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Se acabó el clásico, se fueron los equipos, se macharon los hinchas, se apagaron las luces, y en El Campín quedó un ambiente de aburrimiento, esa atmósfera que queda después de un 0-0 de esos que no dicen nada, sin ecos de nada. ¿Quién jugó mejor? Ninguno. ¿Quién mereció ganar? Ninguno. ¿Quién tenía más necesidad? Millonarios. ¿Quién celebra el punto? Santa Fe.
Arrancó el juego, que no tuvo mucho para contar, pero igual lo contamos. Azules y rojos se miraron y se distinguieron como los rivales de siempre, los que tenían cuentas pendientes, honores a defender, ímpetus a demostrar, heridas a cerrar. Millonarios jugaba dolido por la última eliminación; Santa Fe sacaba pecho para que su décima estrella se le viera más en su escudo.
Clásico de expectativas no cumplidas
Con esas rencillas arrancó el partido. Millonarios quiso asumir el control rápido, demostrar que era el local y que en su casa no quería nuevas afrentas cardenales. Lanzó sus primeros ataques, con Giordana como hombre de punta: un Giordana, otra vez, sin gol. Santa Fe no se incomodó, apeló al orden y a esperar el momento para rugir. Rodallega estaba adelante, con su máscara protectora que le recordaba que en su último choque contra los azules se fue con la nariz quebrada.
Millonario vs. Santa Fe. Foto:MAURICIO MORENO / EL TIEMPO
En Millos no querían que Hugo apareciera, y mientras lo marcaban y lo agarraban para que no hiciera daño, Olivera se metió en el área, muy solo, muy campante, cual fantasma de rojo, y metió un cabezazo que si no fue a la red debió ser porque no es Rodallega, o por obra y gracia del viento, cómplice de los azules. De otra forma no se entiende cómo esa pelota cogió curva hacia afuera. En Millos tampoco querían que apareciera Ewil Murillo, otro con el que han tenido recientes pesadillas, y este se liberó y sacó un remate que pasó lejos, pero que generó algún leve susto en la zaga y escalofríos en las tribunas.
Millonarios vs. Santa Fe. Foto:MAURICIO MORENO / EL TIEMPO
En 30 minutos Santa Fe se veía un poquito mejor. ¿Y Millonarios no ataca? Se preguntaban, entonces, los hinchas azules, afanados, rabiosos. Sí, sí atacamos, dijo Hurtado y mandó un buen remate para que nadie dejara de creer. Luego Marmolejo, el arquero cardenal, soltó un par de pelotas con algún riesgo.
Pero la realidad es que en el primer tiempo no hubo una opción clara, una emoción concreta, un grito de gol de esos que se ahogan, un rematico que sí fuera al arco, nada, en ningún arco.
Millonarios vs. Santa Fe. Foto:MAURICIO MORENO / EL TIEMPO
El segundo tiempo fue más de los mismo. Pasaron 59 minutos para que por fin una pelota fuera al aro. Remate de Arévalo a las manos de Marmolejo. No daba ni para que los hinchas se cogieran la cabeza. O quizá sí, de desespero. El clásico a esa altura era flojo. Y no dejó de serlo.
Hugo Rodallega, delantero de Santa Fe. Foto:MAURICIO MORENO / EL TIEMPO
Hasta que el espacio se creo, Millonarios atacó por su derecha, Santa Fe se deshizo, se quebró en su defensa, Beckham tocó para Hurtado y este inventó una jugada, dejó en el camino a Olivera, y luego, frente a frente con Marmolejo, como que lo vio gigante, no supo a dónde patearle, eligió abajo, suave, y la mano del portero contuvo el remate.
Se entusiasmó Millonarios, se alarmó Santa Fe, que tuvo una aproximación con riesgo. Pero el partido entró en ese territorio en el que pestañear es perder y por miedo a perder no pasa nada. Los últimos 10 minutos fueron de tensión, de no querer equivocarse. Santa Fe terminó arrinconado, despejando balones, sin piernas. Millonarios insistió con muy poco: Hurtado volvió a probar pero no era su noche para celebrar.
El clásico les dio otra oportunidad a ambos. Los azules reclamaron un penalti que no fue. Los rojos, con Rodallega, casi lo ganan al final. y nada. El tiempo se agostó y el gol tan anhelado por unos y por otros no llegó. Santa Fe llega a 13 puntos; Millonarios, a 8. Qué amargos los clásicos cuando se marchan los hinchas y no quedan ecos de gol…
PABLO ROMERO
Redacción de DEPORTES
@PabloRomeroET
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