Economia
“Descubriendo las Razones Detrás de la No Importación de Gas entre Colombia y Venezuela”

Las advertencias del mandatario estadounidense, Donald Trump, respecto a que aplicará aranceles del 25 por ciento a las importaciones de su nación provenientes de quienes adquieren combustibles de Venezuela han vuelto a resaltar los anuncios del gobierno colombiano sobre la adquisición de gas natural del país vecino.
Estas importaciones, según repetidas declaraciones del gobierno del presidente Gustavo Petro, se suponía que darían inicio en diciembre del año anterior. No obstante, no se concretaron.
En efecto, el año pasado, en abril, el gobierno de Nicolás Maduro manifestó su deseo de reactivar el gasoducto binacional Antonio Ricaurte, que ha estado fuera de operación desde 2015.
Desde el inicio de la actual administración, se comenzaron a realizar anuncios sobre el aprovechamiento de Venezuela para la obtención de gas natural, y en una visita del presidente Petro a Venezuela en noviembre de 2023, el mandatario reiteró que “es muy probable que Ecopetrol se asocie con Pdvsa en la explotación de yacimientos de gas. De esta forma, se garantizará, en ambas direcciones, el flujo de energía eléctrica hacia Venezuela y de recursos fósiles hacia Colombia. Se protegerá la seguridad energética de ambos países, resguardándonos de cualquier forma de intensificación de la crisis climática, además de avanzar hacia la descarbonización de la economía”.
En junio de 2024, el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, advirtió que para ese año el país anticipaba un déficit de 85 Giga btu por día (Gbtub) y proyectaba importar 100 Gbtud de gas desde Venezuela, comenzando con entre 30 y 50 millones de pies cúbicos diariamente.
Desde noviembre de 2022, dado que Ecopetrol está listado en la Bolsa de Valores de Nueva York, se solicitó a la Oficina de Control de Bienes Extranjeros de Estados Unidos (Ofac) una licencia especial para que esta importación de gas natural pudiera llevarse a cabo.
Roa especificó que una vez dieran inicio las labores de rehabilitación del tubo, deberían transcurrir entre 12 y 14 meses para que estuviera operativo.
Después de mencionar la fecha de diciembre de 2024, Pdvsa Gas destacó que empezaría a enviar el energético hacia Colombia a partir del 1 de enero de 2025. “Es una alternativa; sin embargo, seguimos buscando otras“, aseguró Ricardo Roa en ese momento.
Durante el primer año de esa operación, podría importarse entre 30 y 50 Gbtub de gas, y en el año siguiente serían aproximadamente 150 Gbtub; sin embargo, esta iniciativa ha enfrentado múltiples impedimentos que han dificultado su realización.
Desde que se hicieron los primeros anuncios, se mencionó la necesidad urgente de reparar el gasoducto Antonio Ricaurte, que tiene una longitud de 224 kilómetros entre Ballena (La Guajira, Colombia) y Bajo Grande (Venezuela), y que ha estado inactivo desde 2015.
A pesar de esto, se llegó a diciembre de 2024 y enero del presente año, y no se llevó a cabo la reparación de la infraestructura, que presenta un notable deterioro por la falta de uso.
Gasoducto. Foto:Cortesía Llanogas
El segundo desafío son las sanciones impuestas por Estados Unidos a las empresas que llevan a cabo negocios en el sector de hidrocarburos con Venezuela, las cuales han complicado las transacciones comerciales entre Ecopetrol y la empresa estatal venezolana, Pdvsa.
Estas limitaciones han sido cruciales en la cancelación de proyectos conjuntos. Un ejemplo de ello es la decisión de Ecopetrol de anular sus planes de un gasoducto binacional debido a las posibles represalias económicas.
Asimismo, Ecopetrol se mantuvo a la espera de una declaración de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros de Estados Unidos (Ofac) acerca de la licencia especial.que había requerido y ahora se añaden los impuestos sobre el petróleo y el gas venezolano.
La Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) ha reconocido varios obstáculos que complican la factibilidad de importar gas desde Venezuela, abarcando cuestiones vinculadas con la capacidad, calidad, fiabilidad, oportunidad y legalidad del suministro. Esta situación provoca incertidumbre respecto a la continuidad y seguridad del suministro energético.
Además, persistía el hecho de que sin importar las circunstancias a largo plazo que puedan existir entre Colombia y Venezuela, se requeriría gas natural extra en el país para paliar el déficit que, según el Gestor del Mercado, se prevé en torno al 8,2 por ciento de la demanda total en el 2025 y, en 2026, alcanzaría un 20,6 por ciento.
Las opciones que tiene Ecopetrol
Por consiguiente, Ecopetrol está llevando a cabo dos iniciativas para la importación de gas natural, mientras que inicia la producción del energético que Ecopetrol y sus socios han hallado en el mar Caribe, algo que no sucederá hasta 2029 o 2030.
De hecho, a principios de marzo, Ecopetrol adjudicó y selló el primer acuerdo con la empresa Puertos, Inversiones y Obras (PIO) S. A. S. para importar hasta 60 millones de pies cúbicos por día (mpcd) de gas natural a través de Buenaventura a iniciar en el segundo trimestre de 2026.
El segundo proyecto de importación de gas natural se ubicará en La Guajira, y aunque esta iniciativa ha avanzado un poco más lentamente que la de Buenaventura, Ecopetrol indicó que si todo sigue el plan establecido, la intención es importar alrededor de 200 mpcd a partir de 2027, utilizando la plataforma de Chuchupa B que fue descubierta en el campo offshore en los años 70.
Entre las inquietudes se encuentra la seguridad energética del país. Foto:iStock
Los diversos gremios energéticos del país han manifestado preocupaciones sobre la dependencia energética y la autonomía al realizar las importaciones. Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgás, ha resaltado la relevancia de aprovechar el potencial de gas en las regiones colombianas para asegurar la fiabilidad del suministro a largo plazo.
El exministro de Minas y Energía Tomás González, y director del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE), mencionó que la importación de gas desde Venezuela “nunca tuvo mucho sentido debido al riesgo comercial, político y de seguridad del suministro que suponía. Fue un desvío innecesario. En las circunstancias actuales, debemos enfocarnos en las alternativas reales de abastecimiento que poseemos”.
La misma conclusión sostenía el exministro de Minas y Energía Andrés Camacho, quien expresó el año pasado que el país no estaba en condiciones de importar gas desde Venezuela debido a dificultades políticas, financieras y técnicas.
“El gasoducto existente sufrió serios daños; aproximadamente dos kilómetros se averiaron y ya no puede ser utilizado”, afirmó. Además, subrayó que, “desde un enfoque político, técnico y financiero, importar gas venezolano es inviable”, expuso.







