Ballesteros También Subrayó la Relevancia de Los Hábitos Formados Durante Este Periodo. El Uso responsable del Agua en Los Hogares, El Aprovechamiento de Agua Lluvia, El Reuso y la economía Circular No Deben Ser Prácticas temporales. “No se trata de Volver a Desperdiciar Agua Una Vez se Levante el Racionamiento. Lo Experimentado Debe Consolidarse en una Nueva Cultura Ciudadana del Agua”, Enfatizó.

En esa Misma Línea, El Profesor de la Universidad Nacional José Daniel Pabón advirtió que, aunque Muchos Vinculan Esta Crisis Con El Cambio Climático, Su Origen Más Inmediato Fue una Fase Extremadamente Variada de Condiciones Climáticas. Sin embargo, Su Mensaje Fue Claro: Aquellos que Administran El Agua Deben Contar Con Herramientas de Predicción Climática Más Fiables. “SE REQUIERE CAPACIDAD DE INTELIGENCIA BASADA EN CONOCIMIENTO CIENTÍFICO PARA Planificar Mejor”, Afirmó, cuestionando si en el acueducto de Bogotá realmente poseen esas capacidades.

No se trata de volver a desperdiciar Agua Una Vez se Levante el Racionamiento. Lo Vivido Debe Consolidarse en una Nueva Cultura Ciudadana del Agua

Sin embargo, más Allá del Clima, LAS Decisiones Políticas Han Jugado Un Papel Determinante. Así lo señala El Profesor Leonardo Donado, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional. Para él, el racionamiento surgió como consecuencia de una serie de errores administrativos, entre los cuales se encuentra el desconocimiento del plan maestro del acueducto de Bogotá. “El plan de este existe desde los tiempos de Francisco Wiesner, Quien ya anticipaba el crecimiento Poblacional y elaboró Estrategias para Asegurar la Oferta Hídrica. Pero las Resoluciones de los Gobiernos Han Sido Fragmentadas y muchas Veces Influenciadas por Intereses particulares”, Criticó.

Es Momento de Fortalecer La Capacidad Científica Local. En vez de depender de diagnósticos genéricos del Banco Mundial, Debemos Aprovechar el Conocimiento que Existe en Bogotá y Crear un Centro de Investigación e Innovación

Donado Resalta la Importancia de Progresar en Obras Estratégicas, Como un Nuevo Embalse en el Páramo de Chingaza, Que Permita una Regulación Plurianual del Agua y No Solo Anual, como sucede Actualmente. La infraestructura para el proyecto —incluidos Túneles de Trasvase y Vías de Acceso— ya está disponible. Lo que falta es determinación política y un plan ambiental que compense los impactos ecológicos, adhiriéndose a la normativa vigente.

Embalse de Chuza. Foto:Mauricio Moreno

El especialista también sugiere otras opciones: optimizar el uso de embalses del norte administrados por la CAR, avanzar en la explotación del agua subterránea mediante estudios detallados de recarga, y disminuir las pérdidas en la red de distribución, que llegan al 35 %. Incluso menciona el SANEAMIENTO integral del río Bogotá Como una Solución a Largo Plazo para Reducir los Costos de Potabilización y Mejorar La Salud Ambiental del Ecosistema.

Ante Este Contexto, Donado Presenta una propuesta esencial: la formación de un comité asesor permanente de expertos locales, que incluya universidades como la Nacional, Los Andes, la Escuela Colombiana de Ingeniería y otras instituciones relevantes en el ámbito de la investigación. “Es Momento de Fortalecer La Capacidad Científica Local. En Lugar de depender de diagnósticos genéricos del Banco Mundial, Debemos Aprovechar El Conocimiento que Ya Existe en Bogotá Y CREAR un Centro de Investigación E Innovación en Agua que Respalde Las Decisiones Públicas”, Señaló.

El Racionamiento, Más que una Medida de Emergencia, Ha Sido una Advertencia. Nos recordó que el Suministro de Agua depende de un Equilibrio Complejo entre Climas, Ecosistemas, Infraestructura y Gobernanza. Y Que Sin Acción Coordinada, Tanto A Nivel Institucional Como Ciudadano, La Próxima Crisis Podría Ser Más Grave y Prolongada.

Carol Malaver

Subeditora Sección Bogotá de El Tiempo

Escríbanos a carmal@eltiempo.com

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