Durante el Foro de Desarrollo Local de la Ocde, realizado en Barranquilla, se dialogó sobre la complejidad del reto que implica garantizar una reintegración digna y estable para los migrantes retornados a sus países de origen.
Debido al recrudecimiento de las medidas del presidente Donald Trump para deportar a miles de migrantes a sus países de origen, la región está enfrentando un desafío para atender a esa población que está regresando en el marco de este fenómeno que se ha denominado como el éxodo a la inversa.
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Sindy Hernández Bonilla, coordinadora del programa Voces Migrantes para el Cambio de la Fundación Avina, señaló que los migrantes retornados son ciudadanos que se fueron buscando protección y que, al regresar, no sienten hospitalidad en casa. Por eso para ella el primer paso no es el empleo, sino atender el trauma emocional con el que muchas personas vuelven tras haber sido deportadas en condiciones deplorables.
El acompañamiento psicosocial, la apertura de oportunidades reales y el trabajo articulado con el Estado son claves, enfatizó Hernández. “Estamos atendiendo una realidad, pero la apuesta mayor es generar condiciones estructurales para que las personas no tengan que salir del país”, reflexionó.
Foro Migración Foro Desarrollo Local de la Ocde. Foto:Sergio Cárdenas / EL TIEMPO
En este sentido, Esdras Aarón Pop Coronado, parte de la Ong Conexión Centroamérica, indicó que al regresar, muchos migrantes se enfrentan a procesos de duelo y a una enorme brecha entre la vida que conocieron afuera, la precariedad local y el pago mucho menor que reciben en su ciudad natal por el mismo trabajo que hacían en Norteamérica. “Vuelven a casas de madera tras años en ciudades de concreto. Pierden ingresos y dignidad”, dijo.
La reinserción, argumentó, debe ser acompañada de ajustes razonables en la sociedad y de un cambio cultural que desactive estigmas. “A veces, se juzga a los migrantes que volvieron y no lograron, por ejemplo, comprar una casa, pero no se tiene en cuenta la deuda con el coyote ni el esfuerzo de mantener a su familia”, agregó.
Otro de los grandes retos al hablar de reinclusión laboral es la informalidad del conocimiento adquirido por quienes han vivido años fuera.
Sindy Hernández Bonilla, Fundación Avina. Foto:Sergio Cárdenas / EL TIEMPO
“Muchos migrantes aprendieron oficios como jardinería o carpintería en EE.UU., pero al volver, no pueden demostrarlo”, dijo Hernández y por eso, desde la fundación adelantan procesos de certificación de habilidades empíricas que permitan al sector privado contratarlos de manera formal.
Ese modelo lo vienen desarrollando desde 2015 y ya el Ministerio del Trabajo de Guatemala integró en su sistema una plataforma en la cual las empresas pueden consultar habilidades de personas retornadas y postular ofertas laborales.
Ana María Diéguez, diplomática de carrera y exviceministra, recordó que entre 2009 y 2024 retornaron más de 72.000 guatemaltecos, pero menos de 2.000 han logrado una reintegración efectiva. Por lo anterior, aseguró que otro reto que tienen los gobiernos es aumentar el alcance de sus políticas de inclusión para esta población.
“Los números nos sobrepasan. Se siente pena de no poder responder a todas las necesidades”, dijo.
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Aun así, destacó que en el actual gobierno guatemalteco se ha avanzado, según ella, hacia la institucionalización del programa de Retorno al Hogar. Aunque reconoce que el contexto actual —marcado por una nueva política migratoria estadounidense— si bien impone desafíos distintos, hay una oportunidad de construir sobre lo logrado.
El papel clave del sector privado
Anamaría Diéguez, diplomática de carrera y exviceministra guatemalteca. Foto:Sergio Cárdenas / EL TIEMPO
Lidia Alejandra Mejía, directora de la Cámara de Comercio de Choloma (Honduras) habló de la importancia de sensibilizar al sector privado, que ahora comienza a sentir el impacto de la migración en su propia operatividad.
“Muchos se dieron cuenta de que ya no hay choferes, cajeros o técnicos. Se fueron a ganar 10 dólares la hora a Estados Unidos. Eso despertó conciencia”, señaló.
Mejía insistió en la necesidad de que las Cámaras de Comercio formen a sus equipos técnicos para establecer rutas adecuadas de atención a personas migrantes. Igualmente, enfatizó en que es importante avanzar en alianzas con gobiernos locales y cooperación internacional para garantizar inversiones con propósito.
El foro dejó claro que la reinserción de migrantes deportados no puede depender de esfuerzos aislados. Se requiere articulación entre gobierno, sector privado, cooperación internacional y sociedad civil. Pero también, y sobre todo, una apuesta estructural que reconozca que la verdadera inclusión no se mide solo en empleos creados, sino en dignidad recuperada.
Aura Saavedra
Enviada especial a Barranquilla
