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La escena en la que Jason Statham estuvo a punto de morir

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Jason Statham lleva años consolidado como uno de los grandes nombres del cine de acción. Su imagen está ligada a persecuciones imposibles, peleas cuerpo a cuerpo y escenas de riesgo que muchos actores prefieren dejar en manos de especialistas. Él, en cambio, suele hacerlas personalmente. Esa entrega le ha dado fama de actor comprometido y le ha permitido hacerse un hueco entre figuras míticas del género como Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone. Sus películas, en general, funcionan bien en taquilla y su nombre se asocia a adrenalina pura.

Pero hubo un rodaje en el que la ficción estuvo a punto de convertirse en tragedia. Ocurrió durante la filmación de Los mercenarios 3 (una película de acción sobre un veterano grupo de mercenarios que acepta misiones de alto riesgo y se enfrenta a enemigos poderosos en operaciones militares encubiertas), la tercera entrega de la popular saga. En una de las escenas, Statham tenía que conducir un camión realizando una maniobra complicada. Todo estaba preparado y el equipo técnico supervisaba la secuencia, pero algo falló de forma inesperada: los frenos dejaron de responder.

Fotograma de Jason Statham en Los Mercenarios 3

El vehículo se salió de control y terminó precipitándose al Mar Negro. El camión se hundió a más de quince metros de profundidad con el actor dentro. Durante esos segundos, el rodaje se detuvo y el susto fue general. Sylvester Stallone contó después que la situación pudo haber acabado muy mal. Sin embargo, Statham logró salir por sus propios medios. Su gran forma física y su experiencia en natación fueron clave para reaccionar con rapidez y alcanzar la superficie. Más tarde reconoció que, de no haber estado tan entrenado, habría tenido muy difícil salir de allí.

El episodio no hizo que cambiara su forma de trabajar. El actor sigue siendo de los que prefieren rodar sus propias escenas siempre que puede, algo que forma parte de su sello personal. Esa actitud es precisamente la que lo ha convertido en uno de los intérpretes más respetados dentro del cine de acción actual.

Y no es el único que ha vivido momentos peligrosos rodando. El sector está lleno de historias similares. Jackie Chan, famoso por hacer sus propias acrobacias, sufrió una caída gravísima durante el rodaje de Armour of God que le provocó una perforación en el cráneo y obligó a operarlo de urgencia. Tom Cruise también sufrió un accidente en Mission: Impossible – Fallout cuando calculó mal un salto entre edificios y se rompió el tobillo; la escena fue tan real que se incluyó en la película. Leonardo DiCaprio, en Django Unchained, se cortó la mano de verdad con un vaso roto y continuó actuando mientras sangraba, y la secuencia se mantuvo en el montaje final. Isla Fisher, por su parte, vivió un momento de auténtico peligro en Now You See Me al quedar atrapada dentro de un tanque de agua durante un truco.

Todas estas situaciones muestran que el cine de acción, aunque esté cuidadosamente planificado, no está exento de riesgos reales. Detrás de cada escena espectacular hay preparación, especialistas y medidas de seguridad, pero también imprevistos. El susto de Jason en el mar es uno de los ejemplos más impactantes y demuestra hasta qué punto, en ocasiones, el límite entre espectáculo y peligro puede desaparecer en cuestión de segundos.

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