Las interacciones comerciales entre Ecuador y Colombia han sido tradicionalmente muy cercanas, con un conjunto de compañías que establecen sus actividades a ambos lados de las divisiones territoriales.

De acuerdo con la Cámara de Comercio Ecuatoriana Colombia (Camecol), el comercio entre Ecuador y Colombia creció de USD 466 millones en 1994, a USD 3.089 millones en 2024, lo que implica un incremento de 6,63 veces en tres décadas.

Por esta razón, Los Cebiches de la Rumiñahui, que celebra cuatro décadas de labor en Ecuador, se dirige en su nueva fase a dar un paso adicional hacia la globalización, con la inauguración de un establecimiento, en un centro comercial aún por definir, en 2026, en Bogotá, Colombia, que se sumará al que ya tiene en Pasto.

Los Cebiches de la Rumiñahui se ha convertido en un conglomerado de cuatro empresas: LCR Productos y Servicios, que es el núcleo de acopio y producción; Delmar, que gestiona algunos locales en Quito; Urdesmar, que supervisa las sucursales en Guayaquil; y Franceb, que dirige las franquicias.

Sumando todas, de acuerdo con los informes de la Superintendencia de Compañías, registraron ingresos por USD 14,5 millones en 2024. Cuenta con aproximadamente 700 trabajadores, en 58 establecimientos, (tres restaurantes y el resto franquicias), incluyendo siete en Guayaquil y otros en Cuenca, Manta, Riobamba, Ibarra, Tulcán.

Marcelo Castro Rivera, presidente y fundador de Los Cebiches de la Rumiñahui, explica las razones que lo llevaron a explorar otras regiones. Entre los motivos principales: la intensa competencia que ha surgido con otras cadenas de cevicherías en Quito, su bastión principal.

En los últimos años, diversas cadenas de cevicherías han crecido con fuerza en Quito, incluyendo Ecuaviche, Reyviche, Megaviche, Manabiche, Las Palmeras, La Cevichería Guayaca.

Es complicado resumir cuatro décadas de existencia en pocas líneas. Pero, ¿qué es lo que más ha impactado a la empresa?

Lo primero, sin lugar a dudas, es el reconocimiento del público. Comenzamos como un emprendimiento para sobrevivir, en la vivienda donde residíamos con mi familia, bajo el nombre de “Los Cebiches”. No obstante, en el primer año fue la misma gente quien nos apodó como se nos conoce en la actualidad.

El segundo acontecimiento que nos marcó ocurrió a inicios de 1992, cuando abrieron otra cevichería frente a nosotros. Eso nos impulsó a acelerar el crecimiento y construir un restaurante en un terreno que habíamos adquirido, con la intención inicial de establecer allí un centro de acopio. Esta situación nos llevó a arriesgarnos.

Finalmente, el tercer aspecto, en diciembre de 1993, la entrada al patio de comidas del Quicentro Shopping. El inconveniente fue que para nosotros era un concepto innovador, no estábamos familiarizados con el modelo de los patios de comida y nos resistimos. Sin embargo, la familia Deller nos motivó y, al final, decidimos aceptar. Y fue un éxito rotundo.

¿Por qué asumieron el riesgo de llevar la franquicia -de mariscos- a la Costa?

Fue un desafío enorme y aterrador. Me había ido bastante bien con los Deller. Pero cuando construyeron un centro comercial en Guayaquil no me contactaron. Incluso, me acerqué y mencioné que me gustaría participar. Inicialmente, me dijeron que no creían que pudiéramos gestionarlo. Pero luego me llamó para decirme que no había encontrado una cadena de mariscos en Guayaquil que se uniera al patio de comidas.

Así que decidimos entrar.

Claro, aquí tienes el texto con las palabras reemplazadas por sinónimos y modificado en su estructura, manteniendo etiquetas HTML y formato:

Y, al colocar el letrero, la misma Michelle Deller me comentó: “de todas formas dirán que son ceviches serranos” (risas). ¡Y es cierto! Estar en un centro comercial representaba la mejor entrada a Guayaquil. Por fortuna, había bastante gente que nos reconocía y contábamos con una base de consumidores. Sin embargo, aún persiste la resistencia.

De hecho, el total de ventas que poseemos en Quito supera a los establecimientos que tenemos en Guayaquil. Allí estamos al 60% bajo las mismas circunstancias que aquí. Guayaquil nos representa un costo mucho más elevado, ha sido un progreso a contracorriente. No obstante, nos ha otorgado un alto valor percibido al estar en esa ciudad.

Y en Quito tampoco lo tienen sencillo, con la expansión de otras cadenas. ¿Cuánto les ha afectado?

Eso indica que hemos sido un referente para que surjan otras cadenas de gastronomía marina. Y efectivamente, enfrentamos una competencia formidable en Quito. Para que tengamos una noción: al abrir un nuevo local de nuestra propia marca, se genera canibalismo. Ni hablar cuando se lanza otra franquicia.

Ya no mantenemos el mismo ritmo de crecimiento que teníamos hace 10 o 20 años, ya que ahora el mercado está dividido. Sin embargo, permanecemos estables. No hemos experimentado descensos. Nunca lo hemos medido, pero a modo de ejemplo, si hace 20 años teníamos el 80% del mercado, ahora estaremos en un 40%.

¿Qué acciones van a tomar para afrontar esta competencia?

Nuestros planes siempre son a cinco años. Vamos a enfocarnos en establecernos en centros comerciales. Y buscaremos expandir nuestra presencia al sur de Quito. Hemos priorizado la zona norte de la ciudad, pero es momento de mirar hacia el otro lado.

También planeamos abrir en 2026, o a más tardar en 2027, un restaurante amplio, al norte de Quito (aún estamos determinando la ubicación exacta), de alrededor de 150 asientos.

¿Y fuera del país?

Y, finalmente, fuera del país, hace años dimos el primer paso con un local en un patio de comidas en Pasto, Colombia.

Con los socios con los que hemos colaborado en dicha franquicia no hemos podido desarrollarla. Pero en 2026 ya está decidido que abriremos un local en un centro comercial en Bogotá, que determinaremos en las próximas semanas.

La inversión aproximada es de USD 150.000. También consideramos a Medellín, debido a que hay un muy buen nivel de consumo, grandes centros comerciales, turismo.