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Durante los últimos tiempos, a pesar de no materializarlo en títulos, el Arsenal lo había logrado tomar la medida a un Manchester City ante el que se mantenía invicto en sus últimos cinco compromisos y al que había derrotado en sus dos últimas visitas previas al Emirates. Guardiola trató de darle a Guardiola de su propia medicina practicando un ejercicio de supervivencia mayúsculo para conservar el tempranero gol de Haaland. Pero, al igual que ante el Athletic Club, Martinelli salió desde el banquillo para rescatar a los ‘gunners’ (1-1) en el descuento… que nadie celebró más que un Liverpool que comienza a abrir brecha.
Impulsados por un Emirates volcado desde antes de que el balón se pusiese en juego, el Arsenal saltó al verde sintiéndose favorito… y con la clara intención de transmitir esa sensación. Monopolizaron la posesión del balón y, sobre todo, la activación tras pérdida no permitía juntar pases a un Manchester City incapaz de progresar.
El guion parecía definido desde el primer momento. Pero, a los ocho minutos, Haaland dio claridad a un balón dividido en medio campo… que él mismo acabó definiendo mano a mano ante David Raya para materializar su séptimo gol de la temporada y, de paso, reivindicarse tras las burlas recibidas el curso pasado en la ‘manita’ recibida por el City en este mismo escenario. Por el camino, Reijnders condujo la jugada, dividió en la frontal y le sirvió el gol en bandeja al noruego.
El Arsenal quedó aturdido -es el gol más tempranero que reciben en Premier desde septiembre de 2024 obra del propio Haaland- y Reijnders probó a Raya con un disparo desde la frontal tras robarle la cartera a Merino en construcción. No sería, eso sí, la tónica habitual de un Manchester City poco reconocible… pero extremadamente comprometido en el trabajo sin balón. De hecho, cerraron el primer acto con un 32% de posesión -récord en un equipo dirigido por Guardiola- para darle a los ‘gunners’ de su propia medicina con respecto a sus últimos enfrentamientos.
Apenas corrían 30 minutos de partido… y Arteta no tardó en mandar a calentar a Eze y un Saka que volvía a una convocatoria tras varias semanas fuera de combate. No era de extrañar, ya que el primer remate del Arsenal llegó poco después en un errático cabezazo de Madueke. En el origen, eso sí, Gabriel reclamó un penalti de Haaland por un pisotón que le sacó la bota.
Salvo los saques de esquina fabricados en la pizarra de Jover para poner en apuros a un Donnarumma que siempre transmitió seguridad, la ‘ocasión’ más clara del Arsenal llegó en una cesión corta de Khusanov que Gyökeres no logró cazar. Sin embargo, aunque sin excesivo acierto, comenzaron a conquistar zonas de peligro y Madueke exigió a ‘Giggio’ con un remate duro al primer palo al filo del descanso.
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