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En 1997 la Alcaldía de Bogotá, con el objetivo de proteger a los conductores y parrilleros de las motos, expidió el Decreto 4071 que hacía obligatorio el uso del casco para quienes se movilizaban en este medio de transporte. A finales de 1998 el Gobierno Nacional comenzó una campaña para hacer obligatorio el uso del casco en todo el paísmedida que quedó en firme en el mes de agosto de 2002 con la expedición del Código Nacional de Tránsito Terrestre (Ley 769 de 20022).
En 1999, tras el asesinato de Jaime Garzón por parte de dos sicarios que se movilizaron en moto y el segundo aumento de otros delitos durante el semestre de ese año, las decisiones de seguridad ciudadana y de seguridad vial se complementaron con la reglamentación del uso obligatorio de chalecos reflectantes, con el número impreso de la placa, al igual que en los cascos, prendas obligatorias que debían portar tanto el conductor como el parrillero.
Estas, junto con otras, contribuyeron a reducir el número de muertos en accidentes de tránsito porque se hicieron medidas más visibles. La ciudad pasó de una tasa de 24,3 muertos en accidentes de tránsito por cada 100.000 habitantes en 1995 a 8,8 en 2003.es decir una reducción del 64% de los muertos en A/T.
Por otro lado, el chaleco reflectante, casco y número de placa en estas prendas, contribuyeron en la reducción del daño de motos, se paso de 2664 motos hurtadas en 1996 a 1251 en 2003es decir una reducción del 53%. Esto porque los delincuentes, además de hurtar la moto, debían hurtar el chaleco y el casco, situación que dificultaba su accionar.
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Con base en los resultados de Bogotá, estas normas se hicieron extensivas a todo el país y hacia finales de la primera década de este siglo fueron modificadas con la expedición de la Ley 1239 del 25 de julio de 20084, en especial en lo que tiene que ver con el chaleco reflectante.
Restricción del parrillero como medida de seguridad.
La restricción de parrilleros tiene su antecedente en la medida que tomó Juan Gómez Martínez cuando era alcalde de Medellín (1998, 2000), en medio de la ola de secuestros y sicariato del narcotráfico, que por ese entonces sufría esa ciudad y el país en general. Como para cometer estos delitos se utilizaban algunos taxis, se tomó la medida de obligarlos a llevar las luces internas encendidas durante la noche, medida que no frenó la ola violenta y delincuencial del Cartel de Medellín y de sus enemigos.
Las medidas se aplicarán entre este jueves 30 de octubre y el próximo lunes 3 de noviembre. Foto:Mauricio Moreno/El Tiempo
Durante los años 90 y comienzos de este siglo, la restricción de parrilleros se convirtió en uno de los mecanismos para controlar el sicariato, el fleteo, el paseo millonario, los hurtos y el mototaxismo. En este último caso, hay que referir los decretos firmados por el presidente Álvaro Uribe Vélez y su ministro Uriel Gallego, con base en los cuales muchos alcaldes restringieron el parrillero es sus ciudades.
el Decreto 2961 de 2006 y en especial el Decreto 4116 de 2008 establecieron que “En los municipios o distritos donde la autoridad municipal o distrital verifique que se está desarrollando una modalidad ilegal de servicio público de transporte de pasajeros utilizando la movilización de personas en motocicletas, dicha autoridad deberá tomar las medidas necesarias para restringir la circulación de acompañantes o parrilleros, por zonas de jurisdicción o en horarios especiales, de acuerdo con la necesidad”.
Motos rodando en la protesta del 30 de octubre. Foto:Milton Díaz EL TIEMPO
En esta línea se ha destacado la ciudad de Cali.que, en 2008, siendo alcalde Jorge Iván Ospina, prohibió los parrilleros menores de 10 años y en los años subsiguientes se ha ampliado a parrilleros hombres medidas por de seguridad y de acuerdo con estudios de Instituto de Investigación y Desarrollo en Prevención de la Violencia y Promoción de la Convivencia Social, CISALVA de la Universidad del Valle esta medida ha contribuido a la reducción de la violencia homicida y otros delitos.
Esta medida también se ha tomado en Cúcuta, Cartagena, Neiva, Medellín y en todos los municipios del Área Metropolitana del Valle de Aburra. No obstante, en estos casos ha faltado seguimiento y análisis detallado que permita determinar la incidencia real de esta restricción en la reducción de la criminalidad.
