EN ESTE 11 de Abril se CUMPLE UN Año desde que Bogotá empezó A implementar Estrategias de Racionamiento en el Servicio de Agua Potable, como respuesta a Los Niveles Críticamente Bajos de los Embalses Que Suministran a la Capital. Hoy, con una ligera recuperación en el patrón de lluvias y un aumento parcial en los niveles de los embalses, se comienza a discutir sobre el posible término de la emergencia. Decisión de Sen Embrto, Más Allá de la Situación actual o Las, Esta Circunstancia deja Enseñanzas Profundas Sobre la Administración Del Agua en La Ciudad, La Planificación Frente al Cambio Climático y la Responsabilidad Ciudadana.
Juan Saldarriaga, Catedrático del Departamento de Ingeniería Civil Y Ambiental de la Universidad de Los Andes y Director del Centro de Investigaciones en Acueductos y Alcantarillados, Recuerda que esta no es la primera vez que Bogotá enfrenta una crisis hídrica severa. En 1998, Durante la Alcaldía de Antanas Mockus un Deslizamiento en Los TÚNELES DEL SISTEMA CHINGAZA OBLIGÓ A UN RACIONAMIENTO QUE DURÓ UN Año Y LLEVÓ A LA CIUDAD AL BORDE DE UNA EMERGENCIA SANITARIA. No obstante, ESE EPISODIO MARCÓ UN HITO Y CAMBIÓ DESPUÉS EN La Cultura del Consumo de Agua.
Lo primordial que aprendimos entonces fue que la educación es esencial. Se realizó una Campaña Pedagógica masiva, bien estructurada y con Un Fuerte Componente de Comunicación Ciudadana. Y Los Bogotanos Respondimos: El Consumo Disminuyó significativamente
“Lo primordial que aprendimos entonces fue que la educación funciona. Se llevó a cabo una campaña pedagógica masiva, bien organizada y con un robusto componente de comunicación ciudadana. Y los bogotanos respondieron: el consumo disminuyó de forma significativa”, afirmó.
ESE Cambio Cultural SE Traducido en una legislación que promovió el Uso de Dispositivos de Bajo Consumo de Agua en Residencias y Construcciones Nuevas. La Demanda Nunca Regresó a Los Niveles Previos. Según El Experto, “La Ciudad se convirtió en una sociedad consciente, y eso ha sido Fundamental para prevenir emergencias mayores en las décadas siguientes”.
El Racionamiento Llegó Tarde
A Pesar de Estos Progresos, La Emergencia de 2024 Reveló Deficiencias Estructurales en la Administración del Recurso. Para Saldarriaga, El Racionamiento debió Haberse Aplicado Mucho Antes. “Ya en 2023 era evidente la caída en los niveles de los embalses. Las autoridades tenían esa información, pero no actuaron a tiempo. Se permitió que el sistema alcanzara niveles peligrosamente bajos, al borde del llamado ‘Día Cero’, cuando sencillamente ya No hay agua que distribuir”, advierte.
Bogotá Estuvo Cerca de Convertirse en una de las Pocas Grandes Ciudades del Mundo en Enfrentar Esta Situación. La única Experiencia comparable Hasta Ahora Ha Sido la de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.
Saldarriaga También Explicó Que El Éxito del Cambio Cultural Post-1998 es una ventaja del presente. “Los bogotanos ya consumen poca agua. Las Nuevas construcciones utilizan dispositivos eficientes, y la conciencia ciudadana es notable. Por eso, ahorrar más en medio de una emergencia como la de 2024 es complicado”. ESTA Realidad Hace Evidente La Necesidad de Medidas Estructurales Que Vayan Más Allá del Esfuerzo individual.
La Tercera Gran Enseñanza es que el Sistema de Abastecimiento de Agua de Bogotá no es resiliente. No Está Preparado para enfrentar en el futuro crisis del Cambio climático, ni eventos naturales como temblores que puedan afectar túneles o tuberías principales. “Es Urgente desarrollar proyectos como Chingaza II para aumentar la capacidad y la resiliencia del sistema. Esto no significa un promedio de consumo, sino asegurar el abastecimiento frente a riesgos futuros”, concluye Saldarriaga.
