Aunque Colombia alcanzó un récord de USD 11.848 millones en remesas en 2024, el nuevo impuesto del 1 %, aprobado por el Congreso de Estados Unidos, podría reducir estos flujos a partir de 2026.
Las remesas continúan posicionándose como un ingreso clave para las familias latinoamericanas. De acuerdo con cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ocho de cada diez migrantes en el continente envían dinero para el mantenimiento de vivienda, transporte y alimentación de sus familiares o allegados, así como para otros gastos, como educación y salud.
Colombia no es ajena a esta situación: al menos 2,1 millones de hogares en el país recibieron remesas durante 2024, alcanzando un total de USD 11.848 millones, lo que representó el 3,1 % del Producto Interno Bruto (PIB), según estimaciones del Banco W. “Esta cifra representa un crecimiento continuo, impulsado por la recuperación económica pospandemia y, para aquel entonces, la estabilidad migratoria en otros países”, indicó Brandon Espinel Laverde, profesor de Derecho Tributario de la Universidad del Rosario.
El BID también reportó que Colombia registró una tasa de crecimiento del 17,2 % en el envío de remesas durante el primer semestre de 2024, la más alta entre los países de América del Sur. Este comportamiento se atribuye, en gran parte, al aumento de la emigración colombiana durante 2022 y 2023, así como a la apreciación del peso, que ha reducido el poder adquisitivo de las remesas enviadas en dólares.
Al cierre del primer semestre de 2025, el comportamiento sigue siendo positivo. Andrés Vinasco Lalinde, gerente de Pagos Internacionales del Banco W, explicó: “Al cierre de mayo, el volumen de remesas pagadas en Colombia está creciendo un 15,4 % frente al mismo periodo del año anterior. Colombia acumula USD 5.323 millones en lo corrido del año”.
Risaralda: territorio de remesas
A nivel nacional, Risaralda es una de las regiones más dependientes de las remesas. “Este departamento recibió el 4,8 % del total de remesas del país en 2024, lo que equivale a más de USD 570 millones”, aseguró Vinasco. “Se estima que en 2024, 56 mil hogares de Risaralda recibieron remesas”. Espinel complementó: “Esto refleja no solo la vocación migratoria de la región, sino también una dependencia creciente de estos flujos como ingreso familiar estable, lo cual tiene implicaciones económicas y sociales importantes”.
Frente a la posibilidad de que las remesas sustituyan otras fuentes de ingreso, Espinel fue claro: “No es que las remesas amenacen a otros sectores, pero sí hay un riesgo de sobredependencia. Cuando una región depende más del ingreso que llega desde el exterior que de su actividad productiva local, puede haber efectos como la informalidad, la desaceleración del empleo formal o el aumento del consumo sin generación de riqueza interna. Las remesas son una bendición para muchas familias, pero no deben sustituir una política de desarrollo productivo local”.
Impuesto Trump
La reciente aprobación en Estados Unidos de un impuesto del 1 % sobre el valor de las remesas enviadas desde ese país ha generado preocupación en América Latina. Inicialmente, se planteó un cobro del 5 %, que fue reducido al 3 % en la Cámara de Representantes y finalmente quedó fijado en el 1 % tras su paso por el Senado. La medida, que entraría en vigencia en enero de 2026, fue incluida en el proyecto legislativo conocido como “Big, Beautiful Bill”, promovido por la administración de Donald Trump.
“El impuesto aprobado en Estados Unidos aplicará para aquellas transacciones donde el remitente utilice dinero en efectivo en el origen de la transacción. En Estados Unidos, el remitente deberá pagar en el sitio donde envíe la remesa el 1 % del valor de la transacción”, detalló Vinasco.
En cuanto a las operaciones digitales, hay una ventaja: “Quedarán exentas aquellas transacciones donde el remitente utilice transferencias bancarias en el origen”, precisó. Por ello, recomendó que “los remitentes deben aprovechar que cada vez es más sencillo y más seguro enviar dinero de forma digital, y estos canales no tendrán impuesto”.
¿Cuánto recibirán?
Espinel también ofreció un ejemplo claro sobre el efecto del tributo: “Si hoy un colombiano en EE. UU. envía USD 500, con el impuesto del 1 %, se le descontaría USD 5 al momento de la transacción. El receptor en Colombia recibiría USD 495. Aunque la cifra individual puede parecer baja, el efecto agregado es significativo: podrían dejar de llegar hasta USD 360 millones al año al país, según Fedesarrollo”.
Para millones de hogares, estos envíos son indispensables. Espinel subrayó que “estas transferencias no solo benefician hogares de manera directa, sino que también dinamizan el comercio local, la educación y la salud, especialmente en regiones receptoras clave como Valle del Cauca, Risaralda, Nariño, Atlántico y Antioquia”.
Además, su impacto macroeconómico es cada vez más relevante. “Es posible que en 2025 el volumen de dólares provenientes de remesas sea similar al volumen de dólares provenientes de las exportaciones de petróleo de Colombia, dado que estas últimas han venido decreciendo”, advirtió Vinasco. Espinel añadió: “Las remesas representan el 3,9 % del consumo de los hogares. Son una fuente esencial de ingresos para millones de colombianos”.
