La doble cita nocturna de Schladming, hoy con el gigante y mañana con el eslalon, marca la pausa en estas pruebas para los hombres antes de que se pongan en marcha los Juegos de Cortina d’Ampezzo. En el corazón de Austria, sobre la nieve muy dura, de poco agarre, de la pista Planai, llegaba el séptimo de los nueve gigantes fijados para la temporada.
Con 95 puntos de ventaja de Marco Odermatt sobre Stefan Brennsteiner en la clasificación de la especialidad, la posibilidad de que el pequeño globo quedara decidido hoy no estaba sobre la mesa, aunque sí podía quedar a falta de un trámite. El suizo, ganador de tres de los seis gigantes anteriores, llegaba impulsado por la victoria en Adelboden en el gigante previo y por la lograda el pasado fin de semana en el supergigante de Kitzbühel.
Henrik Kristoffersen, durante la primera bajada de la tarde en Schladming.
Marcado el camino por el equipo noruego y por el padre de Henrik Kristoffersen, fue él quien tuvo que abrir la carrera. Con el dorsal 1 y tras alcanzar los 100 podios en la Copa del Mundo gracias a su tercer puesto en el eslalon de Wengen, el crono de referencia bajo los focos de Schladming quedó en 1:10.39.
Poco tardó en saberse que no era una buena referencia. Porque el segundo en bajar, Brennsteiner, lo hizo 78 centésimas más rápido. Pero no era más que un aviso, ya que el tercero, Lucas Pinheiro, mandó al austriaco a 1.15 y al noruego a más de dos segundos (2.18). Ese sí era el tiempo bueno para la pelea por la victoria. Porque Loïc Meillard, en un gran estado de forma, se quedó a solo seis centésimas del brasileño.
Vista de la estación de Schaldming.
Los ojos se iban ya al dorsal 7, el de Odermatt. La máquina suiza, con toda la información en su poder, se quedó lejos de Pinheiro, y de manera clara: a casi un segundo (0.94). Tenía trabajo serio por delante para la segunda manga, pero, por amplia que fuese la distancia, nadie se atrevía a asegurar que no pudiera ganar.
Primera vez para Pinheiro
Por primera vez desde que cambió Noruega por Brasil, Lucas Pinheiro afrontaba la segunda manga de un gigante desde la posición de líder. Como noruego nunca lo había logrado. Pinheiro fue el único noruego que supo aprovechar el marcaje del padre de Kristoffersen, ya que las estrellas del equipo nórdico acabaron muy lejos de su excompañero.
Sin españoles (ni Aleix Aubert ni Juan del Campo) en la segunda manga, el baile final arrancó con una leyenda: el francés Alexis Pinturault. Pendiente de una última oportunidad para estar en los Juegos, gracias a una renuncia de Noruega que abrió una plaza más para Francia, el veterano francés tuvo que esperar debido a la caída del abridor.
Timon Haugan reacciona al ver que su tiempo era el mejor de manera provisional.
Con la pelea real fijada a partir de Odermatt, séptimo mejor tiempo de la primera manga, el marcador del segundo de los suizos castigó al segundo en la lucha por el gigante. Después de una floja primera manga, en una nieve durísima, Stefan Brennsteiner se quedó muy lejos de la opción de mantenerse cerca de Odermatt.
Al corte de los diez mejores, marcado por River Radamus, se llegó con un noruego a los mandos: Timon Haugan. Sus 2:16.01 no eran más que una referencia con caducidad. Pero quedaba por saber el cuándo y el quién. Fue el francés Alban Elezei, dorsal 25, quien lo hizo, firmando la remontada del día y alzando la mano para ser olímpico.
El siguiente era Odermatt. Su coraje para recuperar el casi segundo que había perdido con Pinheiro le llevó a cometer un error grave en la segunda puerta, que lo sacó de foco. Redujo el destrozo, pero se quedó a treinta y seis centésimas de la cabeza. Quedaba abierta la pelea por la victoria y por ser el mejor gigantista de la temporada.
Marco Odermatt y su error en la segunda manga.
El triunfo en la noche de Schladming estaba abierto de par en par. La remontada de Elezi le llevó a ser, como mínimo, quinto. Un salto tremendo: ya era el mejor resultado de su vida, que mejoró al no acercarse Marco Schwarz a sus 2:15.28. ¿Y el podio?
También. Porque el alemán Fabian Gratz no pudo repetir su extraordinaria primera bajada y se fue a 1.28 de Elezi. Francia celebraba a lo grande el primer podio de su joven gigantista. Ya solo quedaban dos: Meillard y Pinheiro. El suizo, con mucha ventaja (0.97), la conservó para dejarla en 0.90 a pesar de un error notable. Pinheiro estaba exigido.
El margen del brasileño era de solo seis centésimas. En el primer registro ya las había entregado (+0.12). Esa fue la tónica de su bajada y tuvo que conformarse con la segunda plaza. Era la novena victoria del suizo en la Copa del Mundo, la sexta en gigante y la segunda en la noche de Schladming.
A los pies de la tregua olímpica llegan los hombres, con Marco Odermatt al mando del gigante, el descenso, el supergigante y la general. Quedan por delante el eslalon de hoy y el descenso del domingo en Crans-Montana. Tras el de Schladming, la pelea por el globo del gigante tiene al suizo con 450 puntos, 103 más que Pinheiro y 124 sobre Meillard, a falta de dos pruebas. En la lucha por el Gran Globo manda con 1.335 puntos, 587 por delante del brasileño y 652 respecto a Meillard.




