Tecnologia
No me dejarían de salir anuncios de una “lupa” para ver más grandes los vídeos del iPhone. Así que la he comprado (y la he probado)
Tener estudios de marketing me hace menos susceptible de caer en las redes de la publicidad. Pero últimamente se estaban juntando dos factores: que cada vez consume más contenido de vídeo en el iPhone y que no dejaban de salirme anuncios de un producto que me ayudaría en esa experiencia. Así que sí, lo compré.
Trescientos trillones de anuncios en Instagram después, compré ese producto que ni siquiera tiene nombre. Uno que se anuncia y vende como “lupa para pantalla de móvil”. Por lo que he podido comprobar, se puede comprar en cualquiera de las tiendas conocidas de comercio online, desde las chinas Temu, Aliexpress o Shein hasta Amazon. Yo la compré en este último.
Una buena idea sobre el papel.
Todo parte de la idea de tener un soporte en el que colocar el iPhone y que, mediante un sistema de espejos, su pantalla se refleja en un panel más grande. En mi caso, el objetivo era pasar de las 6,5 pulgadas del iPhone Air a una “pantalla” de 16 pulgadas. Y lo logré… a medias.
Tras ver muchos anuncios durante estas semanas, opté por hacer la búsqueda por mi cuenta y me dediqué durante un buen rato a buscar la que más me encajaba. Y acabé encontrando una cuyas valoraciones más me convencían. Se vende en Amazon y, pese a no ser la más barata, era la que más me convencía.

Me llegó al día siguiente, que era una de las razones por las que también la compré. Y debo decir que mi expectativa era bajaya que una cosa son los anuncios o las siempre bien elegidas fotos de la web, y otra muy distinta la realidad.
De primeras, debo reconocer que me sorprendí para bien. Desde un packaging simple, pero bien resuleto (con buena protección, nada de soltarlo ahí en una caja con dos trozos de plástico), hasta unos materiales bastante más convicentes de lo que imaginé. Está construido en plástico, no vayas a imaginar que es algún tipo de aleación premium. Pero lo vi bastante robusto, cuando me estaba temiendo que fuese algo endeble que se rompiese con solo tirar para el lado que no es.


El mecanismo es tan fácil que hasta mi perro lo hubiera sabido montar, pero decidí hacerlo yo porque él prefirió echarse una siesta en mi cama. Es un soporte cuadrado en el que hay un tirador circular del que sacar la “pantalla”. Y pongo comillas porque técnicamente no es más que una lupa, aunque ejercerá de pantalla.


Se saca ese panel, se coloca en su posición, se abren las patas de la parte inferior para colocarlo bien en una mesa, se coloca el iPhone en su propio soporte dentro del soporte (valga la redundancia) y…
¿Dónde están mis 16 pulgadas?


Mi primer baño de realidad con esta “solución mágica” para ampliar el tamaño del panel del iPhone fue que, aunque la lupa sí tiene unas dimensiones de 16 pulgadas, el tamaño real que obtienes no ocupa todo el panel.
Al ser una lupa, dependiendo del ángulo en el que te coloques, variará el tamaño con el que ves reflejado el iPhone. Sin embargo, en ninguno de ellos se llega a ocupar las 16 pulgadas. Aunque de primeras, quise pasarlo por alto. Al fin y al cabo sí servía para ver más grande la pantalla del iPhone.

No tardé mucho en darme cuenta del siguiente problema: me mareaba a los pocos minutos. Hice la prueba con un episodio de mi querida ‘Pluribus’ y por momentos llegué a pensar que Rhea Seehorn tenía mechas de colores. Pero no, era el efecto visual que produce la lupa con los píxeles de la pantalla.

Expectativa vs Realidad, aunque realmente no se ve tan tan tan mal como en fotos
Y aquí entra la parte menos sexy del invento: la física. Lo que hace este accesorio no es “convertir” las 6,5 pulgadas en 16 reales. No hay más resolución, no hay más información de la imagen y no hay magia. Lo único que hace es ampliar la imagen mediante una lente que, dicho sea de paso, no es de muy buena calidad (y dudo que lo sea en otros accesorios de este tipo).
No tenía mucha fe. Y no me equivocaba
Eso implica que al final estamos magnificando píxeles de un panel que, por buena calidad que tenga, perderán su densidad. No solo se amplía la imagen, también su separación. Con ello aparecen imperfecciones con un resultado que termina en una imagen menos nítida y con ligeros efectos de arcoíris (sobre todo en las esquinas). Y Rhea Seehorn sigue siendo rubia y odia los arcoíris (¿verdad, Carol?).
La sensación de mareo es normal, ya que al final estamos intentando enfocarnos en una imagen cuya calidad se ha degradado al ampliar ópticamente. Y salvo que estuviese de frente ya unos centímetros de la pantalla, no podía ver medianamente bien el contenido. Y ni así logré ver más de cinco minutos seguidos.
Lección aprendida


No diré eso de “niños, no os fiéis de los anuncios”. Pero sí que no esperemos soluciones mágicas que ya el sentido común nos dice que no lo serán. Yo era plenamente consciente de que seguramente no funcionaría. De hecho, encargué aquello con la garantía de que podría devolverlo si no me convencía y, efectivamente, así será.
Aunque tampoco quiero que de este sabor agridulce o desterrar la vida de estos productos. Honestamente no pienso que sean útiles en la mayoría de situaciones, aunque sí pueden tener sentido en determinados contextos y situaciones. Y siempre sin demasiadas expectativas.
Por ejemplo, como solución para juntar varias personas a ver un contenido que, por su naturaleza, no precisa de verso con la máxima fidelidad de la imagen. Aunque por norma general, si te lo planteas para consumir vídeo a diario desde el sofá de casa, no es la mejor idea. Salvo que asumas de antemano sus carencias.

Y si me aceptas un consejo final, por mi experiencia con este tipo de artilugios raros y haberlos adquiridos en distintos sitios, no hay necesidad de irse a por el más caroya que no te garantizará la mejor calidad. Es más, puede que sea el mismo que en otras tiendas sea más barato.
Y sobre los anuncios… Pues bueno, no tiraré piedras contra mi propio tejado diciendo aquello de que la publicidad siempre engaña. Porque no es verdad y sería injusto. Pero sí diré que tendamos a tener algo de dudas y nos aseguraremos siempre de comprar productos bien valorados y que puedan devolverse sin problema si no nos convencen.
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