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Olivia Smart y Tim Dieck acarician el diploma olímpico
Olivia Smart y Tim Dieck afrontaban sus primeros Juegos Olímpicos como pareja con un ambicioso objetivo: conseguir un diploma olímpico y, si se podía, algo más. Se quedaron muy cerca, pues acabaron novenos. Eso sí, con récord de España en la puntuación total (201,49 puntos) y mejor marca personal en la danza rítmica.
Smart y Dieck brillaron en la final con su épico programa Dune II, que fue el sexto ejercicio mejor valorado. Las tres elevaciones fueron excelentes. Los twizzles tuvieron una gran sincronización y, la pirueta, posiciones de gran belleza.
Mostraron gran calidad de deslizamiento y ejecución en las dos series de pasos. Pero lo que posiblemente más llamó la atención fueron los elementos coreográficos, especialmente el deslizado y elevado, pues son los más espectaculares que se pueden ver en el circuito.
Terminaron con unos pasos coreográficos muy impactantes pero el panel técnico consideró que se separaron más de lo debido y dejaron escapar un par de puntos que les hubieran permitido lograr su mejor marca personal. Obtuvieron la segunda mejor de su carrera: 122,96 puntos.
Estamos muy orgullosos, pero también un poco decepcionados. En la danza rítmica siempre estamos un poco más abajo y luego con la libre más arriba. Necesitamos encontrar una mejor estrategia para competir con los mejores equipos
“Estamos muy orgullosos, pero también un poco decepcionados. En la danza rítmica siempre estamos un poco más abajo y luego con la libre más arriba. Necesitamos encontrar una mejor estrategia para competir con los mejores equipos. Queremos seguir esforzándonos para intentar llegar en algún momento al podio”, explicaba Olivia Smart.
Val y Kazimov, decimonovenos en su primera final olímpica
La otra pareja española, los debutantes Sofía Val y Asaf Kazimov, terminaron en decimonovena posición con una puntuación acumulada de 165,23. Patinaron con gran calidad y plasticidad su danza libre que versa sobre la relación de la inteligencia artificial (ella) y su creador (él).
La ejecución de todos los elementos fue muy limpia llegando al mayor grado de dificultad posible en las tres elevaciones, los twizzles de ambos y la pirueta.
El hecho de abrir la competición, cosa que también sucedió en la danza rítmica, junto a una valoración a la baja en el nivel de complejidad de sus dos líneas de pasos provocaron que la nota fuera más baja de lo que ellos acostumbran: 100,25 para un total de 165,25.
Esta puntuación les permitió ascender una posición para terminar decimonovenos, un gran resultado habida cuenta de que son los primeros Juegos Olímpicos de esta joven pareja.
Nuestro objetivo era estar en el largo y se ha cumplido. Hemos hecho un programa que hemos disfrutado mucho y con el que nos sentimos satisfechos. Nuestra primera experiencia olímpica ha sido maravillosa
“Nuestro objetivo era estar en el largo y se ha cumplido. Hemos hecho un programa que hemos disfrutado mucho y con el que nos sentimos satisfechos. Nuestra primera experiencia olímpica ha sido maravillosa”, afirmaba Sofía Val.
Por su parte Asaf Kazimov añadía que “hoy nos hemos conectado muy bien entre nosotros y eso lo ha sentido el público”.
La medalla de oro fue para la pareja francesa Laurence Fournier Beaudry y Guillaume Cizeron con 225,82 puntos. La plata para los estadounidenses Madison Chock y Evan Bates con 224,39 y el bronce, para los canadienses Piper Gilles y Paul Poirier con 217,74.