El Clima no SE Controla, PERO Sí Se Puede Planificar
Alteraciones climáticas Imagen:istock
Andrea Devis-Morales, Docente del Programa Ciencias del Sistema Tierra en la Universidad del Rosario, coincide en que esta no es la primera crisis hídrica que enfrenta Bogotá. EN 1984, OTRA Sequía severa y problemas en la infraestructura también llevaron al Racionamiento. Pero hoy, 40 años después, la situación es más compleja: El Crecimiento Urbano Desorganizado y Los Efectos del Cambio Climático Han Intensificado la Vulnerabilidad del Sistema.
Devis destaca que entre 2023 y 2024 ocurrió uno de los eventos de El Niño más fuertes registrados en Colombia. ESTO GENERÓ FUERTES SECADERAS EN LA REGIÓN ANDINA Y AFECTÓ LOS PATRONES Normales de Recarga del Sistema Chingaza, que dependen del Ciclo de Lluvias interconectado. No obstante, la académica aclara que este fenómeno no explica por sí solo la crisis existente.
Las ciudades deben ser sostenibles y resilientes. Tenemos que dejar de considerar el agua como un recurso inagotable. SE REQUIEREN PLANES CONCRETOS Y A LARGO PLAZO
“El Sistema Chingaza Ha Exhibido una disminución Progresiva en sus niveles máximos de llenado en los Últimos Años. Desde 2021, El embalse Chuza no alcanza el 100 %, Y EN 2023 Apenas Alcanzó el 61 % de Su Capacidad. ESTA TENDENCIA DEBIÓ SER LEÍDA por Las Autoridades como una señal de alerta, pero el Problema ha permanecido de una administración a otra sin que se implementen las medidas estructurales”, denuncia Devis.
A ESTA SITUACIÓN SE AGREGAN DATOS PREOCUPANTES: El Desperdicio Estructural de Agua. Devis advierte que, según la Empresa de Acueducto de Bogotá, Más del 36 % del Agua se P pierde en el Sistema. En áreas como Soacha, se derrocha hasta uno de cada dos litros. ESTO ES UN PROBLEMA CONOCIDO POR LAS AUTORIDADES, PERO QUE NO HA SIDO ATENDIDO CON LA URGENCIA NECESARIA.
“Las ciudades deben ser sostenibles y resilientes. Debemos dejar de ver el agua como un recurso ilimitado. SE NECESITAN planes concretos y prolongados: recuperar redes para prevenir fugas, sancionar el despilfarro en el sector no residencial, y promover soluciones para aguas pluviales. Se trata de si puedo pagar el agua o no;
Ambos expertos coinciden en que el manejo del recurso hídrico en Bogotá debe ser reconsiderado. Sin una estrategia integral que contemple prevención, infraestructura resiliente, y educación sobre el desperdicio, lo que se repetirá serán ciclos de emergencia que impactan la calidad de vida y limitan el desarrollo social y económico de la capital.
El racionamiento de agua en Bogotá durante 2024 dejó una marca profunda no solo en los hogares, sino también en la conciencia colectiva. Más allá de las incomodidades, la experiencia evidenció de manera contundente la fragilidad del sistema hídrico que abastece a la capital y su región metropolitana. El país se enfrentó a una realidad ineludible: el agua no es infinita y su gestión no puede seguir postergándose.
Para Alfred Ballesteros, director de la Corporación Autónoma Regional (CAR), la enseñanza principal es clara: somos la primera generación que enfrenta los efectos del cambio climático y, al mismo tiempo, la última que puede hacer algo para mitigar sus consecuencias. “Comprendimos que el cambio climático altera el ciclo del agua, lo que afecta directamente los embalses que abastecen a Bogotá y 11 municipios de la sabana”, afirmó. Esta situación exige una nueva relación con el recurso hídrico, una conciencia de que el agua no proviene del grifo, sino de ecosistemas que actualmente están severamente comprometidos.
