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La IA no supera a la emoción de la tecnología milenaria
El gaitero Carlos Núñezregresa, por décimo año consecutivo, al Teatro Principal de Zamora el próximo 28 de noviembre. El reputado músico vuelve para compartir con los muchos aficionados a la música de raíz un espectáculo donde festeja los 30 años del disco que cambió su vida: «A irmandade das estrelas».
Diez años viniendo a Zamora, ¿cómo surgió ese primer concierto?
Cuando saqué mi primer disco vine hasta Zamora para entregárselo a Miguel Manzano y entrevistarme con Alberto Jambrina. Desde hace 30 años podemos decir que para mí Zamora era un lugar muy especial, un lugar estratégico, una Meca de la música tradicional en España.
¿Por qué?
Porque Zamora tiene las tradiciones vivas y es un lugar estratégico. Zamora está en el centro entre Galicia, Asturias, León, Portugal, la Vía de la Plata, camino de Madrid. En Zamora encontré a los sabios que sabían de las músicas tradicionales de España. Miguel Manzano me hizo descubrir los secretos de cómo funcionaban las músicas tradicionales y me descubrió la famosa diagonal que él descubrió, yo le llamaría la diagonal de Manzano, que viene desde los Pirineos, baja por Madrid y baja hacia el sur de Portugal. De esa diagonal hacia el norte es el mundo de las gaitas, de los instrumentos de viento, que son instrumentos que llevan miles de años vivos en la tradición. Y de la diagonal hacia abajo es el mundo de la guitarra. España es guitarra y es gaita, es mediterráneo y es atlántico. Un músico celta siente algo tocando en Dublín, o un tenor de ópera siente algo actuando en la Scala de Milán. Pues un músico tradicional de España en Zamora siente que está en un lugar importante y desde entonces Zamora ha sido mi cómplice.
¿De qué manera?
Cada proyecto, cada aventura que he hecho desde hace 30 años, siempre he venido a compartirla con la gente, con mi familia zamorana.
Carlos Núñez. / Kiko De Castro
¿Cómo era la Zamora de la música tradicional hace 30 años y ahora?
Con “A irmandade das estrelas” donde unía por primera vez la música celta y el flamenco la gente de Galicia aún no estaba preparada, pero para mi sorpresa, cuando le llevé el disco al maestro Manzano se emocionó con aquello. Quien tenía unos conocimientos científicos de todo eso se emocionó con algo que hice siguiendo mi intuición de artista. En la Zamora de hoy encontramos que hay todo un florecer de muchos grupos y, lo que es más importante, la gente joven ya no tiene aquellos complejos que había hace 30 años. Cuando yo empezaba eras el rarito, me llamaba el flautista de Hamelin y se reían porque tocaba la gaita. No voy a decir que fuese bullying, pero… casi. Por entonces que un niño escogiese gaita con 11 años y con 13 que dijese que quería ser gaitero sonaba a marciano. Lo hermoso es que mi sueño se cumplió y hemos conseguido que estas músicas no solo sean músicas locales o músicas de diversas culturas de España, sino que hemos hecho todo un género universal.
Que ha llegado hasta al cine….
Estamos haciendo universales esas músicas y llevándolas a películas. En estos 30 años he podido colaborar con el mundo del cine, en “Mar adentro”, en películas japonesas de Miyazaki o incluso alguna película de Hollywood. El cine ha sido otro camino diferente, también estuvimos en Brasil grabando disco, mil aventuras, mil mundos y es un sueño. La vida que llevo de viajero, de trovador por el mundo, es un sueño y lo que más me apetece es cada vez que volvemos a hacer esta gira de Navidad y reencontrarnos con nuestra familia.
Novedades
En esta ocasión vamos a tener alguna sorpresa, por ejemplo, algún nuevo invitado, como María Sánchez
¿Con qué formación tocará en el Teatro Principal de Zamora?
En esta ocasión vamos a tener alguna sorpresa, por ejemplo, algún nuevo invitado, como María Sánchez, que viene desde Barcelona, cantante y violinista. Con María vamos a poder hacer un recorrido por grandes canciones que estaban en “A irmandade das estelas”, canciones como “Negra sombra”, que grabé con Luz Casal. Yo tenía 24 años cuando estaba grabando el disco, la convencí. Además grabamos ese tema con Ray Coodder también, el gran guitarrista norteamericano. O también sonará la canción “Lela”, con Dulce Pontes, o canciones de pandereteras, ancestrales y preciosas. Vamos a poder hacer todas esas canciones que no hacíamos desde hace 30 años.

Uno de los conciertos de Carlos Nuñez en el Principal de Zamora. / Batide Machado (archivo)
Se acerca a unos temas ya clásicos de su trayectoria, pero ¿con algunas novedades?
Vamos a disfrutar de lo mejor que tiene la música, que es tocar con músicos en directo emocionándonos y tocando juntos sin necesidad de la electrónica. Lo hacemos tal y como se grabó el disco. Ese álbum salió en un momento culmen en la industria de la música, era cuando la industria de la música estaba más arriba, a finales de los 90. El álbum se grabó con cintas analógicas, se grabó en los estudios Windmill Lane de Dublín, donde grababa U2, donde grababa Van Morrison, donde grababan los Chieftains, mis maestros. En aquellos estudios pudimos tocar en acústico todos juntos. El concierto en el Principal de Zamora creo que es una experiencia que la gente más joven no debería perderse, ya que una cosa es vivir un festival que la gente está de pie, que está bebiendo alcohol, que se lo pasan bien y tal, pero la experiencia de vivir un concierto como los que vamos a vivir en el Principal de Zamora, además con el público tan cerca, resulta muy especial.
El romper la dinámica de artistas de un lado en el escenario y público del otro, me encanta
Habla de público con el que interactúa en los directos, al que implica en la actuación.
El romper la dinámica de artistas de un lado en el escenario y público del otro, me encanta. Una de las grandes suertes que tenemos en los conciertos es que se produce esa magia, el público pasa a ser artistas y nosotros disfrutamos de ellos también. Me gusta ese contacto con la gente. Además, la gente lo sabe y yo me paso una o dos horas después de cada concierto hablando con el público asistente.
¿Por qué lo hace?
Lo más bonito es que nuestro público puede venir y estar con nosotros y estar conmigo hablando y compartiendo cosas de la vida. Para mí resulta una maravilla y aprendo muchísimo.
Aludía a la tecnología con la que se grabó el disco que ahora recuerdan, pero ¿qué opina de la música hecha con inteligencia artificial?
La inteligencia artificial es una herramienta interesante que ya está ahí, ya todo el mundo la utiliza. La electrónica hace que todo sea más barato, es el “low cost” también de la música, pero para mí de momento la inteligencia artificial o la tecnología digital no ha superado a la emoción humana. El hecho de trabajar con la tecnología milenaria, que es que los músicos estén tocando con sus cuerpos, con sus manos, con sus mentes, tocando de memoria… esa emoción es insuperable.
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