Colombia
‘La concentración de la tierra ha estado en el centro de la guerra y su redistribución tiene que estar en el centro de la paz’, Alejandra Miller
En los pasillos de la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20), que se lleva a cabo en Cartagena de Indiasun stand detiene el paso de las delegaciones internacionales: es ‘Pásate’, donde promueven productos de personas que alguna vez fueron conducidos a la guerra pero que hoy le apostaron a la paz.
No es solo una muestra comercial; es el Testimonio tangible de 2.600 familias que cambiaron el fusil por el arado.
Allí, entre café, cacao y artesanías elaboradas por firmantes del Acuerdo de Pazse narra la historia de una deuda histórica que, según la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN)ha comenzado a saldarse con hectáreas.
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quien tiene tierra para cultivar alimentos no tiene espacio para pensar en regresar a las armas
ALEJANDRA MILLERDirectora de la ARN.
La ARN entrega recursos en Ovejas, Sucre Foto:ARN
Según la entidad, en este período de gobierno, la entrega de tierras para excombatientes dio un salto de escalada, pasando de las magras 800 hectáreas heredadas de administraciones anteriores a un acumulado de 19.000 hectáreas adjudicadasrecuerda Alejandra Miller, directora de la entidad, en diálogo con EL TIEMPO.
Para la funcionaria, la ecuación es simple pero profunda: “quien tiene tierra para cultivar alimentos no tiene espacio para pensar en regresar a las armas”. Este concepto, denominado ‘arraigo a la vida civil’, es hoy el corazón de la política de reincorporación económica.
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El crecimiento de los grupos armados en el pasado reciente fue el resultado directo de no haber llegado a tiempo con la Reforma Agraria y la sustitución de cultivos.
alejandra millerDirectora de la ARN.
La ARN entrega recursos en Ovejas, Sucre Foto:ARN
Hoy, según el ARN de los 11.000 firmantes que se mantienen fieles al proceso (el 87% de quienes dejaron las armas), más de 2.600 ya cuentan con títulos de propiedad en el marco de la Reforma Agraria.
“La concentración de la tierra ha estado en el centro de la guerra y su redistribución tiene que estar en el centro de la paz”, advierte Miller, quien agrega: “El arraigo lo da justamente la tierra. La gente que tiene qué producir no vuelve al monte”.
Catatumbo y Cauca: El desafío
de la ‘Guerra Total’
Alejandra Miller, directora de la entidad, en diálogo con EL TIEMPO. Foto:EL TIEMPO
Sin embargo, el camino no ha estado exento de espinas. El último año ha sido particularmente crítico para los firmantes en regiones como el Catatumbo. La presión de grupos armados ilegales filtrados por el narcotráfico obligó al desplazamiento masivo de excombatientes del antiguo ETCR de Caño Indio.
La respuesta estatal fue una reubicación de emergencia: 1.400 hectáreas asignadas en zonas seguras para que el proceso no se rompiera. No obstante, la sombra de la violencia sigue siendo alargada en regiones como Cauca, Nariño, Putumayo, Chocó, Sur de Bolívar, la Guajira y el mismo Catatumbo.
“En Bogotá es muy fácil hablar de guerra, pero cuando tienes que esconder a tus hijos bajo la cama porque hay bombardeos, la cosa es a otro precio”, sostiene la funcionaria, quien va más allá: “el crecimiento de los grupos armados en el pasado reciente fue el resultado directo de no haber llegado a tiempo con la Reforma Agraria y la sustitución de cultivos”.
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Hacia el futuro: Tres pilares
para el próximo gobierno
No obstante, la directora de la ARN, con la mirada puesta en la sostenibilidad del proceso, hace un llamado desde las regiones a no retroceder. El informe subraya tres elementos centrales para que Colombia no sume más nombres a sus 10 millones de víctimas:
Persistir en la Paz Total: Dialogar incluso con las estructuras más complejas y ‘combinadas’ entre lo político y lo criminal.
Implementar el Punto 1 del Acuerdo: La Reforma Rural Integral no es un favor, es un compromiso de Estado.
Reformas Sociales: Ir más allá del acuerdo para atacar las causas estructurales de la exclusión.
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El fantasma del narcotráfico
Alejandra Miller y Carlos Erazo, jefe negociador del Gobierno con Comuneros del Sur. Foto:ARN
La funcionaria también pone de aliviar una desventaja geopolítica: “mientras el mundo sea un demandante voraz de cocaína, Colombia sigue poniendo los muertos”.
La ‘legalización’ o regulación internacional se asoma en el debate como la única vía definitiva para asfixiar el financiamiento de la guerra.
“Si no derrotamos militarmente a la guerrilla más grande del continente, no podemos creer que la política de tierra arrasada va a funcionar ahora”, concluye.
La apuesta, entonces, es el campo: convertir a Colombia en una potencia de alimentos donde el campesinado sea excluido, por fin, dueño de su destino.
Además, te invitamos a
ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
JUAN MONTAÑO
Corresponsal de EL TIEMPO
cartagena
