Subir el salario mínimo para el próximo año de los 1,4 millones de pesos actuales a 1,8 millones de pesos, como ha propuesto el ministro del Interior, Armando Benedetti, podría tener consecuencias económicas, según diferentes expertos.
Salario mínimo. Foto:Jupiter
El propio gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, ha repetido en numerosas ocasiones que el incremento del mínimo de este año fue elevado y acabó afectando la reducción de la inflación hasta su meta de 3 por ciento. “Es bueno elevar los salarios, pero cuando se hace desconociendo las metas de inflación se puede afectar la reducción y se termina sacrificando el poder adquisitivo de los trabajadores por una vía diferente”, sostuvo.
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El problema es que esta situación se podría repetir de cara al 2026, pues uno de los riesgos inflacionarios del próximo año tiene que ver con el ajuste del mínimo. Según el Emisor, un incremento que supere de manera significativa la inflación y la productividad, junto con el deterioro de la situación fiscal del país, podría resultar en presiones al alza en la prima de riesgo soberano y la tasa de cambio.
El equipo de Investigaciones Económicas de Bancolombia calcula que por cada 1 por ciento de aumento del mínimo por encima de la inflación más la productividad, la inflación anual podría incrementarse en alrededor de 0,06 puntos porcentuales.
“De ahí, estimamos que el aumento del año pasado de 9,54 por ciento del mínimo ha generado cerca de 0,15 puntos de presiones adicionales sobre la inflación este año”, indicaron.
Adicional a ello, aseguran que un aumento desproporcionado acaba incrementando los precios de los bienes y servicios básicos, lo que a su vez diluye el beneficio inicial sobre el poder adquisitivo de los hogares. Además, eleva los costos de contratación, desincentiva la formalidad y frena la capacidad de incorporación de los hogares en el mercado laboral.
Gobierno propone que llegue a 1,8 millones de pesos. Foto:iStock
“Un aumento del mínimo que exceda de manera significativa la inflación esperada del 2025 más la productividad introduciría un sesgo alcista sobre nuestro escenario actual de inflación de cierre de 2026. Nuestra previsión por ahora anticipa un registro de 4,1 por ciento para diciembre del próximo año. Sin embargo, aumentos desproporcionados del mínimo podrían generar nuevamente un año de estancamiento en el proceso desinflacionario”, aseguran.
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Por el momento, la variación de la inflación de septiembre fue de 5,18 por ciento, superior al dato de 5,10 por ciento de agosto, y los analistas esperan que en octubre se eleve aún más.
Para el exministro de Hacienda y actual rector de la Universidad EIA, un aumento de más del doble de la inflación esperada se trataría de un anuncio “exabrupto” en medio del contexto de mayores expectativas de precios y de exceso de gasto público.
“Tendría hondas consecuencias sobre la economía. La primera, lo que se llama un riesgo de reflación, es decir, de volver a aumentar la inflación con el agravante de que conduciría a que el Banco tenga que volver a subir las tasas de interés. No hay peor impuesto para los más pobres y vulnerables que la inflación. Es una medida en contravía de la reactivación económica”, sentenció.
Presidente Gustavo Petro. Foto:Presidencia de la República, Istock
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En segundo lugar, Restrepo mencionó que generaría una menor posibilidad de crecimiento en la economía porque las tasas de interés no podrían bajar en el ritmo que deberían y, por último, indicó que las personas que viven en la informalidad terminan siendo afectadas con esta decisión porque se ahonda la brecha que existe entre lo que reciben y el mínimo.

