Economia
“China: ¿La Nueva Frontera Comercial para Colombia en Tiempos de Crisis Arancelaria?”

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En dicho mercado asiático, Colombia podría disputarse un lugar, al igual que con el café y las frutas. Ampliar la presencia comercial en Asia no solo contribuiría a disminuir la dependencia de mercados convencionales, sino que también abriría nuevas posibilidades para sectores que resultan atractivos para el mercado chino, como el agrícola.
La experiencia de naciones como Chile y Perú evidencia que es viable diversificar exportaciones hacia Asia con productos agrícolas y mineros, forjando relaciones comerciales que han favorecido una mayor estabilidad ante crisis económicas.
Para el año 2024, a pesar de una caída del 3,7% en relación al año previo, las exportaciones hacia el gigante asiático aumentaron y China se ha establecido como el cuarto principal destino de los productos nacionales, después de Estados Unidos (28,9%), Panamá (8,7%) e India (5,4%). En particular, el 63,7% de las exportaciones, que equivalen a US$1.514 millones, correspondió a combustibles y aceites minerales, seguido de la fundición de hierro y acero (12,2%) y el cobre y sus manufacturas (6,9%).
Fortalecer el intercambio comercial
Afirma el documento del centro de análisis que actualmente, Colombia y China disponen de herramientas bilaterales para fortalecer el intercambio y la inversión, como un Acuerdo Comercial (1981) que incluye la creación de una Comisión Mixta Comercial y un Acuerdo para la Protección y Promoción Recíproca de Inversiones (2008).
Adicionalmente, en 2023, fueron firmados 12 convenios de cooperación entre ambos países en áreas económicas, de inversión, comercio, tecnología y científica, entre otras, que incluyen el impulso a la exportación de carne bovina y quinua, mediante protocolos que facilitarán la introducción de estos productos en el mercado chino.
Sin lugar a dudas, en un contexto de creciente incertidumbre, Colombia necesita acelerar sus esfuerzos para diversificar sus mercados y minimizar su dependencia de socios tradicionales. En este sentido, China se presenta como una opción óptima. Se trata de un mercado amplio que, aunque ya hemos conquistado, posee un gran potencial de crecimiento.
Para lograrlo, es esencial aprovechar y potenciar los convenios de comercio ya existentes. Además, podría ser también la oportunidad para aumentar las exportaciones hacia todo el mercado asiático.
Entre los productos que ambos países intercambian, se encuentran los combustibles y aceites minerales y sus derivados de fundición, hierro y acero, además de cobre y sus manufacturas, así como café, té, yerba mate y especias minerales, escorias y cenizas.
No se quedan atrás los productos comestibles, cortezas de cítricos o melones, carnes y despojos comestibles, así como instrumentos y material eléctrico, de grabación o imagen, madera, carbón vegetal y manufacturas de madera, grasas y aceites animales o vegetales.







