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“Maestranza: Un Viaje Visual a través de Dos Siglos de Historia, Arte y Sociedad en el Cartel Taurino”

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La historia, el arte y la sociedad de dos siglos, en el cartel taurino de la Maestranza

Alfredo Valenzuela

Sevilla, 26 mar (EFE).- La exhibición muestra un cartel del siglo XVIII que anunciaba una corrida con 42 toros, otro del siglo XIX que proclamaba la primera corrida nocturna iluminada con electricidad, y los del siglo XX que promocionaban figuras legendarias de la época dorada del toreo, como Belmonte y Joselito. Todo esto podrá ser apreciado en Sevilla, reflejando la historia, el arte y la cultura de dos siglos.

A partir del próximo viernes, la Casa de la Provincia de Sevilla recibirá esta muestra compuesta por un centenar de carteles de corridas realizadas en la Plaza de la Maestranza, seleccionados entre los 6.000 que posee el archivo de la Real Maestranza de Sevilla. Algunos de estos carteles son especialmente intrigantes, como el que anunciaba la actuación de la primera mujer torera, Francisca García, en el siglo XVIII, una actuación que fue desaprobada en Pamplona “por decoro”.

Esa primera corrida nocturna, presentada como la primera iluminada eléctricamente, terminó siendo un fracaso debido a la escasez de luz, y el público tuvo que intuir los movimientos de los matadores, según han expuesto a EFE los comisarios de la exposición, Diego Carrasco y Fernando Olmedo, quienes son editores, historiadores y expertos.

Olmedo y Carrasco han coincidido en que la principal complicación para la exposición ha sido la elección entre 6.000 carteles, muchos de los cuales se conservan doblados en cajas, debido a su tamaño mural de 270 por 130 centímetros. Además, estos carteles están impresos en papel muy delicado, ya que muchos fueron adheridos a azulejos a lo largo de la ciudad, como lo demuestran diversos cuadros costumbristas.

“El diseño del cartel se realizó con propósitos utilitarios; nunca estuvo destinado a ser conservado”, han destacado los comisarios, quienes también han señalado la escasez de colecciones de este tipo, a excepción de algunas ganaderías que solo preservan los carteles relacionados con sus propios ejemplares.

En 2016, se llevó a cabo una primera selección de 250 carteles de esta colección, casi todos de tamaño mural, que fueron restaurados, de forma similar a lo que se presenta ahora, donde se exhiben reproducciones fotográficas, ya que “un cartel, al fin y al cabo, es una reproducción”, han aclarado los comisarios.

En la mayoría de los casos, las tiradas eran limitadas, oscilando entre 100 y 150 ejemplares, y muchos de ellos hacían alusión a causas sociales específicas, como corridas en beneficio de soldados de la guerra de Marruecos o eventos en apoyo de la Cruz Roja, así como aquellos relacionados con la prensa o las Ferias de Abril.

La exposición reúne carteles desde 1761 —una simple lista manuscrita de ganaderías sin imágenes ni nombres de toreros— hasta 1946. A partir de este año, los carteles taurinos comienzan a mostrar una repetición de modelos, lo que resulta en una pérdida de originalidad y dinamismo.

Artistas como Rico Cejudo, Juan Lafita, el pintor convertido en fotógrafo Dubois, y el imaginero Castillo Lastrucci son algunos de los creadores de estos carteles, un 80 por ciento de los cuales fueron impresos durante la primera mitad del siglo XX por dos imprentas valencianas especializadas en litografía: Mirabet y Ortega.

En este periodo, se evidenciaba una clara distinción entre los cartelistas valencianos, que preferían primeros planos del toro o el lance taurino, y los sevillanos, que se centraban más en la plaza y el público —siempre mujeres con mantillas— dejando a los toreros y los toros en un plano secundario.

Las firmas de Álvarez y Roberto Domingo son de las más comunes del último siglo, en una época en la que no había distinción entre pintor y cartelista; eran artistas que sabían crear carteles, muchos de los cuales estaban prácticamente en nómina de las

imprentas que los realizaban.

El ilustrador Manuel Alonso Moyano firmaba sus impresiones taurinas con su nombre completo, reservando la firma ‘Manolo’, con la cual era ampliamente reconocido, para sus caricaturas y dibujos humorísticos en la prensa, como señalando una jerarquía según la “relevancia” de su trabajo, ha indicado Olmedo.

Carrasco, por otro lado, ha puesto de relieve los carteles de ‘Don Cecilio’, un humorista peculiar que también dio nombre a una publicación satírica. Él mismo afirmaba que debía salir a la calle con dos pares de lentes por si uno se rompía de un golpe. Adicionalmente, era el maestro de ceremonias en unas corridas cómicas cuyos carteles anunciaban que las reses estaban expuestas para que el público comprobara “su más lamentable estado de alimentación y armamento”. EFE

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