ello, si se les otorga todo el dinero (renta básica) correspondiente a la línea de pobreza extrema, el gasto sería de 12 billones de pesos. Si solo se complementa la cantidad, sumando sus propios ingresos, el costo disminuiría a 11 billones de pesos.
Mientras tanto, en el contexto de la pobreza monetaria, la transferencia total de la suma que los alejaría de esa línea supondría un costo de 87 billones y si se trata solo de un complemento al ingreso, el monto sería de 41 billones de pesos, afirmó Salazar.
Las cuentas del dinero
En las conclusiones del reporte se demuestra que no necesariamente se deberían establecer nuevos impuestos para obtener los fondos. “En el escenario de una tasa del 19 % (tarifa general del IVA), que ya se encuentra vigente, ”una parte del financiamiento de la renta básica se obtendría de una reasignación de recursos públicos, utilizando ingresos ya recaudados en lugar de la creación de nuevos impuestos”.







