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En un pequeño apartamento del municipio de Villa del Rosario, Norte de Santander, una adolescente de 16 años estaba obligada a participar en transmisiones sexuales en vivo.
Detrás de las cámaras no había un negocio legal, sino una red de explotación que se aprovechaba de la vulnerabilidad de jóvenes —en su mayoría migrantes venezolanas— para lucrarse con sus cuerpos.
Coronel Libardo Fabio Ojeda Eraso, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta. Foto:policia de cucuta
La menor fue rescatada luego de que las autoridades descubrieron el lugar donde funcionaba un estudio webcam administrado por Carolina Montero Rangel, de nacionalidad venezolana, quien fue capturada por los delitos de trata de personas y pornografía infantil.
Según las primeras indagaciones, Montero habría reclutado a varios jóvenes con falsas promesas de empleo y estabilidad económica, pero al llegar eran sometidas a jornadas de explotación, bajo amenazas y control permanente.
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El comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, coronel Libardo Fabio Ojeda Eraso, se refirió a la captura de Montero Rangel, señalada de trata de personas y pornografía infantil, y destacó la gravedad del caso. “Esta mujer instrumentalizó a una menor de edad para la producción de contenido sexual. Estamos hablando de una conducta aberrante que atenta contra la dignidad humana y deja profundas secuelas en las víctimas”, afirmó el oficial.
El coronel Ojeda agregó que este tipo de delitos no tienen beneficios ni subrogados penales, y aseguró que las autoridades mantienen una ofensiva permanente contra las redes dedicadas a la explotación sexual infantil. “Los delitos contra los niños, niñas y adolescentes no permitirán justificación alguna. Nuestro equipo de Policía Judicial tiene instrucciones precisas de seguir atacando estas estructuras criminales y de poner tras las rejas a quienes participan en este tipo de actos.”, puntualizó.
El allanamiento permitió encontrar equipos electrónicos con grabaciones, teléfonos y discos duros que evidencian el alcance del negocio. Los investigadores buscan establecer si el material era distribuido en plataformas internacionales y si existen otras víctimas.
Carolina Montero Rangel fue capturada por el delito de trata de personas. Foto:policia de cucuta
El caso pone de aliviar un fenómeno que crece en silencio en la frontera: la explotación sexual digital de menores de edad. Los tratantes aprovechan la falta de oportunidades, la informalidad laboral y el flujo migratorio para reclutar a sus víctimas. En muchos casos, los contenidos son vendidos en redes clandestinas o transmitidos en vivo para audiencias anónimas que pagan por ver los abusos.
La adolescente recibe atención psicológica y acompañamiento institucional, pero su historia deja al descubierto la crudeza de una forma moderna de esclavitud. La trata de personas con fines sexuales sigue siendo una de las economías criminales más rentables y menos visibles del país, sostenida por la demanda global y la indiferencia social.
Coronel Libardo Fabio Ojeda Eraso, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta. Foto:policia de cucuta
Mientras se avanza en el proceso judicial contra la capturada, las autoridades intentan desarticular la red detrás del estudio, que habría operado durante meses en el área metropolitana de Cúcuta.
Stefanía León Arroyave
Periodista de Nación
EL TIEMPO
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