Economia
“Guía Verde de la OCDE: Nuevas Normas Fiscales para un Crecimiento Sostenible en Colombia”

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) recientemente divulgó su informe sobre perspectivas y desafíos para América Latina, en el que señala que la estabilidad fiscal debe ser una de las prioridades de esta área y que el anhelo por un desarrollo sostenible aún exige un esfuerzo considerable y compromiso hacia el futuro.
Sebastián Nieto, director para América Latina y el Caribe de la Ocde, conversó con Portafolio acerca de la propuesta de una norma fiscal ecológica que está considerando el gobierno de Gustavo Petro y mencionó que, aunque es una medida admirable, su diseño debe definir claramente las reglas del juego y contar con representantes independientes, cuyo objetivo sea elaborar una hoja de ruta a largo plazo, enfocándose en la sostenibilidad.
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¿Cuál es el panorama fiscal en América Latina?
Actualmente, estamos ante un contexto de espacio fiscal limitado, donde varios países de América Latina han iniciado procesos de consolidación fiscal. Esta circunstancia restringe notablemente los márgenes de maniobra para enfrentar las crecientes necesidades de financiamiento, que se calculan en aproximadamente USD $99.000 millones de dólares anuales hasta 2030 en la región.
¿La solución es reducir el gasto?
Es fundamental adoptar un enfoque integral que abarque tres dimensiones esenciales: deuda pública, ingresos fiscales (impuestos) y gasto público. En cada uno de estos elementos se pueden llevar a cabo acciones estratégicas. En lo que respecta a la deuda pública, una gestión eficaz significa disminuir la dependencia de financiamiento en moneda extranjera, extender los plazos de vencimiento y establecer un marco confiable para su administración, lo que es clave para la sostenibilidad fiscal.
En relación con el gasto público, también existe margen para la acción. Es crucial construir marcos fiscales sólidos que incentiven la inversión en lugar del gasto corriente, así como revisar subsidios y beneficios tributarios que han demostrado ser ineficaces. Muchos de estos mecanismos no han generado empleo formal ni valor agregado, y en algunos casos, como ciertos subsidios energéticos en Argentina, han producido efectos regresivos.
Sebastián Nieto, líder para América Latina y el Caribe de la Ocde.
Cortesía – A.P.I.
En relación al sistema fiscal, es viable progresar hacia una mayor progresividad, sin pasar por alto los incentivos a la productividad,el emprendimiento y la creación de empleo. En la actualidad, en América Latina se percibe una considerable dependencia de impuestos indirectos, particularmente del IVA, así como una notable concentración en los tributos corporativos dentro de los impuestos directos. Esta realidad contrasta con la situación en los países de la OCDE, donde la carga efectiva sobre las empresas es, en muchas ocasiones, más baja y está mejor equilibrada.
¿Contamos con buena productividad?
En términos generales, la productividad en América Latina solo representa aproximadamente un tercio de la que se observa en los países de la OCDE. Especialmente alarmante es el desarrollo de la productividad total de los factores, cuya diferencia respecto a esos países ha ido en aumento. Esto pone de manifiesto la necesidad de establecer políticas sólidas de innovación, centradas en una mejor sinergia con el sector privado y en la creación de consensos estratégicos.
Por ejemplo, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) en América Latina se sitúa, en promedio simple, en tan solo el 0,3% del PIB, en comparación con casi el 2% en los países de la OCDE. Adicionalmente, la participación del sector privado en este gasto en la región es del 40%, mientras que en la OCDE alcanza el 70%. Esto enfatiza la urgencia de fortalecer la colaboración entre el sector público y privado y optimizar la coordinación en las políticas de innovación, teniendo en cuenta las tendencias globales en digitalización, transición ecológica y, prioritariamente, la inclusión social.
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¿Cómo podemos mejorar esta situación?
Esto puede variar de un país a otro, pero cuando se trata de optimizar los recursos fiscales, es imperativo abordar el asunto desde una perspectiva holística: deuda, gasto e impuestos. En varios países, especialmente en lo que respecta a asuntos medioambientales, se detectan deficiencias en la política fiscal, aunque también se observan progresos.
Cada caso requiere un análisis individualizado. Respecto a la participación del sector privado, es esencial avanzar en el fortalecimiento del mercado de capitales y la integración financiera, lo cual es crucial para lograr economías de escala y atraer inversiones más significativas.
Finalmente, las asociaciones internacionales son fundamentales. En la coyuntura actual, es vital identificar quiénes son nuestros aliados estratégicos. Un ejemplo es la iniciativa Global Gateway, que contempla recursos por USD $45.000 millones hasta 2027, y que debe ser aprovechada adecuadamente para fomentar la transformación productiva en la región.

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¿Cuál es la postura respecto a los subsidios?
Existen incentivos fiscales que no generan valor añadido, y es indispensable realizar un mapeo exhaustivo de los mismos. Estamos trabajando en una publicación sobre este asunto en América Latina, donde hemos identificado que muchos de estos incentivos carecen de criterios apropiados de evaluación, seguimiento y control. En numerosas ocasiones, los resultados esperados no se han concretado, lo que plantea la urgente necesidad de revaluarlos y redefinirlos.
¿Qué se piensa sobre la regla fiscal verde?
Se está llevando a cabo un debate alrededor de lo que se denomina “regla de oro”, entendida como la integración decriterios vinculados a la transición ecológica dentro de los marcos fiscales. Siempre que una norma fiscal sea convincente y contemple la sostenibilidad a largo plazo, puede servir como un cimiento sólido para cualquier mecanismo de política fiscal que se desee llevar a cabo.
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¿Qué aspectos se deben considerar en esta norma?
Es necesario establecer directrices claras que reconozcan el carácter a largo plazo de las inversiones relacionadas con la transición ecológica. Además, debe adoptar un enfoque anticíclico, contar con un comité técnico y participantes imparciales para su creación y evaluación, y mantener coherencia y consistencia a lo largo del tiempo.
¿Qué implica la integración regional?
La integración regional es esencial. Un ejemplo significativo es Nuam Exchange, que ilustra cómo avanzar hacia una mayor unificación de los mercados financieros en América Latina, especialmente mediante la interoperabilidad de las bolsas de valores.
Este avance requiere acciones coordinadas por parte del Estado y de las superintendencias de los tres países implicados. Sin duda, hay un inmenso potencial para fortalecer la colaboración entre instituciones públicas y privadas, lo cual facilitaría una integración bursátil que genere economías de escala, diversificación de carteras y una mayor atracción de inversiones hacia la región.






