Colombia
Orlando Molano, director del IDU, el hombre que recorre Bogotá para que las obras no se

Una ciudad con 500 de frentes de obra abiertos no es tarea fácil, y menos ponerse al mando de una entidad como el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU)quizás una de las que más críticas recibe de la ciudadanía, por no decir que ‘palo’, como se dice coloquialmente. Bogotá exige resultados, cumplimiento, autoridad y rendición de cuentas, y en un escenario tan complejo era evidente que se necesitaba a alguien con carácter, capaz de capotear y resolver cada embrollo por los incumplimientos de algunos contratistas. Por eso el alcalde Carlos Fernando Galán eligió a alguien que ya sabía lidiar con los problemas de la ciudad.
Orlando Molano Pérez asumió el 11 de enero de 2024 la Dirección General del IDU. Bogotano y orgulloso de la ciudad que lo vio nacer, ha construido una destacada trayectoria profesional en infraestructura y gestión pública. Su compromiso, desde el primer día, fue recuperar la confianza de la ciudadanía en las obras públicas, demostrar que se pueden contratar con transparencia y entregar a tiempo, y que la infraestructura está hecha para mejorar la calidad de vida de todos.
Arquitecto de la Universidad La Gran Colombia, especialista en Gerencia de Construcciones de la Pontificia Universidad Javeriana y MBA de la Universidad Politécnica de Cataluña, Molano es un apasionado del ciclismo. Se levanta todos los días a las 4 de la mañana, trata de hacer una hora de bicicleta y, como él mismo dice sin prejuicio alguno, “tengo el compromiso diario de prepararle el desayuno a mi esposa”.
Por lo menos tres veces a la semana recorre personalmente algunos de los 500 frentes de obra de la ciudad: “Son proyectos muy grandes que requieren supervisión permanente”, afirma. A Molano le gusta saludar a la gente por su nombre, conocer los detalles de cada obra, detectar fallas y resolverlas en el terreno. Es, en esencia, un director que entiende las cifras, pero confía también en el contacto directo con la comunidad.
Su talento y dedicación no solo lo han llevado a recorrer rutas de más de 70 kilómetros en bicicleta, sino también a superar obstáculos en su vida profesional. Ha dedicado su carrera a la planificación, ejecución, seguimiento y cierre de proyectos urbanísticos y de infraestructura, con la implementación de políticas públicas como hilo conductor. Durante su gestión en el IDRD (2016-2019) lideró el desarrollo de más de 1.400 parques nuevos en Bogotá, cinco centros recreativos, deportivos y culturales, 200 escenarios deportivos y múltiples espacios metropolitanos.
Luego, como director de Parques Nacionales Naturales de Colombia (2020-2022), el país logró proteger un 30 % de las áreas marinas antes de 2030. Esa hoja de vida, dicen quienes han trabajado con él, explica su disciplina, su autoridad y su ritmo “imparable”.
EL TIEMPO lo acompañó en un día de trabajo. La primera parada fue el TransMiCable de San Cristóbal. Con el plano extendido y el casco puesto, Molano recordó que recibió el proyecto con apenas 0,5 % de ejecución; ninguna de las estaciones ni de las torres había iniciado la construcción. Hoy el avance total es cercano al 77 %. “Estamos muy orgullosos. Son tres estaciones y esto va a beneficiar a 34.000 personas diarias. 400.000 personas se verán beneficiadas con este cable”, dijo emocionado, convencido de que en 2026 será una realidad.
Orlando Molano Pérez asumió la dirección general del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU). Foto:Desarrollo Urbano (IDU)
Los datos hablan: 2,87 kilómetros de longitud, 17.800 m² de espacio público, 21 torres, un puente peatonal y un sistema sostenible que reducirá en 89,35 % el consumo energético frente a los autobuses actuales, evitando la emisión de 16.444 toneladas de CO2 al año. Las 148 cabinas -de las cuales ya se recibieron 123- transportarán 10 personas sentadas y funcionarán mediante energía eléctrica y solar. “La gente está expectante, a veces no cree en los tiempos de finalización, entonces yo mismo siembro confianza. A la señora de la tienda le prometí que iba a conocer el proyecto, porque para mí es importante que la gente me crea”, dice mientras saluda a obreros, ingenieros y gerentes, y hasta pide barrer la calle donde los visitantes se sacudieron las botas.
