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“Quien diseñó el calendario de esta temporada no parecía tener al Barça entre sus preferencias”. Lo dice entre risas Darío Brizuela, pero detrás de la broma hay una realidad: el equipo azulgrana afronta un arranque exigente, sin margen para las dudas y con el listón altísimo. La Euroliga ya está aquí, y con ella vuelve la obsesión de un club que, temporada tras temporada, sigue persiguiendo la gloria continental. Para jugadores como Brizuela, este curso es mucho más que una campaña más: es una oportunidad única, tal vez irrepetible, de dejar huella en una de las competiciones más duras del baloncesto mundial.
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