Colombia
Los andenes se volvieron vías para motociclistas
El andén de la calle 15 con 125, en la localidad de Usaquénno siempre alcanza. Tiene cerca un metro con 20 centímetros de ancho y lo deben compartir a diario peatones y motos, entre las que se estacionan al frente de algún local, las de los domiciliarios que transitan con su gran caja en la parrilla y otro que aparece acelerando por detrás.
Al frente de una tienda de cadena hay motos parqueadas sobre el andén. No están en la calle, se encuentran justo donde la gente camina y casi todo el paso está ocupado. Es por eso que una joven con un morral a la espalda debe pasar de lado, intentando esquivar el retrovisor de una moto y una matera, y un hombre de traje camina mirando mirando al piso para no tropezar.
Andenes estrechos en Usaquén se comparten entre peatones y motos, generando riesgo. Foto:Tania López
La norma es clara. Circular en moto por andenes, ciclorrutas, puentes peatonales, zonas verdes o separadores es una infracción contemplada en el Código Nacional de Tránsito (Ley 769 de 2002). Son espacios exclusivos para peatones y ciclistas. Invadirlos no solo rompe la regla, sino que pone en riesgo a quienes son más vulnerables en la vía.
Pocos metros más adelante la acera está bloqueada por bolardos con cintas amarillas y materas que buscan evitar el paso de motociclistas.
Los intentos de bloquear la subida al andén con materas y palos solo funcionan unos días. Foto:Tania López
A mí ya me han pasado rozando varias veces -dice Milena López, quien trabaja en uno de los locales del sector-. Uno viene caminando normal y de repente siente la moto atrás. Toca hacerse a un lado porque si no se lo llevan por delante.
En la misma cuadra, donde también hay un hotel y una droguería de cadena, se ve algo que llama aún más la atención: circula por el andén. Va por la parte roja de ladrillo como si fuera un carril. El conductor viene de frente y las personas que transitan deben abrirle paso. Se pegan a las plantas. Nadie les grita nada, Nadie se sorprende.
Eso es lo que más llama la atención: parece normal, pero no es solo en esa zona de Bogotá.
Peatones ceden paso a motos que usan el andén como atajo en plena hora pico. Foto:Mauricio Moreno
En el sur, en la avenida Guayacanes, la que desemboca en la Ciudad de Cali, luna rutina tiene casi reloj propio. Cuando el trancón empieza a aumentar y la fila de carros se vuelve interminable, las motos comienzan a buscar salida por cualquier lugar.
Primero es una. Luego otra. Después de varias seguidas. Se suben al andén para esquivar el embotellamiento, pasando sobre piedras y palos que los habitantes del sector tuvieron que colocar como solución y avanzar unos metros.
Los vehículos de dos ruedas pasan por el lado de los árboles, bordean los postes, esquivan a los peatones que en el desfile esperan el autobús o caminan hacia el colegio. El ruido del motor rompe la mañana y es algo con lo que ya están viviendo los habitantes de ese sector de la ciudad.
—Uno ya sabe que cuando el tráfico se queda quieto, en cualquier momento se suben— cuenta Marta Ospina, que vive frente a la Guayacanes desde hace más de cinco años-. Esto no es nuevo, pero ahora son más.
Calles y aceras se convierten en atajos improvisados para motociclistas. Foto:Mauricio Moreno
Los vecinos dicen que el movimiento es más evidente en las mañanas, justo antes de que aparezcan los agentes de tránsito. Algunos, incluso, aseguran que los motociclistas “aprovechan que no hay autoridad” ni controles.
Cansados han intentado frenar la invasión con lo que tienen a mano: palos atravesados, piedras grandes, materas pesadas que bloquean la subida al andén. Esos obstáculos funcionan durante unos días, pero luego las motos encuentran un espacio por donde colarse.
Pero tampoco es la única acera de la que se han apropiado motociclistas. En la ciudad hay muchas más donde durante meses o incluso años hay una disputa diaria entre motos y peatones por el andén.
La Secretaría Distrital de Movilidad reporta 3.306 comparandos en el primer bimestre de 2026 y un aumento del 84 por ciento en las sanciones frente al año anterior.
En el año 2024 se realizaron más de 5.000 comparandos por transita en los andenes. Foto:Secretaría de Movilidad.
La entidad reconoce que el problema ha crecido con el aumento del parque de motos. Según reporta, en el último año se impusieron más de 20.000 comparandos a motociclistas por invadir andenes y otros espacios exclusivos para los peatones.
Para la Secretaría, la solución es de parte y parte e invita a la ciudadanía a denunciar ya no normalizar lo que está mal. “Más allá de la sanción, el objetivo principal es proteger la vida y recuperar el orden en la movilidad de la ciudad. Respetar los andenes no es opcional, es una obligación legal y un acto de corresponsabilidad”, señala la entidad.
El experto en movilidad Rubén Hidalgo reitera “los usuarios de moto que usan o parquean en los andenes generan graves riesgos a los peatones, quienes pueden sufrir atropello o verso obligado a circular por la calzada. Esto requiere un control estricto, incluso mediante cámaras, ya que circulan por sitios prohibidos. Se pueden colocar barreras o cadenas, pero esto termina afectando aún más a los peatones, especialmente a quienes usan sillas de ruedas o cochecitos de bebé”.
Cuando los andenes se convierten en atajos, la ciudad pierde su ritmo y su seguridad. Proteger estos espacios significa que todos podemos movernos sin miedo y más seguros.
ALETA
