El análisis de Bancolombia anticipa que la economía pasará de crecer 2,6 % en 2025 a 3 % en 2026, apalancada en el consumo y en el gasto del Gobierno, lo que hará persistir las presiones inflacionarias.
La economía colombiana va por buen camino, pero enfrenta obstáculos y desafíos que exigen atención. Así lo revela un análisis del equipo de Investigaciones Económicas de Bancolombia, liderado por Laura Clavijo, quien atribuye este desempeño a la resiliencia del consumo y la fortaleza del mercado laboral, aunque advierte que la inversión continúa débil y que el frente fiscal podría convertirse en un riesgo mayor en los próximos años.
Según la Guía 2026 de la entidad sobre Perspectivas Económicas, la economía pasará de crecer 2,6 % en 2025 a 3 % en 2026, por encima de su nivel potencial. El motor de este repunte será, una vez más, el consumo de los hogares, sostenido por la caída de la inflación —que cerraría 2025 en 5,1 % y 2026 en 4,1%—, la solidez del empleo y el flujo constante de remesas. El ingreso disponible crece a un ritmo superior al del gasto, lo que augura más ahorro y capacidad de compra, incluso en bienes durables.
El gasto público también aportará a la expansión, gracias a la activación de la cláusula de escape de la regla fiscal, que permite mantener déficits elevados. No obstante, esa misma política entraña riesgos. Las finanzas del Estado se han deteriorado a niveles sin precedentes, con déficits de 7,1 % en 2025 y 6,5% % del PIB en 2026.
“Una economía que crece debería recaudar más”, dijo en la presentación virtual de la Guía Clavijo, tras advertir que la transición fiscal hacia 2026 “será peligrosa” si no se define un plan claro de consolidación.
A pesar del dinamismo del consumo, la inversión —pública y privada— se mantiene en apenas 17 % del PIB, frente a un consumo que representa 77 %. Esa brecha preocupa porque limita el crecimiento potencial y acentúa la dependencia de la demanda interna y externa. El sector privado podría anticipar mejores condiciones en el próximo cuatrienio, pero aún no hay señales sólidas de un repunte.
El frente monetario añade complejidad. Aunque la inflación ha cedido, persisten presiones en servicios y alimentos, junto con el efecto de la indexación del salario mínimo. Bancolombia prevé que la inflación permanecerá ligeramente por encima del rango meta del Banco de la República por sexto año consecutivo en 2026. En consecuencia, la tasa de interés de referencia solo bajaría hasta 8,25 % desde 9,25%, un nivel aún alto para estimular plenamente la inversión.
Clavijo compara la coyuntura con una prueba de triatlón: las transiciones, del agua a la bicicleta y de allí a la carrera, son decisivas. Colombia encara su propia transición: mantener el crecimiento mientras ajusta el gasto y crea condiciones para que la inversión recupere terreno. El riesgo de una “mala transición” es claro: perder la confianza de los mercados y comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas.
El mensaje de fondo de Clavijo es que la economía colombiana no se ha descarrilado, pero necesita equilibrio. La confianza en el consumo y la disciplina en el gasto serán clave para que el país no tropiece en la última etapa de esta carrera.