La jornada continuó en la intersección de la avenida de Las Américas con la avenida Ciudad de Cali. En enero de 2024, el avance era del 29,5 %; hoy alcanza el 74,79 %. Allí trabajaron cuatro grupos: el grupo 1 va en 99 %, el grupo 2 tuvo que ser caducado por incumplimientos y los grupos restantes continúan según cronograma. “Es el mecanismo que tenemos: sanciones, multas y caducidades. No puede ser que a veces los contratistas no le cumplan a la ciudad y sigan de agache. Eso simplemente cambió”, dijo con vehemencia. La glorieta elevada funcionará en diciembre de 2025 y el primer nivel estará terminado en el tercer trimestre de 2026. En total, el proyecto cuenta con 18.453 m² de espacio público, 15.548 m² de zonas verdes y 1,16 kilómetros de ciclorruta.
El recorrido siguió por el Grupo 3 de la avenida 68 -entre la avenida de Las Américas y la calle 13-, que benefició a Kennedy, Fontibón y Puente Aranda. El avance pasó del 36,86 % en enero al 72,73 % en noviembre. También se visitó el deprimido de la intersección de la avenida de Las Américas, que pasó de 12,94 % en enero a 74,19 % en noviembre de 2025. Sus 485 metros bidireccionales para TransMilenio ya completaron pilotos, tablets y, en varios módulos, losas de fondo.
Molano también entregó un saldo de conservación: más de 3,7 millones de metros cuadrados intervenidos en malla vial, espacio público y ciclorrutas. Solo desde el IDU, 1.764.947 m² de malla vial, 91.052 m² de ciclorrutas y 707.312 m² de espacio público. A esto se suma el equipo Tapahuecos, que ha recuperado 869.872 m² de malla vial.
Ese mismo día, una noticia trajo alivio a millas de usuarios: se habilitará el paso vehicular en la calle 19 con avenida NQS tras la afectación en la que un vehículo de carga dañó ocho vigas del puente. Los carros y motos ya pueden pasar con normalidad en sentido sur-norte desde las 5 de la mañana. Para la recuperación se utilizó concreto de 7.100 PSI reforzado con fibras metálicas. Las labores estructurales se completan con retiro controlado del concreto deteriorado, reparaciones, recubrimientos protectores y restauración de elementos estructurales. Aunque aún faltan acabados, los trabajos restantes se realizarán de noche para no afectar la movilidad. “La instrucción del alcalde era movernos, correr y apurarle para tener este puente de nuevo en funcionamiento, y eso hemos hecho”, explicó Molano.
A Molano le gusta recordarle a su equipo que las obras no se miden solo en concreto, pilotos y metros cuadrados intervenidos, sino en la vida diaria de quienes las rodean. Por eso insiste en que los verdaderos interventores de los proyectos son las amas de casa, los comerciantes, los niños que caminan a estudiar y los vecinos que viven a pocos metros de cada frente de trabajo. Para él, escuchar esas voces es tan determinante como revisar un plano estructural. Tal vez por eso, en cada recorrido, además de revisar avances técnicos, sin duda en detenerse a hablar con un vendedor, preguntar por el polvo, revisar el paso peatonal o solicitar correcciones estéticas cuando algo, aunque pequeño, afecta a la comunidad. Su obsesión -como él mismo la llama- es que la gente vea que las obras mejoran su vida y no al contrario.
Con esa misma convicción enfrenta los atrasos, los incumplimientos y los obstáculos propios de construir una ciudad en obra. Su visión de la “autoridad” es hacer que las cosas pasen, cumplir un mandato de cara a Bogotá y ejercerlo con transparencia, sanciones y rigor cuando corresponda. Por eso se mantiene férreo en su determinación de caducar contratos cuando los avances no cumplen, pero también se emociona genuinamente cuando ve una obra abrirse paso, cuando un puente se habilita antes de lo previsto o cuando una comunidad empieza a apropiarse de un proyecto que antes veía con recelo.
Funcionarios del IDU, junto a su director Orlando Molano, en la obra de los puentes de la calle 127. Foto:X: @idubogota
Molano sabe que al IDU ya Bogotá les falta camino por recorrer, pero se mantiene firme en lo que repite cada vez que se sube al carro de obra, saluda a los trabajadores y toma el plano en sus manos: no va a descansar hasta entregar la mayor cantidad de obras posible.
CAROL MALAVER
SUBEDITOR BOGOTÁ
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