Con los datos que se tienen hasta ahora, se puede asegurar que la determinación de restringir el “parrillero” tiene más beneficios en materia de siniestralidad vial, por cuanto reduce el nivel de riesgo de este medio de transporte, que es el que más registra lesionados y muertos.
La restricción al parrillero reduce la siniestralidad del vial.
El incremento desmesurado de motociclistas y parrilleros muertos en Colombia, que llega casi a 70.000 en los últimos 25 años, pone en evidencia el alto nivel de riesgo al que están expuestos los conductores y pasajeros de motos. Esta cantidad de muertes cuadruplica a las que produjo el conflicto armado en este mismo período, que no llegan a 18.000, es mayor que la de todos los homicidios cometidos en Bogotá y Medellín en el mismo lapso y supera el acumulado de los asesinatos que registró el país en los últimos cinco años.
De 1.139 casos registrados en el 2002 se pasó a 5.194 en el 2024, es decir, un incremento del 456%. Mientras en el año 2002 el 40 % de los muertos en accidentes de tránsito eran peatones y el 21,5 % motociclistas, en el 2024 la situación cambió radicalmente: el 62 % fueron motociclistas y solo el 22 %, peatones (ver siguiente gráfica).
Muertes en siniestros viales de motociclistas, peatones y ciclistas 2002-2024 Foto:Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
En lo que respecto a los lesionados, la cifra total de este período casi llega a 500 mil, en su gran mayoría con lesiones graves y de difícil recuperación.
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Frente a esta creciente siniestralidad de usuarios de motocicletas y su utilización en la comisión de delitos por parte de unos pocos motociclistas, solo existe evidencia en dos ciudades de que la restricción de parrilleros ha contribuido a la reducción de los homicidios en Cali y de muertos en accidentes de tránsito en Barranquilladonde el alcalde Alex Char aplicó esta medida durante su gobierno y la tasa de muertos en accidentes de tránsito pasó de 13 por cada 100.000 habitantes a 6.
¿Qué hacer en Bogotá?
La medida que ha tomado Bogotá de restringir el parrillero durante unos pocos días ha provocado una serie de bloqueos e inconformismo por la gran mayoría de motociclistas y pasajeros, donde muchos de ellos no quieren que exista ninguna restricción o costos adicionales a los que ya han incurrido, desconociendo los altos riesgos a que están expuestos en las vías colombianas.
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Este tema, más que un problema de seguridad, es hoy un problema de salud pública.como se puede ver con las cifras de siniestralidad presentadas y va a ser muy difícil que se pueda solucionar, con la sola restricción del parrillero y menos si se hace por unos pocos días.
Bloqueos de este 30 de octubre. Foto:Milton Díaz EL TIEMPO
Frente a esta situación, esta es una buena oportunidad para la ciudad y para el país para discutir posibles soluciones a este problema de salud pública que involucra a todos y de inseguridad generadas por unos muy pocos motociclistas que utilizan este vehículo en sus actividades delincuenciales y que terminan perjudicando a la gran mayoría de motociclistas que no son, ni se les puede tratar como delincuentes.
Con el objetivo de reducir los muertos y lesionados y no ejecutar medidas que acaben perjudicando a todos los usuarios de las motos, entre otras, sería importante medidas que se regresara al chaleco o chaqueta con aditamentos reflectantes y el número de placa atrás y adelante; Además, en el casco. Esto tendría varias ventajas en sinestralidad y seguridad.
La primera: mejoraría la seguridad de los motociclistas y parrilleros, en la medida en que serían más visibles para los demás usuarios de las vías, en especial en horas de la noche, lo cual reduciría la accidentalidad, como ya sucedió en Bogotá cuando se aplicó esta medida.
Los bloqueos afectarán principalmente a los usuarios de TransMilenio. Foto:Milton Díaz / El Tiempo
La segunda: facilitar a las autoridades de tránsito la identificación rápida y le permite a la policía controlar y detectar a quienes utilizan la moto para cometer ilícitos, en razón de que en las grabaciones que hacen las cámaras de seguridad se podría ver más fácilmente el número de la placa. En este caso es posible que los delincuentes utilicen otro número en sus chalecos o chaquetas, pero con controles y retenes, la policía puede detectarlos más fácilmente.
La tercera ventaja tiene que ver con la disminución del hurto de motos, en especial en la modalidad de halado, en la medida en que los delincuentes tendrían que robar la moto, la chaqueta y el casco, de lo contrario pueden ser detectados más fácilmente por la policía en retenes y controles.
Hugo Acero
Especial para EL TIEMPO
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