La política seguridad De la Espriella es la estrategia de confrontación directa anunciada por el nuevo gobierno frente a grupos armados ilegales, y se manifestó con el primer operativo aéreo contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), realizado entre la noche del lunes 10 y la madrugada del martes 11 de agosto de 2026. Esta acción tuvo lugar en veredas ubicadas entre Tibú y San Calixto, en Norte de Santander, y busca consolidar el cambio de rumbo en la estrategia del Estado frente a grupos armados.
¿Qué implica la política seguridad De la Espriella para el conflicto armado?
La política seguridad De la Espriella implica una ruptura con las estrategias de diálogo previas, optando por la acción militar directa. Durante el operativo, denominado “Beta”, unidades del Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares desplegaron aeronaves K-FIR y A-29 Super Tucano. Según un reporte preliminar, la operación resultó en dos personas muertas, la destrucción de cinco campamentos y dos búnkeres del ELN. Las tropas encontraron armamento, drones, equipos de comunicación y explosivos.
El presidente De la Espriella había anunciado esta postura estratégica pocos días después de asumir la Presidencia. En su primer discurso, pronunciado el pasado viernes, el mandatario afirmó que la etapa de diálogo con organizaciones calificadas como “narcoterroristas” había finalizado, declarando que “la opción del diálogo está completamente agotada”. Esta política seguridad De la Espriella ofrece a los integrantes de estructuras armadas dos alternativas claras: someterse a la justicia o enfrentar la acción militar del Estado.
Los elementos clave de esta nueva aproximación son:
Confrontación directa: Prioriza la acción militar sobre el diálogo para debilitar a los grupos armados.
Sometimiento a la justicia: Ofrece la opción de rendición como alternativa a la vía militar.
Focalización: Dirige los operativos a estructuras específicas, como las del ELN en Norte de Santander.
Uso de capacidades aéreas: Despliegue de aeronaves especializadas para operaciones de alto impacto.
Las autoridades continúan verificando la posible baja de algún cabecilla del ELN durante este primer golpe, según reportes preliminares citados por El Tiempo. Este suceso marca el inicio de una nueva fase en la gestión de la seguridad nacional por parte del gobierno actual.
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