Colombia
Jefe del Comando Vermelho abatido en operativo policial en Río de Janeiro

El abatimiento del líder narcotraficante brasileño marca un nuevo capítulo en la guerra contra el crimen en Río de Janeiro. Claudio Augusto dos Santos, jefe del Comando Vermelho, fue eliminado durante un megaoperativo ejecutado por aproximadamente 150 efectivos del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) en la favela Morro dos Prazeres, ubicada en el barrio Santa Teresa, en el centro de la ciudad.
El narcotraficante de 55 años lideraba una red de distribución de drogas en la favela y acumulaba un extenso prontuario criminal: 130 órdenes de detención pendientes y ocho órdenes de prisión por tráfico de drogas y extorsión.
¿Qué fue el operativo contra el Comando Vermelho?
El operativo se llevó a cabo desde la madrugada del miércoles 18 de marzo con despliegue de dos vehículos blindados. Según el jefe de la Policía Militar, Marcelo Menezes Nogueira, durante el enfrentamiento armado resultaron muertos el líder del Comando Vermelho, seis delincuentes más y un civil que fue tomado como rehén junto a su pareja.
La muerte del rehén ocurrió durante una negociación de 20 minutos cuando los delincuentes abrieron fuego contra la policía. El hombre recibió un disparo en la cabeza, mientras que su pareja logró sobrevivir al incidente.
Represalias inmediatas del Comando Vermelho
En represalia por la muerte de su jefe, miembros del Comando Vermelho atacaron objetivos civiles en la zona céntrica de Río de Janeiro. Según G1, hombres armados subieron a un autobús en una avenida importante, evacuaron a los pasajeros e incendiaron el vehículo. El conductor, Marcio Souza, describió los hechos como “algo horrible” que sucedió “muy rápido”.
Además del incendio del autobús, integrantes del Comando Vermelho levantaron barricadas en diferentes puntos de la ciudad. La policía detuvo a cuatro personas por obstrucción de vías durante estas represalias.
Contexto de violencia en Brasil
Este operativo se produce cinco meses después del megaoperativo más letal de la historia brasileña, ocurrido el 28 de octubre en dos complejos de favelas de Río. Aquella acción dejó 117 presuntos delincuentes y cuatro policías muertos. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó esos hechos como una “matanza” y generó protestas de organismos de derechos humanos.
De manera simultánea, la policía de investigaciones de Brasil ejecutó una operación coordinada en 15 estados contra organizaciones vinculadas al narcotráfico y tráfico de armas. El gobierno Lula gestiona ante Washington que el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital (PCC) no sean designados como organizaciones terroristas, clasificación que la administración Trump ya aplicó a varios carteles latinoamericanos.
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