Colombia
la tragedia que se desgajó por la cuenca del Sinú y tiene a parte de Córdoba en medio de inundaciones
La tragedia por inundaciones que hoy viven las comunidades que habitan en la cuenca del Sinú, desde Tierralta, Montería, Cereté y Lorica hasta San Pelayo, Cotorra y San Bernardo del Viento, no tiene antecedentes.
Solo en 1988, cuando el río Sinú se desbordó en medio de una recia temporada de lluvias. Nada comparable a esta tragedia del 2026 que comenzó para los monterianos la noche del viernes 6 de febrerocuando la Policía llegó alertando a las casas sobre el inminente aumento en el nivel de la ciénaga de la Caimanera, alimentada por el río Sinú.
Pero la gente se confió y pensó que sería una subida de agua rutinaria, a la cual ya están acostumbrados a vivir rodeados del sistema de ciénagas y caños. No obstante, la madrugada del sábado 7 de febrero el diluvio se les vino encima.
“El agua nos llegó en silencio y de madrugada. Esto no fue una de esas crecientes de lodo y roca donde el sonido avisa. Cuando nos dimos cuenta, el agua comenzó a meterse por debajo de las puertas ya rebosar los inodoros y los lavamanos… ni tuvimos tiempo de salvar nada”, relata Jairo Martínez, habitante del barrio El Dorado de Montería, en la margen izquierda del río Sinú.
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Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
La UNGRD había instalado el puesto de mando unificado el primero de febrero advirtiendo la alerta roja desde Urra 1 y el Frente Frio que golpeaba por las costas, los pueblos del Alto Sinú fueron los primeros en recibir las cascadas de agua.
A don Jairo lo que más le duele es que su familia se fragmentó por la tragedia: “Mi mujer se fue para donde una hermana, mi hijo para donde un amigo en otro barrio y yo sí me tuve que quedar a cuidar el pedazo de tierra bajo el agua”, relata el hombre de 65 años que no puede contener las lágrimas. No está solo, el llanto es el común denominador para las más de 70 mil familias que lo perdieron todo. Toda una vida de trabajo duro, ahorros, esfuerzos y sacrificios para que, en cuestión de horas, la naturaleza arrasara todo.
Así como la familia Martínez, millas de familias están fragmentadas: los viejos fueron llevados a los alojamientos, los niños a donde familiares y amigos, y mujeres y hombres jóvenes a cuidar lo poco que pudo quedar entre los pantanos.
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Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
En medio de las emergencias en la capital de Córdoba, las autoridades tuvieron que decretar el toque de queda, porque además de perder sus bienes materiales, los damnificados quedaron expuestos a los ladrones que se metieron en la madrugada en chalupas y alcanzaron los techos de las casas abandonadas para llevarse lo poco que quedó. Además, personas inescrupulosas de otros barrios y municipios, ajenos a las emergencias, se hicieron censar para quedarse con las ayudas humanitarias de las víctimas que sí las necesitan.
Una tragedia singular vive en Montería la Policía Nacional porque una veintena de uniformados que habitan en la urbanización Vallejo, hoy bajo el agualo perdieron todo y tienen que comenzar de nuevo.
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Tragedia en El Vidrial
Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Para entender la magnitud de estas emergencias hay que ir hasta la vereda El Vidrial, en las afueras de Montería, la primera población en sufrir los rigores de estas inundaciones por estar expuesta a la ciénaga de la Caimanera, y donde, 9 días después, el agua no baja de nivel.
Allí, el bullicio de niños y jóvenes se trasladó a la variante, el único corredor para ingreso a la población: sobre el asfalto, al lado izquierdo, las familias armaron cambuches con palos, plásticos o lo que pudieron. En dos metros cuadrados, y bajo la canícula del Caribe colombiano, Hicieron cocinas improvisadas y guindaron las hamacas de cualquier árbol. En medio de un acuerdo solidario y para tener algo de higiene, montaron los ‘baños’ al lado derecho de la carretera, que da hacia la ciénaga. No es otra cosa que cuatro palos rodeados de plásticos negros donde la gente se baña y hace sus necesidades fisiológicas.
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Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Hasta la tarde del viernes en la capital de Córdoba habían sido censadas 33.164 personas y, según la Alcaldía, 5.744 damnificados habían sido recibidos en alojamientos temporales urbanos; y 345 más en alojamientos temporales rurales. En Montería fueron habilitados una veintena de colegios públicos, bibliotecas, salones comunales y hasta una vieja pista de carreras para Kars.en los cuales albergaron a las comunidades golpeadas por el cambio climático sumado a la descarga que propinó la represa de Urrá I en el municipio de Tierralta.
“El medio Sinú está conformado por los municipios de Montería, Cereté, San Pelayo. Allí comienzan a aparecer los primeros complejos de humedales importantes, especialmente en la margen izquierda del río Sinú. En Montería comienzan todo el complejo de humedales de Martinica y por el lado derecho el complejo de humedales del Betancí. Precisamente, el agua que se va por el lado izquierdo sigue una ruta que conecta a Montería con Cereté, a través de caños, especialmente uno que se denomina la Caimanera, que también viene en la parte alta”, explica Albeiro Arrieta López, biólogo ambiental y subdirector de Gestión Ambiental de la Corporación Autónoma Regional de los valles del Sinú y San Jorge.
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Se viene un problema mayor, y es el sanitario, por ello es urgente establecer de forma permanente médicos y enfermeras en todos los albergues porque hay que evitar la proliferación del dengue y las enfermedades respiratorias y digestivas.
