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La pareja de los 94 millones que desespera a Ferrari

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Los pilotos de Ferrari tienen que hablar menos y concentrarse en conducir más”. Fue el dardo que nadie esperaba tras la conclusión del Gran Premio de Sao Paulo de Fórmula 1. John Elkann, el empresario presidente de Ferrari -o de la Juventus de Turín-, se había hartado. De una temporada 2025 que empezó cargada de simbolismo en la ‘Scuderia‘ y que corre serio riesgo de terminarse sin triunfo… y sin rumbo. Elkann no es alguien que lance esos comentarios de casualidad, algo pasa ahí.

Saludo entre Hamilton y Elkann.

Saludo entre Hamilton y Elkann.FERRARI

Los pilotos de Ferrari tienen que hablar menos y concentrarse en conducir más

John Elkann

Fundamentalmente, parece el hartazgo de una pareja que a Ferrari le cuesta más de 90 millones al año en salarios. Lewis Hamilton, con 60 millones, es el segundo mejor pagado de la parrilla tras Max Verstappen (65). Y Charles Leclerc cierra el podio con 34 que deja atrás a los 20 de Fernando Alonso o Lando Norris. Lógicamente, ningún equipo paga más a sus estrellas y ninguno está logrando resultados peores.

Los resultados que duelen

A Ferrari le duele la situación. Ya no es pasar del año natural sin ganar, sino la suma de interrogantes sobre un equipo que no ha conseguido hacer funcionar a su SF-25 y unos pilotos sin ese brillo de las últimas campañas. Suman los siete podios brillantes de Charles Leclerc en toda la temporada y es el equipo del top-4 que menos tiene. No llega ni a los 31 de McLaren, en disposición del doblete, ni a los 12 -todos de Verstappen- de Red Bull, y tampoco a los 10 de Mercedes. Supera a Sauber, Racing Bulls y Wiliams, pero son equipos de talla inferior en este curso.

Son resultados que pesan. Como el cuarto puesto en constructores cuando se pensaba que eran favoritos para el subcampeonato. Algo que a Leclerc le habían preguntado en la rueda de prensa previa al GP en Interlagos. Y allí el monegasco cambió de tercio para responder. “En Ferrari solo vale ganar”, lanzó. Cosa que no ha ocurrido y que precipita el hartazgo del mandamás rojo. 

Hamilton y Leclerc, en el GP de Singapur de este año.

Hamilton y Leclerc, en el GP de Singapur de este año.EFE

Los pilotos se defienden

No me rendiré. Ni ahora, ni después, ni nunca

Lewis Hamilton

La conflictiva situación entre la cúpula de Maranello y la pista tiene, claro está, respuesta temprana. Tanto Hamilton como Leclerc tomaron su altavoz en las redes sociales para dejar claro qué opinaban. “Vuelvo a mi equipo. Vuelvo a mí. No me voy a rendir. Ni ahora, ni después, ni nunca”, contó un Hamilton que venía con un discurso positivo. Pero nada le salió en Brasil, donde solo puede rescatar la salida del sprint.

Leclerc dejó un mensaje parecido. “Está claro que la unidad es lo único que nos puede ayudar a dar la vuelta a la situación para las tres últimas carreras”, contó. El monegasco, al mismo tiempo, también tiene varios frentes abiertos. Uno trata de su capacidad de puesta a punto de un coche ganador, cosa que Carlos Sainz clavaba. Otra, el negociar con todo el ruido generado por su agencia de representación en las últimas carreras. 

Está claro que la unidad es lo único que nos puede ayudar a dar la vuelta a la situación para las tres últimas carreras

Charles Leclerc

Hamilton y Leclerc cargan con un peso enorme. El de sumar casi 100 millones en salarios, el de tener que liderar al equipo más ganador rumbo a un título que lleva sin llegar desde la carambola de Interlagos 2007 y el de evitar que un curso con tres dobles abandonos no dinamite lo que creen estar construyendo. De momento, han recibido más que un mensaje y la prensa italiana, siempre de colmillo afilado, no duda en catalogar como de ‘diva’ a su forma de comportarse este curso.



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