Comprendimos que el Cambio Climático Modifica El Ciclo del Agua, Lo Que Impacta Directamente los Reservorios que suministran a Bogotá y a 11 Municipios de la Sabana
Ballesteros También Subrayó la Relevancia de Los Hábitos Formados Durante Este Periodo. El Uso responsable del Agua en Los Hogares, El Aprovechamiento de Agua Lluvia, El Reuso y la economía Circular No Deben Ser Prácticas temporales. “No se trata de Volver a Desperdiciar Agua Una Vez se Levante el Racionamiento. Lo Experimentado Debe Consolidarse en una Nueva Cultura Ciudadana del Agua”, Enfatizó.
En esa Misma Línea, El Profesor de la Universidad Nacional José Daniel Pabón advirtió que, aunque Muchos Vinculan Esta Crisis Con El Cambio Climático, Su Origen Más Inmediato Fue una Fase Extremadamente Variada de Condiciones Climáticas. Sin embargo, Su Mensaje Fue Claro: Aquellos que Administran El Agua Deben Contar Con Herramientas de Predicción Climática Más Fiables. “SE REQUIERE CAPACIDAD DE INTELIGENCIA BASADA EN CONOCIMIENTO CIENTÍFICO PARA Planificar Mejor”, Afirmó, cuestionando si en el acueducto de Bogotá realmente poseen esas capacidades.
No se trata de volver a desperdiciar Agua Una Vez se Levante el Racionamiento. Lo Vivido Debe Consolidarse en una Nueva Cultura Ciudadana del Agua
Sin embargo, más Allá del Clima, LAS Decisiones Políticas Han Jugado Un Papel Determinante. Así lo señala El Profesor Leonardo Donado, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional. Para él, el racionamiento surgió como consecuencia de una serie de errores administrativos, entre los cuales se encuentra el desconocimiento del plan maestro del acueducto de Bogotá. “El plan de este existe desde los tiempos de Francisco Wiesner, Quien ya anticipaba el crecimiento Poblacional y elaboró Estrategias para Asegurar la Oferta Hídrica. Pero las Resoluciones de los Gobiernos Han Sido Fragmentadas y muchas Veces Influenciadas por Intereses particulares”, Criticó.
Es Momento de Fortalecer La Capacidad Científica Local. En vez de depender de diagnósticos genéricos del Banco Mundial, Debemos Aprovechar el Conocimiento que Existe en Bogotá y Crear un Centro de Investigación e Innovación
Donado Resalta la Importancia de Progresar en Obras Estratégicas, Como un Nuevo Embalse en el Páramo de Chingaza, Que Permita una Regulación Plurianual del Agua y No Solo Anual, como sucede Actualmente. La infraestructura para el proyecto —incluidos Túneles de Trasvase y Vías de Acceso— ya está disponible. Lo que falta es determinación política y un plan ambiental que compense los impactos ecológicos, adhiriéndose a la normativa vigente.
Embalse de Chuza. Foto:Mauricio Moreno
El especialista también sugiere otras opciones: optimizar el uso de embalses del norte administrados por la CAR, avanzar en la explotación del agua subterránea mediante estudios detallados de recarga, y disminuir las pérdidas en la red de distribución, que llegan al 35 %. Incluso menciona el SANEAMIENTO integral del río Bogotá Como una Solución a Largo Plazo para Reducir los Costos de Potabilización y Mejorar La Salud Ambiental del Ecosistema.
Ante Este Contexto, Donado Presenta una propuesta esencial: la formación de un comité asesor permanente de expertos locales, que incluya universidades como la Nacional, Los Andes, la Escuela Colombiana de Ingeniería y otras instituciones relevantes en el ámbito de la investigación. “Es Momento de Fortalecer La Capacidad Científica Local. En Lugar de depender de diagnósticos genéricos del Banco Mundial, Debemos Aprovechar El Conocimiento que Ya Existe en Bogotá Y CREAR un Centro de Investigación E Innovación en Agua que Respalde Las Decisiones Públicas”, Señaló.
El Racionamiento, Más que una Medida de Emergencia, Ha Sido una Advertencia. Nos recordó que el Suministro de Agua depende de un Equilibrio Complejo entre Climas, Ecosistemas, Infraestructura y Gobernanza. Y Que Sin Acción Coordinada, Tanto A Nivel Institucional Como Ciudadano, La Próxima Crisis Podría Ser Más Grave y Prolongada.
Carol Malaver
Subeditora Sección Bogotá de El Tiempo
Escríbanos a carmal@eltiempo.com

