Más allá de su impacto en los bolsillos de los hogares colombianos, Tiendas D1 se ha consolidado como un dinamizador clave de la economía nacional, impulsando empleos directos e indirectos, fortaleciendo cadenas de suministro locales y marcando la pauta para que el resto del mercado ajuste sus márgenes.
Con presencia en 31 departamentos y más de 2.500 puntos de venta, D1 no solo domina el mapa comercial de Colombia, sino que, con una amplia cobertura de productos básicos a precios bajos, también se convirtió en un referente de competencia frente a pesos pesados como supermercados Éxito, Olímpica y Tiendas Ara en el ranking de las grandes ligas del comercio.
Su modelo de bajo costo además ha permitido contener la escalada de precios en momentos de crisis, convirtiéndose en un factor decisivo dentro de la conversación sobre la inflación y el poder adquisitivo en Colombia.
Precisamente, sobre estos últimos ejes, una de las mujeres líderes de este supermercado ha roto su silencio y ha aclarado el rol de D1 para la economía en el país.
‘Los precios serían más altos’
En Colombia, supermercados D1 se ha consolidado como uno de los actores más influyentes del sector retail, liderando el formato de hard discount (descuentos duros) que transformó por completo los hábitos de consumo en el país y que, como indica un reciente estudio del Banco de la República, ha generado beneficios claros en empleo, formalización y economía local.
El análisis muestra que, cinco años después de la apertura de la primera tienda de supermercados D1 en un municipio, la tasa de empleo y el recaudo tributario municipal aumentan significativamente.
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Además, el estudio evidencia que las tiendas de hard discount dinamizan otros sectores productivos de las regiones como la agricultura, la manufactura y la construcción, lo que confirma que estos modelos generan encadenamientos positivos que impulsan la economía local más allá de las propias tiendas.
Estos hallazgos coinciden con la experiencia de D1, pionero del modelo en el país, que hoy cuenta con más de 26.000 trabajadores, de los cuales cerca del 95 % tiene contrato a término indefinido. La mayoría son jóvenes menores de 30 años que encuentran en D1 sus primeras oportunidades laborales.
Bajo este contexto, Silvia Juliana Rueda-Serrano, vicepresidenta Jurídica y de Asuntos Corporativos de D1, se refirió a la situación económica del país y, en particular, al fenómeno inflacionario que hoy es analizado con lupa por expertos. Según la última cifra del DANE, la inflación en Colombia se ubicó en 4,9 %, un dato que, de acuerdo con Corficolombiana, estaría impulsado en buena parte por el comportamiento de los precios de los alimentos.
En medio de este escenario, Rueda-Serrano destacó el rol que cumple D1 como dinamizador de la economía local y amortiguador de la inflación.
“El impacto de D1 en los municipios de Colombia es muy positivo. Generamos empleo formal y oportunidades directas e indirectas que fortalecen la economía local. Además, nuestra propuesta de valor en calidad y precio ha democratizado el acceso a productos esenciales y a muchos otros que antes eran considerados un lujo, cumpliendo una misión que impacta social y económicamente en cada región donde llegamos”, mencionó Rueda-Serrano.
Somos un termostato frente a la inflación: sin nuestro modelo, los precios serían más altos.
Silvia Juliana Rueda-Serrano
Con estas cifras, el estudio del Banco de la República confirma que las tiendas d1 aportan al bienestar de los colombianos y cómo el modelo de negocio democratiza el acceso a productos de calidad a precios bajos, impulsando el empleo digno y formal, fortaleciendo la industria nacional y contribuyendo al desarrollo regional.
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