Colombia
Desafíos de Otoño: El Impacto de las Basuras en Nuestro Entorno

Con la llegada de una nueva fase de precipitaciones en Bogotá, las calles de la ciudad vuelven a experimentar serios encharcamientos e inundaciones. Y aunque la discusión se ha enfocado en las grandes obras de infraestructura que son necesarias en importantes corredores, un adversario no tan evidente se convierte en uno de los principales responsables de estas emergencias: los desechos.
Para muchos bogotanos, después de consumir un paquete de papas, un dulce o fumar un cigarrillo, es habitual arrojar el envoltorio o la colilla al suelo, pues al desechar algo tan diminuto parece que no podría ocasionar ningún problema. No obstante, su impacto sí es realmente considerable.
En muchas áreas es habitual observar acumulación de basura. Foto:Mauricio León. El Tiempo
Cuando llueve, el agua fluye por las calles arrastrando todo lo que encuentra a su paso hacia las alcantarillas, para desembocar en el sistema pluvial de la ciudad y evitar encharcamientos en las vías. Pero ese desecho que alguien dejó tirado en el suelo y que el agua se lleva, comienza a obstruir las rejillas y a impedir que la lluvia continúe su curso.
De colilla en colilla y de paquete en paquete que se arrojan en la calle, se han acumulado 16.850 toneladas de residuos sólidos en los canales, quebradas, ríos y humedales solo en lo que va de este año, según datos proporcionados por la empresa Aguas de Bogotá.
El Tiempo acompañó a esta entidad, contratista de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), que se encarga de gestionar todo el sistema pluvial de Bogotá, en una jornada de limpieza en algunos cuerpos de agua de la ciudad.
Recientemente, en la capital se vivió una de las jornadas de lluvias más intensas de este año y, nuevamente, la Autopista Norte amaneció inundada tras las intensas precipitaciones, imagen que recordó el panorama catastrófico que se vivió el 7 de noviembre. Este corredor importante también se inundó y dejó miles de personas afectadas.
Inundación en la Autopista Norte el 12 de marzo. Foto:Mauricio Moreno
Inmediatamente ocurrió la emergencia, los trabajos se concentraron en retirar los objetos sólidos de los conectores de los humedales Torca y Guaymaral, entre ellos, sedimento vegetal, escombros, basura y llantas.
Días desafiantes, y con un nivel de lluvias un poco más bajo, los operativos de Aguas Bogotá continúan con sus trajes naranjas dentro de los canales de agua realizando la extracción manual. Con llantas, bolsas de plástico, tipos de PVC, placas de metal y piezas de madera salen los trabajadores de Aguas de Torca y Guaymaral.
Operarios de Aguas de Bogotá retiran basura de los conectores de Torca y Guaymaral. Foto:Milton Díaz / El Tiempo
Aunque pudiera parecer que el trabajo de un día es suficiente, pues se retiran miles de kilos de basura,
Los operarios regresan 24 horas después y descubren más desechos.
Yanlícer Pérez, Director General de Aguas de Bogotá, detalla que más de 350 operarios llevan a cabo esta tarea diaria que, en gran parte debido a la desobediencia ciudadana, exige mantener la vigilancia en todo momento.
“No hemos dejado de recolectar residuos en la autopista norte desde el 12 de febrero. Yo mismo he visto cómo sacan muebles completos de torca y eso lo realizamos a diario con nuestros equipos. Los desechos no desaparecen por arte de magia, hay personal humano que debe lidiar con montañas de basura”, señala Pérez.
Yanlícer Pérez, Director General de Aguas de Bogotá Foto:Milton Díaz / El TIempo
A pesar de que en las calles se puede observar a cientos de operarios de diversas entidades de limpieza y servicios públicos recogiendo basura, siempre termina desembocando algún desecho en el sistema pluvial.
“Hemos retirado camas, armarios, salas e incluso neveras de los cuerpos de agua. Es alarmante la falta de cultura de la gente. Uno limpia el canal, ve cómo el agua fluye transparente y sin basura, y al día siguiente vuelve a estar otra vez lleno de escombros, ropa y papeles”, destacó Dora Cortés, una operaria de Aguas de Bogotá, quien realizaba una limpieza en el canal Molinos, al norte de la ciudad.
Aunque para los operarios fue una jornada “tranquila”, se retiraron pendones de publicidad, latas de cerveza, pedazos de muebles y hasta preservativos, que por inofensivos que puedan parecer para el ciudadano que los arrojó, impactan el cauce y perjudican el sistema de toda la ciudad.
Operarios de Aguas de Bogotá retiran basura y escombros del canal Molinos, al norte de Bogotá Foto:Milton Díaz / El TIempo
Según la entidad, en 2024 se atendieron 603 kilómetros de canales, quebradas y ríos, equivalente a la distancia existente entre Bogotá y Popayán, y de los cuales se retiraron 79,623 toneladas de residuos sólidos. Entre los que más preocupan están las llantas, de las cuales se han extraído 335 sólo este año de todo el sistema.
“Las llantas son un problema muy complejo. Son elementos que obstruyen el adecuado flujo del agua, y tienen la particularidad de que taponan los conductos, generando inundaciones, pero también son generadoras de vectores. La combinación de llantas, agua y aumento de la temperatura resulta en la aparición de zancudos, lo que representa ahora un problema de salud pública”, señala el gerente.
Este problema, según el funcionario, se origina en un comportamiento cada vez más común entre la comunidad y es la contratación de recicladores, vendedores ambulantes o personas sin hogar para deshacerse de las llantas.
Limpieza de redes en los humedales de Torca y Guaymaral Foto:Acueducto de Bogotá
“Desazolve, ocurre que las personas utilizan servicios con personas no autorizadas, como zorreros,”
Y estas personas no llevan esos elementos a un lugar de disposición apropiada. Lo entregan en su hogar y a unas calles lo desechan donde “dijo Perez”.
La misma situación sucede con los desechos de demolición y construcción, que, en numerosas ocasiones, son manejados por individuos no autorizados, quienes encuentran la facilidad de arrojarlos a los cuerpos de agua. Hasta ahora en 2025 se han retirado 12 toneladas de estos escombros de los 17 humedales de la ciudad.
De hecho, en la jornada de limpieza en el humedal Torca, más de una llanta fue sacada de uno de los cuerpos de agua. La máquina que realiza esta tarea se conoce como anfibia, una especie de retroexcavadora que avanza sobre flotadores y que accede al agua para extraer sedimentos vegetales, residuos sólidos y quitar tierra para aumentar la capacidad del estanque en caso de lluvias.
Máquina anfibia retirando elementos sólidos de los conectores de Torca y GuaymaralFoto:Milton Díaz / El Tiempo
Aunque todavía es incierto si los grandes proyectos de infraestructura tendrán lugar en la autopista norte, lo cierto es que las operaciones de entidades como Aguas de Bogotá continúan en un puesto de mando unificado (PMU) de manera permanente al menos durante la temporada de lluvias.
No obstante, las autoridades de la ciudad han señalado que la solución a corto plazo depende de la ciudadanía con un mensaje claro sobre la cultura y manejo adecuado de la basura.
“Todos tenemos una obligación con el agua. Hacemos un llamado contundente a evitar a toda costa el desecho de este tipo de materiales en nuestros canales. Los encharcamientos nos afectan a todos: desde el estudiante en su camino al colegio hasta el trabajador que regresa a su hogar”, afirmó el gerente.
Nicolás Díaz Malpica
Redacción Bogotá