Camilo Peñamédico veterinario y zootecnista, quien viene cumpliendo una tarea humanitaria y silenciosa.
Censos puerta a puerta
Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
El Dorado, El Poblado, El Níspero, Villa Petro, Canan y una decena de barrios más hoy permanecen bajo el agua.
“Este sábado vamos a comenzar el censo puerta a puerta y vamos a abarcar toda la comuna uno, verificando que en una casa que no haya sido damnificada estén familias damnificadas. También vamos a censar puerta a puerta algunos barrios de la comuna dos y de las veredas inundadas”, dice Hugo Kerguelén García, alcalde de Montería.
Según el funcionario, este censo les dará a las personas acceso a las ayudas humanitarias; Posteriormente habrá un filtro de la mano con el Gobierno Nacional para llevar a cabo planos en materia de infraestructura.
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Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Y en medio de la tragedia ha salido a flote la solidaridad y el buen corazón de los hermanos cordobeses. En una de las tribunas del Coliseo de Combate Miguel ‘Happy’ Lora, llena de niños jugando entre colchonetas y ropa- ajenos al dolor de los adultos- EL TIEMPO encontró a Camilo Peña, médico veterinario y zootecnista, quien viene cumpliendo una tarea humanitaria y silenciosa.
“Hemos traído almuerzos y desayunos, llevamos 8 días haciendo esa labor, también alimentos para perros y gatos, eso gracias a aliados y amigos en Bogotá que nos han colaborado con dinero para poder llegar con ayudas”, dice Peña.
“Se viene un problema mayor, y es el sanitario, por ello es urgente establecer de forma permanente médicos y enfermeras en todos los albergues porque hay que evitar la proliferación del dengue y las enfermedades respiratorias y digestivas”, agrega.
Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Los barrios y veredas de Montería anegados son apenas la punta del iceberg de una tragedia que dejará ver sus verdaderas proporciones cuando las aguas se secuencian.
La fuerza con la cual las aguas bajan en busca del mar también destruyó el puente sobre la quebrada Arboletes, a 36 kilómetros de Montería, y afectó la movilidad y el comercio entre la zona turística del Golfo de Morrosquillo y el centro del departamento. En ese punto fuimos testigos del trasbordo de pasajeros, alimentos y enfermos en camillas. Una carga de plátanos para exportación corría el peligro de perderse ya orillas de la carretera alimentos perecederos sucumbían al bochorno.
Aguas negras en La Madera
Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Más abajo, en las poblaciones del medio y bajo Sinú, la situación es devastadora: cuando se comienza a recorrer la variante nueva que une a Santa Lucía con San Pelayo, aparecen a lado y lado de la carretera los cambuches y carpas improvisadas donde la gente se hizo refugio para pasar sus noches más oscuras.
Entre ellos está Eugenio Doria y su mujer, quienes señalan con el índice derecho un techo de paja que se asoma bajo las inundaciones y donde, dicen, está su casa.
“Yo tenía mis gallinas y trabajaba el campo, mis vacas las saqué y tengo el pasto perdido. El ñame, la yuca, todo eso se me ha perdido, y hay culpables en esto porque esta locura nunca había pasado”, dice Eugenio con la resignación de quien ya lo perdió todo.
Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Ahí mismo, a pocos metros, en esta la vereda llamada El Pantano Pecho Pelú, del municipio de San Pelayo, sobre la vía está ‘el hogar’ de los hermanos Jorge y Yudy Torres: una cama a orillas de la carretera que, como una imagen surrealista, evidencia la tragedia de estas comunidades pobres.
“Esto fue todo lo que nos quedó, lo que pudimos salvar, la casa está allá bajo el agua”, dice Yudy, quien con desgano, desde la parte alta, señala al horizonte, donde se ve un puñado de casas bajo el agua.
Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Dos minutos después, por esa misma carretera del dolor, aparece un pequeño pueblo llamado ‘La Madera’, corregimiento de San Pelayo- con sus casas de colores, que alguna vez fueron fiesta y homenaje a la felicidad costeña- donde la tragedia es mayor porque la inundación es con aguas negras provenientes de una docena de pueblos arriba.
Los niños y los ancianos fueron sacados y los pocos hombres y mujeres que se quedaron expuestos a un olor fétido ya las aguas negras y espumosas que recorren toda la población: muchos ya presentan afectaciones en la piel y enfermedades respiratorias.
“Febrero ha sido históricamente tiempo de verano, y esto no lo esperábamos. Pero lo más alarmante es que las aguas residuales del departamento de Córdoba cayeron al canal de la Caimanera y se nos metieron al pueblo, por eso lo que viene ahora es lo más difícil porque ya tenemos muchas personas enfermas”, relata Roamir Pineda Martínez, presidente de la Junta de Acción Comunal de esta población.
Emergencias en Córdoba Foto:John Montaño/EL TIEMPO
En el corregimiento de La Madera esta emergencia deja 2.500 damnificados y dos jóvenes ahogados.
Frente a la iglesia del pueblo una pequeña isla se levanta sobre las aguas negras. Ahí quedaba el parque principal. Esa pequeña isla se ha convertido en el lugar de reuniones y donde, a fuego de leña, preparan los alimentos que comparten en comunidad.
Esta pequeña isla, donde aún sobrevive la hermandad de estas comunidades, es el retrato de la tragedia de todo un departamento… de toda una nación que hoy se une por Córdoba.
Alto número de personas damnificadas por emergencia. Foto:
