Entretenimiento

La Virgen de la Tosquera: Crítica de la Película

[ad_1]



Tras estrenarse en la competencia internacional de Sundance 2025 y pasar por festivales como Sitges o Fantasia, La virgen de la tosquera’ llega este fin de semana a los cines de España. Se trata de una adaptación libre de dos relatos de Mariana Enríquez, una conocida escritora argentina cuyas palabras ha querido trasladar al cine Laura Casabé, directora de la cinta.

En ‘La virgen de la tosquera’ conocemos la historia de Natalia, Mariela y Josefina, tres inseparables amigas que viven en las afueras de Buenos Aires y están locamente enamoradas de Diego, su amigo de la infancia. En un verano caluroso de 2001, tras el estallido de violencia que terminó en una profunda crisis económica y social, aparece Silvia, más mayor y más mundana, que cautiva a Diego. Natalia, decidida a reconquistarle, pide ayuda a su abuela, Rita, que la adentrará en el reino de los hechizos y la magia negra.

Con esta premisa, la directora va creando poco a poco una historia sobre los terribles efectos del deseo no correspondido, mezclada de manera sutil con tensiones políticas, sociales y el despertar sexual de los personajes. La película, escrita por Benjamín Naishtat, se podría definir como un coming of age costumbrista indie con toques sobrenaturales, siendo la primera referencia que nos viene a la mente ‘Carrie’, libro de Stephen King que adaptó Brian de Palma.

La brujería que forma parte de la película va creciendo de manera lenta, cociéndose poco a poco en ese caluroso verano mientras vemos como la protagonista, una genial Dolores Oliverio, se mete cada vez más en ese mundo sobrenatural. Casabé propone una cinta íntima con toques perturbadores, una donde no encontraremos sustos ni monstruos y que se acerca más a películas como ‘Las vírgenes suicidas’, pero que seguramente conseguirá atrapar a todo aquel que conecte con Natalia, ese silencioso personaje con mirada inquietante cuya frustración y sexualidad contenida terminará desencadenando el caos absoluto.

Cabe destacar la dirección de fotografía, realizada por Diego Tenorio, que nos muestra ese caluroso verano lleno de sudor y magia, estando en definitiva ante una película de realismo social con toques de mitología que gustará especialmente a todos aquellos que busquen un terror muy contenido y sutil.

Lo mejor: su protagonista y fotografía.
Lo peor: puede no terminar de convencer al que busca un título de terror convencional.

Pablo Pastor.

[ad_2]