A pesar de que la alta informalidad de la economía —56 por ciento, según datos del Dane al corte de mayo— puede explicar, en buena medida, que el dinero efectivo sea el medio de pago que predomine en las transacciones cotidianas de las personas en muchas de sus actividades, no es el único factor. El narcotráfico también se constituye en otro fenómeno que tiende a generar un mayor uso del efectivo, sobre todo, en aquellas zonas donde esas actividades ilícitas han logrado permear más sus economías.
Un reciente análisis elaborado por el centro de estudios económicos Anif señala que el narcotráfico, “dada su naturaleza ilícita y su necesidad de operar por fuera del sistema financiero formal, tiende a generar una demanda significativa de dinero en efectivo, dificultando los mecanismos de trazabilidad y facilitando otro tipo prácticas ilegales”.
El tema del mayor uso del efectivo es apenas uno de los males que generan esas actividades ilícitas, la inseguridad es otro, y por esa vía se afectan sectores como el turismo, que dependen en gran medida de la condición y percepción de seguridad del territorio, advierte el análisis, en el que se señala que “regiones con alto potencial turístico, pero afectadas por la violencia asociada al narcotráfico, enfrentan dificultades para atraer inversión, dinamizar su economía formal y consolidar procesos de desarrollo económico”.
Y si bien en Anif advierten que no puede establecerse una relación directa y sistemática entre expansión de los cultivos ilícitos y el aumento del efectivo, los hallazgos de la entidad al comparar ambas actividades parecieran decir todo lo contrario.
Cultivos de coca y rutas del narcotráfico generan enfrentamientos en regiones como la del Catatumbo. Foto:AFP
La entidad encontró que, mientras el área cultivada con coca en Colombia tuvo un incremento anual de 9,8 por ciento en 2023, de 12,6 por ciento en 2022 y 43,1 por ciento en 2021, el volumen del efectivo ha registrado un aumento promedio del 9,8 por ciento anual en los últimos cuatro años, lo que sugiere una posible relación entre el aumento de los cultivos y la demanda del dinero en efectivo.
En el análisis del centro de estudios económico los responsables de este encontraron que ese comportamiento podría estar relacionado con un aumento en la circulación de dinero en efectivo asociado a actividades económicas que se desarrollan al margen del sistema formal, lo que en el tiempo generan enormes daños a la sociedad y a la economía en general.
La idea de que el narcotráfico es un fuerte impulsor del uso del efectivo está reforzada en que, por ejemplo, en 2023, el área cultivada con coca alcanzó un máximo histórico de 252.572 hectáreas, acompañada de una participación del 24,4 por ciento del efectivo sobre el total del agregado.
En 2013, cuando el área cultivada fue mucho menor (47.778 hectáreas), la participación del efectivo se ubicó en 18,9 por ciento, destaca el análisis de la entidad.
AnifCentro de estudios económicios
Ese comportamiento también se hizo evidente, según Anif, en 2022 cuando el área cultivada de coca alcanzó las 230.037 hectáreas y una participación del efectivo de 23,9 por ciento y de 204.257 hectáreas con un 22,4 por ciento en 2021. En 2013, cuando el área cultivada fue mucho menor (47.778 hectáreas), la participación del efectivo se ubicó en 18,9 por ciento, destaca el análisis de la entidad.
“Este tipo de dinámicas tiene el potencial de generar distorsiones tanto en la economía real como en el funcionamiento institucional del país. Entre sus principales consecuencias se encuentran el deterioro de las condiciones de seguridad, la afectación de sectores como el turismo, el fortalecimiento de la economía informal y subterránea, así como la pérdida de eficiencia en el manejo de la política monetaria y fiscal“, señalan los analista de Anif
Explican, por ejemplo, que debido al incremento en las áreas de cultivos ilícitos en el país, lo cual ha alterado el orden público en las zonas donde se registran dichas siembras, la percepción de seguridad del país es elevada —nivel de alerta de viaje de grado tres en el que están también Honduras, Pakistán e Israel— al punto que la Oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado de los Estados Unidos está recomendando a sus nacionales “reconsiderar el viaje” al país.
Atentado de la guerrilla en suroccidente colombiano (Jamundí) que dejó 3 civiles muertos y 6 heridos Foto:JUAN PABLO RUEDA BUSTAMANTE
Bajo este escenario, desde Anif plantean la necesidad de integrar las estrategias de política económica con el diseño y ejecución de la política de drogas, en un contexto donde el Estado colombiano ha priorizado enfoques territoriales, de carácter no punitivo y centrados en la sustitución voluntaria y el desarrollo alternativo.
Y agregan que “mientras no se logre una contención efectiva de la expansión de cultivos ilícitos ni se recupere el control institucional sobre los territorios afectados, los efectos tanto económicos como sociales derivados de estas actividades persistirán como un desafío estructural en el largo plazo”.
