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Es el pan de todos los Díaz. Que cuántas asistencias lleva, que si Olise es mejor jugador que él, que si pagaron demasiado por un tipo normal, que si ya empezó su declive y al final fue Liverpool el que lo vio venir y por eso, en vez de subirle el sueldo, recogió los 75 millones de euros del Bayern Munich en un arranque de viveza.
Lo triste es que todo lo tenga que escuchar Luis Fernando desde su país y no por la exigente prensa alemana que, aún en sus peores momentos, no se ha atrevido a liquidarlo.
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Y es que si de algo saben los alemanes, los hinchas del Bayern concretamente, es de una gran expectativa, seguida de una enorme decepción, cortesía de Liverpool: con Sadio Mané creyeron tocar el cielo y en un pestañeo lo vieron irse a Arabia en medio de rumores sobre peleas hasta los puños con sus compañeros. Ganó una Supercopa y una Bundesliga, que casi todos ganan en un club acostumbrado a arrasar con los títulos locales, pero quedó en deuda en todo lo demás.
Luis Díaz Foto:EFE
En vez de eso, lo de Díaz ha sido adaptación inmediata, 4 goles y 3 asistencias en 8 partidos, un título (Supercopa) y un socio clave para un Harry Kane demoledor, como nunca en su carrera. Ganaron un jugador de equipo, que por fin mejoró eso que tantos nuevos eruditos le exigían en la Premier League, que era el apoyo en marca. Ni con Klopp ni con Slot mostró la eficacia que está logrando con Kompany, quien se cansa de elogiar al colombiano por encajar de inmediato siendo él, su sonrisa interminable, su eficiencia sin excesos, su talento.
Luis Díaz Foto:EFE
Que tiene días malos en el trabajo, ¡como todo el mundo! Bild le dio 4 puntos de calificación (que está en el rango de ‘suficiente’ pues reprobar empieza desde el 5 en su sistema de notas) y lo consideró el peor de la cancha en la goleada 1-5 contra Pafos, en su segunda salida en Champions League. Y fue lo más justo porque no marcó, ni asistió, ni resolvió, más allá de haber generado tres ocasiones. Esta vez no fue el abnegado primer defensor del debut contra Chelsea y no hay que llamarse a engaños con una tarea de contención que un rival limitado como el chipriota nunca le generó. No fue un buen día y ya está. El mundo no se detuvo.
¡Paren de sufrir por Lucho!
Y aquí vale aclarar un punto esencial: Díaz no necesita que le digan desde Colombia cómo debe perfeccionar su juego, porque nadie que se haya consolidado como una estrella en Europa o que sea considerado uno de los mejores extremos del mundo necesita consejos a estas alturas de su carrera. No se desgasten ‘bajándole la caña’ que sus quejas van, inexorablemente, a un saco roto.
Luis Díaz Foto:EFE
Ahora, si hay algo que le está haciendo falta es descanso. En tres años y medio en Liverpool no tuvo el desgaste que está teniendo en un Bayern con una nómina titular rutilante pero sin un equipo B suficiente. Si había un partido para sacarlo era este de Champions contra Pafos, o alguno de Bundesliga, contra Werder Bremen, por ejemplo. El problema es que ya es indispensable no por costo sino por influencia, por ese vértigo y ese regate que le admiran sus nuevos compañeros y que extrañan, díganse la verdad, con locura en Liverpool. Parar es una necesidad, no un lujo, y es un bien, al final, para la Selección Colombia, que no lo necesita forzado sino inspirado al final de la temporada. Respiren. Dejen de sufrir por Lucho. Los que hoy lo exprimen mañana lo criticarán porque no supo parar a tiempo y lo llamarán ‘exjugador’. Quién podría tener prisa para eso.
Opinión
Jenny Gámez
Editora de Futbolred
@JennyGamezA
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